¿Cuál es el impacto de internet en el cerebro humano? | Nación Farma

¿Cuál es el impacto de internet en el cerebro humano?

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La tecnología ha impactado enormemente en las actividades humanas, especialmente en lo que se refiere a la obtención, manejo y procesamiento de la información, internet y aplicaciones relacionadas.

Si bien Internet data de hace por lo menos tres décadas, la masificación que ha tenido lugar en estos últimos años, ha tenido un formidable efecto en la forma en que funciona la humanidad, que se evidencia en la forma en que las personas se comunican, fomentan las relaciones, obtienen información y trabajan.

Esta irrupción en nuestras vidas ha sido en muy poco tiempo, por lo que los efectos de estos sistemas aún no han sido lo suficientemente evaluados en cuanto a su impacto en el funcionamiento de los cerebros humanos.

En cuanto a los aportes desde la neurociencia, al hablar de neuroplasticidad– la capacidad del cerebro para cambiar estructuralmente a lo largo del tiempo- implica que las experiencias y aprendizajes que obtenemos a través del uso de Internet podrían generar cambios importantes en nuestra fisiología cerebral.

La identificación y comprensión de estas modificaciones, especialmente entre niños y adultos jóvenes, es de especial importancia, puestos que sus cerebros aún están en pleno desarrollo, por lo que la OMS ya ha realizado algunas recomendaciones, indicando que los niños menores de 5 años no deben permanecer más de 1 hora frente a una pantalla.

Cerebros e internet

Una nueva revisión realizada por investigadores de cinco universidades de los Estados Unidos, en la cual participaron investigadores de la Universidad de Harvard en Boston, la Universidad de Sydney Occidental de Australia, el King’s College London del Reino Unido, la Universidad de Oxford y la Universidad de Manchester, publicaron sus resultados en la revista World Psychiatry.

Esta revisión de numerosos estudios anteriores se centró en tres áreas: capacidad de atención y concentración; procesos de memoria y cognición social, para analizar si Internet había tenido efectos beneficiosos o perjudiciales en cada uno de estos aspectos.

Los investigadores observaron primero la multitarea digital, donde los datos evidenciaron que el hecho de realizar múltiples tareas en línea no mejoró la capacidad de las personas para realizar múltiples tareas en otros ámbitos, es más,  podría facilitar su distracción: “El flujo ilimitado de mensajes y notificaciones de internet nos alienta a mantener constantemente una atención dividida, lo que a su vez puede disminuir nuestra capacidad para mantener la concentración en una sola tarea“, según explica Joseph Firth, investigador principal en el Instituto de Investigación de Salud NICM de la Universidad de Western Sydney.

A continuación, el equipo procedió a estudiar la memoria, cuyo empleo se diferenciaba generacionalmente, pues mientras los actuales usuarios de la red pueden guardar contenido en internet, las generaciones anteriores han tenido que almacenar los datos mentalmente. 

Este hecho puede proporcionar algunos beneficios, al permitirle al cerebro centrarse en otras tareas más demandantes intelectualmente: “Dado que ahora tenemos la mayor parte de la información objetiva del mundo literalmente a nuestro alcance, esto parece tener el potencial de comenzar a cambiar las formas en que almacenamos, e incluso valoramos, los hechos y el conocimiento en la sociedad y en el cerebro”, dice Firth.

La interacción social fue el último elemento en estudiarse, donde los investigadores descubrieron que el cerebro parece procesar las interacciones en línea de una forma increíblemente similar a como lo hace en la vida real.

Esto puede ser de especial beneficio en el caso del aislamiento social en el que se encuentran inmersas las personas mayores. Sin embargo, entre los jóvenes, las consecuencias sociales que surgen de las interacciones en línea son opuestas, pues se enfrentan a adversidades como son la presión de los compañeros y los sentimientos de rechazo.

Importancia de estos hallazgos

Si bien esta revisión no encontró un vínculo causal entre el uso de Internet y la mala calidad en la salud mental, los investigadores observaron que las redes sociales pueden funcionar como una forma de terapia para los jóvenes que tengan problemas de esta índole.

Los hallazgos de este documento destacan cuánto más tenemos que aprender sobre el impacto de nuestro mundo digital en la salud mental y la salud cerebral“, dice el Dr. John Torous, miembro clínico de la Escuela de Medicina de Harvard y coautor de la revisión, pues “Ciertamente hay beneficios nuevos y potenciales para algunos aspectos de la salud, pero debemos equilibrarlos con los riesgos potenciales“.

El profesor Jerome Sarris, director adjunto del NICM Health Research Institute, manifiesta su preocupación en cuanto a la fisiología cerebral e influencia social: “El bombardeo de estímulos a través de Internet y la atención dividida resultante que se experimenta comúnmente presenta una serie de preocupaciones“, “Creo que esto, junto con la creciente #Instagramificación de la sociedad, tiene la capacidad de alterar tanto la estructura como el funcionamiento del cerebro, al mismo tiempo que también puede alterar nuestro tejido social“.

Como el uso de internet puede tener tanto aspectos positivos y algunos riesgos asociados,  los investigadores recomiendan limitar el uso de Internet. Como el Prof. Sarris que aconseja practicar la atención plena, reducir la cantidad de tareas múltiples en línea y “participar en más interacciones en persona“.

Para el caso de los niños, Firth destaca la existencia de varias aplicaciones disponibles para que los padres restrinjan el uso de Internet en teléfonos móviles y computadoras.

El investigador también aconseja “Hablar con los niños a menudo acerca de cómo sus vidas en línea los afectan, pues también es importante para identificar a los niños en riesgo de acoso cibernético, comportamientos adictivos o incluso explotación, y así permitir una intervención oportuna para evitar resultados adversos“.

Dados estos hallazgos, las investigaciones futuras deben centrarse en los jóvenes, ya que es algo claro que los adultos mayores pueden verse estimulados positivamente por las características que ofrece Internet, además de profundizar sobre los efectos cognitivos a largo plazo y el impacto que puede tener en nuestra memoria espacial.


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