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La FDA aprobó el primer medicamento que previene la migraña

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La migraña es una enfermedad causada por una actividad cerebral anormal. Aún no se conocen bien las causas de este desorden; sin embargo, los científicos piensan que el ataque comienza en el cerebro e involucra vías nerviosas. La migraña afecta el flujo sanguíneo en el cerebro y sus tejidos circundantes.

Esta enfermedad puede aparecer entre los 10 y los 45 años. De acuerdo con los National Institutes of Medicine, las migrañas se desencadenan por:

  • Abstinencia de cafeína.
  • Cambios en los niveles hormonales durante la menstruación o por píldoras anticonceptivas.
  • Cambios en los patrones de sueño.
  • Tomar alcohol.
  • Estrés físico (también por ejercicio).
  • Ruidos fuertes o luces brillantes.
  • Tabaquismo.
  • Ansiedad.

Datos de la Migraine Research Foundation muestran que, sólo en Estados Unidos, hay 113 millones de enfermos por migrañas al día. Este padecimiento lo sufren de manera severa al menos un 12% de la población mundial al año; en las mujeres es hasta tres veces más intenso que en hombres. Actualmente existen tratamientos que no son sólo fármacos para ayudar a las personas con esta enfermedad: inyecciones nerviosas, terapias de comportamiento, y dietas especiales; no obstante, son medicamentos que ayudan a calmar los síntomas, pero no a desaparecer las migrañas por completo.

Por los motivos anteriores, los científicos han trabajado en nuevos fármacos capaces de detener la migraña de raíz. De hecho, la Food and Drugs Administration (FDA), de Estados Unidos, aprobó por primera vez una nueva clase de medicamentos para prevenir migrañas.

Migraña dilata los nervios

Fuente: medlineplus.gov

CGRP, la molécula culpable de la migraña, pero que puede prevenirla

El péptido relacionado con el gen de la calcitonina, o CGRP, aumenta durante los ataques de migraña. Este neuropéptido multifuncional se encuentra distribuido por todo el sistema nervioso, en especial en neuronas centrales y periféricas; además, es uno de los péptidos vasodilatadores más potentes y funciona en la trasmisión de dolor.

El CGRP aumenta la sensibilidad de los estímulos sensoriales en el sistema nervioso periférico y en el central. En algunos sitios actúa como neuromodulador. Como resultado, sus niveles aumentan en patologías como la migraña, falla cardiaca o hipertensión.

En el caso específico de la migraña, evidencias preclínicas sugieren que, durante estos episodios, las neuronas pertenecientes al ganglio de Gasser libera CGRP desde las terminaciones nerviosas de las meninges. Posteriormente, el CGRP se asocia y activa con los receptores de los vasos meníngeos y causa vasodilatación.

A partir de esa información, los científicos decidieron poner atención en la manera en que el CGRP puede ayudar a resolver el desencadenamiento de los ataques más severos en la migraña; lo cual significa una actividad cerebral completamente desregulada por días, tal como sucede en trastornos como la epilepsia.

Cuatro compañías farmacéuticas se dieron a la tarea de completar pruebas clínicas avanzadas de anticuerpos que neutralizan CGRP a través de la unión con él o al bloquear su receptor. Hasta ahora se ha observado que esos medicamentos están funcionando más rápido y por más tiempo; además, tras una inyección de anticuerpos bloqueadores de CGRP, los ataques de migraña cesaron durante seis meses.

Migrañas: auras brillantes, según los griegos

Los médicos griegos del siglo V describían auras brillantes y centelleantes antes de que un dolor de cabeza intenso llegara; tal como sucede en al menos una quinta parte de quienes sufren migraña. En la época de Hipócrates, las náuseas y vómitos que experimentan quienes padecen este mal eran considerados como calmantes del padecimiento; por esta razón, se creía que los dolores de cabeza eran resultado de un exceso de bilis amarilla.

A mediados del siglo XX, tras la observación de lo que sucedía en el cuerpo cuando se desataba una migraña, los médicos comenzaron a pensar que la clave para entender este trastorno estaba en las arterias y venas dilatadas. A partir de ese momento, se crearon remedios que contraían los vasos sanguíneos, pues pensaban que la clave estaba en el flujo sanguíneo anormal.

Las primeras medicinas, llamadas ergotaminas, se derivaban del hongo del centeno; por supuesto los efectos secundarios eran convulsiones, psicosis, gangrena y el envenenamiento. No obstante, dieron paso a nuevas versiones, más refinadas en la que tenían un papel importante los triptanos; estos triptanos restringían selectivamente los vasos sanguíneos del cerebro.

En la década de 1990, aunque ya se habían creado medicamentos más específicos para tratar la migraña, existían personas que aún recorrían a los triptanos; sin embargo, sus dolores de cabeza más se volvían más frecuentes y severos. En ese mismo periodo, se hicieron diversas pruebas a través de imágenes de resonancia magnética funcional; con ellas, se demostró que no había relación entre el flujo sanguíneo anormal en el cerebro y la migraña.

Neuropéptido CGRP

Fuente: www.neurologia.com

Conforme se iban destruyendo teorías acerca de las causas de la migraña, los investigadores buscaban otros detonantes potenciales: la actividad eléctrica normal en el cerebro, por ejemplo, o estudios genéticos en personas con formas de migrañas heredadas.

Tras varios ensayos y errores, y al trata de bloquear la sustancia P, se abrió la puerta al CGRP; este neuropéptido descubierto por Susan Amara y Michael Rosenfeld en la Universidad de California. Este descubrimiento, hecho mientras estudiaban la tiroides, dio paso a nuevos conocimientos sobre el proceso neuronal y las regiones cerebrales que regulan el flujo sanguíneo, hasta relacionarlo con la migraña.

Gracias a estos continuos avances y estudios, el más relevante hasta ahora es que haya anticuerpos de CGRP que puedan prevenir los ataques de migrañas en una fracción de pacientes. Aunque todavía faltan pruebas por realizar, los resultados hasta ahora obtenidos han sido muy prometedores.