Muchos casos de esclerosis múltiple serían mal disgnosticados

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La esclerosis múltiple (EM) es una condición neurológica progresiva e incapacitante, siendo una de las principales enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso central. De etiología no clara, pero se manejan hipótesis como infecciones o factores genéticos.

En cuanto a la fisiopatología, existiría una activación del sistema inmune que atacaría a las vainas de mielina (tipo de lípido o grasa presente en el axón de la neurona, necesario para el transporte del impulso nervioso), ocasionando degeneración axonal de carácter progresivo e irreversible, con la consiguiente pérdida de comunicación entre el cerebro, los nervios y los músculos y órganos que inerva.

Los síntomas de la EM son muy variados, por lo que su diagnóstico exige el cumplimiento de una serie de criterios -con pruebas se llevan a cabo bajo un protocolo llamado Criterios de McDonald– para excluir varias causas posibles.

Las personas que padecen EM pueden experimentar síntomas, como temblores, entumecimiento o debilidad en las extremidades y falta de coordinación, que pueden ser similares a otras afecciones debilitantes. El accidente cerebrovascular y la EM pueden compartir algunos síntomas, como problemas de atención, mareos, entumecimiento de las extremidades y dificultad para caminar. En cuanto a la EM y los ataques de migraña también tienen algunos síntomas en común, como mareos y alteraciones de la visión.

La presentación clínica es lo que permitirá incluir o descartar enfermedades a considerar para realizar un diagnóstico diferencial. Como no existe una única prueba que sirva para diagnosticar la esclerosis múltiple, los neurólogos se basan en el historial clínico del paciente, evaluado en conjunto con análisis de laboratorio, como también las imágenes de resonancia magnética del cerebro y, a veces, de la médula espinal, para descartar otras causas posibles de los síntomas neurológicos de una persona.  En caso de sospechar que se trate de EM, el médico puede solicitar una punción lumbar, como confirmación adicional de esta patología.

Pacientes mal diagnosticados

Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y la Universidad de Vermont en Burlington, liderados por las doctoras Marwa Kaisey y Nancy Sicotte, ambas del Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, realizaron un estudio en el que analizaron los casos de 241 personas que habían sido diagnosticadas con EM. Estos pacientes habían sido derivados previamente por otros facultativos a dos centros médicos académicos en Los Ángeles. Este estudio fue publicado en la revista Neurology.

El objetivo de esta investigación fue determinar cuántas personas habían recibido un diagnóstico equivocado de EM, así como identificar aquellas características que son comunes en pacientes diagnosticados de manera errónea, dada la dificultad de identificar correctamente esta enfermedad, pues, como indica Kaisey: “El diagnóstico de la esclerosis múltiple es complicado. Tanto los síntomas como los resultados de las pruebas de resonancia magnética pueden parecerse a otras afecciones, como el accidente cerebrovascular, las migrañas y la deficiencia de vitamina B12 “.

Había un total de 110 pacientes incorrectamente diagnosticados con EM, donde casi 1 de cada 5 personas tenían otras afecciones no relacionadas (72 de los 110 pacientes).

Además, los hallazgos indicaron que de las personas con un diagnóstico erróneo de EM, muchas recibieron tratamiento para esta patología durante 4 años antes de ser diagnosticadas de manera correcta.

El equipo pudo identificar que la afección erróneamente diagnosticada con mayor frecuencia como EM era la migraña, sola o en combinación con otras alteraciones; además de fibriomialgia, síntomas neurológicos inespecíficos o no localizadores con IRM anormal y otros cuadros clínicos.

Riesgos de los diagnósticos incorrectos

Dentro de los pacientes mal diagnosticadas, el 72% había sido tratados para la EM, y de ellos, el 48% habían recibido una terapia que puede ocasionar leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP), que es una infección causada por la reactivación de un virus- poliomavirus JC- que ataca las células nerviosas en casos de inmunodepresión, asociado a una elevada mortalidad.

Además de poner en riesgo la vida de los pacientes, los costos de los tratamientos innecesarios implican mucho dinero, que en este caso se calcularon en 10 millones de dólares, ya que como agrega Kaisey: “He visto pacientes que sufren los efectos secundarios de la medicación que tomaban para una enfermedad que no tenían. Mientras tanto, no estaban recibiendo tratamiento por lo que tenían. El costo para el paciente es enorme: desde el punto de vista médico, psicológico, financieramente”.

El equipo de investigadores espera que estos hallazgos ayuden a prevenir y/o disminuir los diagnósticos erróneos de EM en el futuro, a la vez que incentiven la mejoría en las técnicas diagnósticas y el desarrollo de nuevos tratamientos para las personas con esta enfermedad.

Como concluye Kaisey: “El primer paso, que es lo que hemos hecho aquí, es identificar el problema, por lo que ahora estamos trabajando en posibles soluciones“.