UNAM desarrolla injertos para mejorar la curación de quemaduras a un precio más bajo

Investigadores de la Facultad de Química de la UNAM desarrolla nuevos injertos en gel que permitirán curar a los pacientes con quemaduras graves y moderadas, pero a un precio más bajo que las cubiertas cutáneas que se utilizan actualmente.

Gerardo Leyva Gómez y su equipo están trabajando en nuevos materiales desarrollados a partir de polímeros naturales y sintéticos. Específicamente han logrado un entrecruzamiento entre quitosano y poloxamero 407 para obtener estos nuevos materiales en estado de gel que ayuda a la cicatrización de las heridas provocadas por las quemaduras.

En México cada año se registran 120 mil personas con quemaduras en cualquier nivel, cifra que equivale a los asistentes a un partido de futbol en el Estadio Azteca. La mayoría de estas heridas ocurren por accidentes con agua hirviendo en la cocina, electrocución en los centros laborales, raspones por caídas de moto, o quemaduras de frio.

Los estados con mayor incidencia en quemaduras son Guerrero, Oaxaca y Chiapas, donde predominan los accidentes por agua hirviendo dados los contextos culturales y sociales.

Es en estos lugares donde el nuevo material podría ayudar a atender a los pacientes, ya que los costos serían mucho más bajos que el de las cubiertas cutáneas que se usan actualmente.

Leyva Gómez explicó que el quitosano se obtiene a partir de la desacetilación de la quitina, componente del exoesqueleto de crustáceos como camarones y cangrejos. Además de ser económico por venir de una fuente abundante, ese polisacárido ayuda a contrarrestar la presencia de algunas bacterias oportunistas de heridas.

Este material ya se utiliza en otros medicamentos y se han hecho aplicaciones experimentales en heridas de animales con buenos resultados, de acuerdo a los reportes del Instituto Nacional de Rehabilitación, con quien realizan trabajos conjuntos.

El investigador Gerardo Gómez Leyva de la Facultad de Química. Foto: UNAM

Estos dos materiales también tienen buenos resultados para combatir las baterías que pudieran estar presentes en la primera etapa de cicatrización y que son uno de los principales problemas de salud en las quemaduras.

Éstas se tratan de controlar con los injertos de piel y con las cubiertas cutáneas, que forman una barrera para reparar la piel dañada. El problema es que si no son suficientemente efectivas, las bacterias pueden generar a su vez una película de polisacáridos que impiden la acción de los antibióticos para combatir cualquier infección.

Ante este problema, Leyva Gómez y su equipo están trabajando en el desarrollo de nanopartículas para el trasporte y liberación dirigida y prolongada de fármacos.

Con ellas, las bacterias no podrán identificar el fármaco e impedir que se ataque la infección, logrando que la herida cicatrice adecuadamente y sin mayores problemas.

Además, el investigador trabaja en nuevas tecnologías para la cicatrización desde su doctorado en Ciencias Químicas, como investigador del Instituto Nacional de Rehabilitación, y ahora en la Facultad de Química. Además desarrolla nuevos medicamentos para la liberación dirigida de fármacos hacia el cerebro.

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