Estudios imagenológicos detectarían la aterosclerosis en su etapa más temprana

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La aterosclerosis corresponde a una patología inflamatoria crónica, en que las placas de ateromas  se forman cuando los lípidos sanguíneos como el colesterol, minerales como el calcio  y otras sustancias químicas se depositan dentro de las paredes arteriales. Conforme transcurre el tiempo, las placas se endurecen, engrosan y estrechan las arterias, disminuyendo el flujo sanguíneo, con la consiguiente disminución del suministro de oxígeno y nutrientes a las células y tejidos.

Este proceso lento, pero sostenido, puede llevar a graves consecuencias cardiovasculares que se tornan potencialmente fatales, como enfermedad cardíaca, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, que solo se detectan una vez que han empezado los primeros síntomas o se presenta un ataque cardíaco.

Según las cifras aportados por la American Heart Association, las patologías crónicas como las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares y otras afecciones cardiovasculares ocasionaron 840,678 muertes en EEUU en el 2016, lo que representa aproximadamente 1 de cada 3 muertes en este país en el año estudiado.

El poder diagnosticar los ateromas cuando aún están en proceso de formación, sería un enorme porte a la medicina preventiva, para evitar llegar a instaurar un tratamiento una vez que ya se ha presentado algún cuadro en los afectados.

Ateroesclerosis “visible”

Un estudio que forma parte del ensayo Progresión de la aterosclerosis subclínica temprana (PESA) y que sirve para evaluar las etapas previas a la manifestación de los síntomas de la aterosclerosis en más de 4,000 empleados de mediana edad del Grupo Banco de Santander en Madrid, España, fue realizada por un grupo de investigadores que trabajan en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España y fue publicado en un reciente número de la revista American College of Cardiology.

El autor del estudio, el Dr. Valentín Fuster, director del CNIC, es el investigador principal del ensayo PESA y el primero en utilizar técnicas de emisión de positrones / imágenes por resonancia magnética (PET / MRI) al estudiar a una gran cantidad de personas para detectar los inicios de la inflamación de las arterias en sujetos que ya tenían placas ateroscleróticas en algunas de sus arterias, pues hasta hace no hace mucho tiempo, todo el conocimiento de cómo se desarrollaba el proceso aterosclerótico provenía solo de autopsias.

En este caso, la cardióloga del CNIC y del Hospital Universitario HM Monteprincipe Madrid, Leticia Fernández-Friera, explica que examinaron tres tipos de arterias principales: las arterias carótidas, que suministran sangre a la cabeza; la aorta, la arteria de mayor calibre de todo el cuerpo y las arterias iliofemorales- que irrigan los miembros inferiores- a través del análisis de los resultados de las imágenes PET / MRI perteneciente a 755 participantes del ensayo PESA. Su edad promedio era de 49 años, y todos habían evidenciado la acumulación de calcio o placas en sus arterias en exámenes previos.

Potencial predictor de los ateromas

Los investigadores, al utilizar la tecnología avanzada de imágenes para detectar la inflamación de las arterias, descubrieron que:

  • La inflamación se evidenciaba en solo un 10% de las placas que ya estaban formadas.
  • La inflamación se encontraba concentrada especialmente en regiones arteriales carentes de placas ateroscleróticas: más de la mitad de los individuos estudiados presentaba este tipo de inflamación sin placa, sobre todo en las arterias femorales.
  • Esta inflamación arterial “es muy prevalente en individuos de mediana edad con aterosclerosis subclínica conocida”, hecho que fue particularmente evidente en aquellas regiones arteriales que aún no habían desarrollado placas ateromatosas.
  • Donde las placas evidenciaban signos de inflamación, tendían a ser de mayor tamaño, contenían más colesterol y tenían más probabilidades de estar en las ramas de las arterias femorales.
  • El estado inflamatorio se asoció con más factores de riesgo. Pero en el caso de la obesidad y el tabaquismo su valor predictivo fue independiente de la inflamación arterial.
  • Un estado inflamatorio arterial” podría ser un predictor para el desarrollo posterior de placas y enfermedad aterosclerótica.

Este importante hallazgo debería conducir a un mejor diagnóstico y tratamiento de la aterosclerosis, al poder identificar la inflamación previa al desarrollo de las placas de ateromas en aquellas personas que tienen más probabilidades de obtener los beneficios del tratamiento temprano.

Fuster señala que, aunque los individuos puedan tener un aspecto saludable “ya podemos ver cómo están evolucionando los diferentes aspectos del proceso aterosclerótico”.“Estamos hablando del asesino número uno hoy en el mundo”, “Hoy por primera vez mostramos con tecnología de imagen muy avanzada, cómo se desarrolla la enfermedad aterosclerótica en las personas“.

Como resume Fernández-Friera: “Gracias a la tecnología PET / MRI, la inflamación se pudo visualizar en etapas tempranas de la enfermedad de aterosclerosis, especialmente en regiones libres de placas ateroscleróticas“.

A futuro, Fuster propone que los estudios deberían “investigar si la inflamación precede al desarrollo de la placa y evaluar cómo la cuantificación de la inflamación podría contribuir a la evaluación del riesgo cardiovascular“,  por lo que él y su equipo ya están analizando con más detalle el proceso de inflamación arterial y cómo podría contribuir a la formación de placa, para optimizar la terapia antiinflamatoria de la aterosclerosis.