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El mal de Chagas: una enfermedad parasitaria

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Carlos Ribeiro Justiniano Chagas, médico e investigador de principios del siglo XX, fue quien descubrió en 1909 el mal de Chagas, una enfermedad parasitaria. En mayo de 2019, la 72.° Asamblea Mundial de la Salud estableció al 14 de abril como el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay entre 6 y 7 millones de personas que sufren esta afección. Asimismo, se estima que el 20 % de los latinoamericanos tiene el riesgo de adquirirla. De hecho, América Latina es una de las regiones más afectadas, pues fue ahí donde surgió esta afección, aunque, en la actualidad, ya se ha extendido a otros continentes.

En ese sentido, la OMS señala que este mal se presentaba únicamente en zonas rurales de América, sin contar el norte y el Caribe. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha presentado también en zonas urbanas. Los expertos argumentan que esto se debe a la movilidad entre la población que pasó de vivir en el campo a entornos más citadinos. De este modo, se ha extendido a países como Estados Unidos y Canadá, y a algunas naciones europeas y africanas.

Enfermedad parasitaria

El mal de Chagas se da por el contacto con las heces de los triatominos, mejor conocidos como chinches, ya que ahí es donde se deposita el parásito Trypanosoma cruzi.

Es importante notar que los insectos portadores del parásito suelen estar en grietas de paredes o de tejados, o en exteriores como gallineros, almacenes y corrales. Por las noches, salen para alimentarse de sangre. Si una persona tiene alguna lesión cutánea, entonces tiene mayores probabilidades de que los parásitos entren en su organismo y así llevar la materia fecal hacia esas lesiones o hacia la mucosa de ojos, nariz o boca.

Otros modos de contraer la enfermedad:

  • Consumo de alimentos contaminados con T. cruzi
  • Transfusión de sangre infectada
  • En el embarazo de madre a hijo
  • Trasplante de órganos
  • Accidente de laboratorio

Síntomas

El mal de Chagas se desarrolla en dos fases: la aguda, que se extiende alrededor de dos meses tras contraer la infección, y la crónica.

En la primera etapa, los parásito circulan por la sangre y no suele haber síntomas; si estos aparecen, se muestran como lesiones en la piel o con una hinchazón de color morado en el párpado. Del mismo modo, se puede presentar fiebre, agrandamiento de ganglios, palidez, dolor muscular, respiración con dificultad y dolor en el abdomen.

En la segunda fase, los parásitos se encuentran ocultos en el músculo cardíaco y digestivo. La OMS destaca que el 30 % de los pacientes sufren trastornos del corazón y que un 10 % muestra alteraciones en el aparato digestivo, como el agrandamientos del esófago y del colon. Además, puede haber problemas neurológicos o mixtos.

Por supuesto, si esta enfermedad no es tratada a tiempo, tiene como resultado latidos irregulares o insuficiencia del corazón que llevan a la muerte.

Tratamiento

La Secretaría de Salud en México (Ssa) indica que, para confirmar la enfermedad, se hacen pruebas parasitológicas de laboratorio. La fase aguda se diagnostica, por lo general, a través de pruebas de sangre, mientras que la fase crónica sí requiere de pruebas serológicas.

El mal de Chagas, al ser una enfermedad parasitaria, necesita medicamentos con base de benznidazol y nifurtimox, ya que sus activos matan al bicho. Si se administran desde el comienzo, las probabilidades de curación son muy altas.

Ahora bien, la mejor forma de tratar este padecimiento es con la prevención, la cual incluye el control vectorial, es decir, el manejo de plagas y la eliminación de los insectos portadores del parásito. Hasta ahora, de acuerdo con la OMS, ha sido la forma más efectiva en América Latina, ya que todavía no existe una vacuna y hay regiones donde el acceso temprano a los servicios de salud no es posible.

Algunas otras recomendaciones de la OMS, según la zona geográfica:

  • Rociamiento de casas con insecticida de acción residual
  • Más hábitos de higiene en las viviendas
  • Empleo de mosquiteros
  • Prácticas de higiene en transporte, almacenamiento, producción y consumo de alimentos
  • Pruebas de detección de parásitos en sangre, tejidos y órganos de donadores antes de transfusiones o trasplantes
  • Tratamientos antiparasitarios

Por supuesto, sigue habiendo muchos retos que enfrentar, pues, como muestra la OMS, aún existen regiones con difícil acceso a servicios sanitarios y, además, se reconoce como una enfermedad tropical desatendida.

Entre los retos nuevos se encuentran: el surgimiento de la afección en zonas como la cuenca amazónica donde antes no existía, la persistencia de la enfermedad en Argentina y en Bolivia, el aumento de la enfermedad por movilidad, la falta de información sobre el mal y una necesidad para mejorar el diagnóstico.

Por su parte, la Ssa pone a disposición a sus departamentos sanitarios en diferentes regiones mexicanas para brindar apoyo en las zonas donde se identifiquen casos de la enfermedad de Chagas.