Tratamiento para la artritis reumatoide

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Durante las semanas previas a un brote de artritis reumatoide se acumulan células mesenquimatosas en la sangre. Esto es lo que parece desencadenar la inflamación de las articulaciones que caracteriza a esta enfermedad. Con base en este hallazgo, los investigadores podrían desarrollar un posible tratamiento para la artritis reumatoide y para otras enfermedades autoinmunes, como el lupus y la espondilitis anquilosante. Incluso podrían emplearse para tratar la covid-19, la cual desencadena diferentes respuestas inmunitarias en los pacientes graves.

Una enfermedad autoinmune

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoimmune caracterizada por la inflamación y por la progresiva destrucción de las articulaciones. Los brotes de la enfermedad son sumamente dolorosos, al punto de que tienen un impacto devastador en la calidad de vida del paciente.

Se estima que más de 23 millones de personas en todo el mundo padecen AR. La enfermedad afecta tres veces más a las mujeres que a los hombres y tres de cada cuatro personas con AR son mujeres.

Según la Asociación Mexicana de Familiares y Pacientes con Artritis Reumatoide (AMEPAR), las enfermedades reumatoides aquejan a unos 10 millones de mexicanos. Las dos enfermedades más comunes son la AR y la osteoartritis, las cuales afectan a 1 y a 8 millones de personas respectivamente.

Las enfermedades reumáticas están dentro de las primeras diez causas de atención médica ambulatoria en México.

Tratamiento para la artritis reumatoide
wrist bones injury

Monitorear el ARN mensajero

Actualmente, la AR se trata con medicamentos antinflamatorios e inmunosupresores. Pero la efectividad de los fármacos disminuye con el paso del tiempo y hasta un tercio de los pacientes que los toman vuelven a sufrir brotes inflamatorios. 

Uno de los mayores obstáculos para la prevención de la AR es que los brotes son totalmente imprevisibles. Por este motivo, un equipo de investigadores, liderado por la reumatóloga Dana Orange de la Universidad Rockefeller, decidió buscar el detonante de la reacción inflamatoria.

El estudio se enfocó en el estudio del ARN mensajero. Este es el ácido ribonucleico que transfiere el código genético procedente del ADN del núcleo celular a un ribosoma en el citoplasma. Determina el orden en el que se unirán los aminoácidos de una proteína y actúa como plantilla o patrón para la síntesis de dicha proteína.  

Primero, analizaron el ARN mensajero en la sangre de cinco pacientes con AR no tratada. El objetivo era constatar cambios durante los días previos a los brotes inflamatarios.

Para monitorear a los voluntarios era necesario realizarles una extracción semanal de sangre. Pero resultaba impráctico exigirles que acudieran cada semana al hospital. Por lo tanto, se les pidió que se tomaran una muestra mediante un pinchazo rápido en casa.

Los investigadores también desarrollaron una nueva solución tamponada que los pacientes mezclaban con la muestra de sangre. Esta solución conservó el ARN durante al menos 24 horas, lo cual permitió que los pacientes pudieran enviar la muestra al hospital para ser analizada.

Células mesenquimatosas preinflamatorias

Las extracciones de sangre se realizaron durante más de 200 semanas. Durante este período, los investigadores analizaron los tipos de ARN presentes en la sangre de cada paciente antes, durante y después de un brote inflamatorio.

Luego, los compararon con los tipos de células que provocan reacciones inflamatorias. El objetivo era entender cómo se producía la respuesta inmunitaria paso a paso. 

Los investigadores encontraron que durante las semanas previas a un brote de AR se produce una acumulación de células mesenquimatosas en la sangre. Estas células se enquistan en los tejidos conjuntivos y llenan espacios entre las articulaciones.

El ARN mesenquimatoso aparecía semanas antes de que se produjera la reacción inflamatoria junto con otro tipo de ARN que provocaba la inflamación. Los investigadores bautizaron a esta combinación de células como células mesenquimatosas preinflamatorias.

Prevenir los brotes inflamatorios

Para corroborar sus hallazgos, los investigadores extrajeron muestras de sangre de 19 pacientes con AR activa. Allí encontraron altos niveles de células mesenquimatosas preinflamatorias.

El neuro-oncólogo Robert Darnell, de la Universidad Rockefeller, explicó que, si bien esto no demuestra que estas células causan los brotes inflamatorios, sí juegan un papel importante en el proceso.

Algunos estudios anteriores ya habían identificado células similares en el tejido conjuntivo de ratones con enfermedades reumatoides. Sin embargo, es la primera vez que se localizan células mesenquimatosas preinflamatorias en el torrente sanguíneo del ser humano.

El patólogo reumatológico Robert Winchester, de la Universidad de Columbia, explicó que este hallazgo permitirá a los científicos manipular estas células para frenar el avance de la enfermedad. Sin embargo, advirtió que se requieren estudios más extensos sobre el tema.

Monitoreo de pacientes con covid-19

Stanley Cohen, un reumatólogo del Centro Médico de la universidad de Texas, agregó que los investigadores podrían monitorear el desarrollo de la enfermedad en pacientes con otras condiciones autoinmunes que  producen brotes periódicos como el lupus y la espondilitis anquilosante.

Darnell incluso está adaptando esta metodología para monitorear a un grupo de pacientes con covid-19. Esta enfermedad genera una fuerte respuesta inmunitaria, coagulación y otras señales de inflamación en la sangre.

El neuro-oncólogo dijo que estos hallazgos permitirán que los investigadores «pongan en práctica la máxima de Benjamín Franklin, quien afirmaba que una onza de prevención vale más que una libra de cura».