El consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer entre los japoneses

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En el 2018, la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica declaró que más del 5 % de los nuevos casos de cáncer eran atribuibles al consumo de alcohol.

Los cánceres del tracto aerodigestivo superior (oral, laríngeo y esofágico), colorrectal e hígado representan el 60 %, 21 % y 13 % de los casos de cáncer relacionados con el alcohol en hombres, respectivamente.

En el caso de las mujeres, los cánceres de mama, tracto aerodigestivo superior, el hígado y el colorrectal corresponden al 52 %, 25 %, 12 % y 6 % de los casos de neoplasias relacionadas con el alcohol, respectivamente. 

¿Cómo afecta el alcohol al organismo?

Los niveles leve a moderado de consumo de alcohol pueden afectar el riesgo de cáncer a través de múltiples mecanismos. Por ejemplo, el consumo de alcohol incrementa los niveles circulantes de hormonas sexuales, lo que contribuye a un elevado riesgo de cáncer de mama en mujeres. 

Además, el acetaldehído (o etanal), un metabolito derivado del etanol, ha sido clasificado como carcinógeno del grupo 1 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, pues estimula la proliferación celular desordenada e induce daños en el ADN. 

El acetaldehído es metabolizado a ácido acético por la enzima aldehído deshidrogenasa 2 (ALDH2), en la cual los japoneses tienen una mayor prevalencia de polimorfismos.

Estas variantes genéticas de la ALDH2 dificultan la metabolización del acetaldelhído, lo que podría ser un factor de riesgo para el cáncer en esta etnia. 

Estos hallazgos mostrarían consistencia con estudios que relacionan el elevado riesgo de cáncer del tracto urinario y la próstata -que se observa en Japón- con el consumo de alcohol, cifras que no se ha encontrado en los países occidentales.  

Alcohol en Japón

Para estudiar la situación del cáncer en relación al consumo de alcohol en Japón, Masayoshi Zaitsu, de la Universidad de Tokio, y colegas de la Harvard School of Public Health, examinaron la información de 33 hospitales generales del país.

El equipo analizó, entre los años 2005 y 2016, los datos clínicos nacionales perteneciente a 63 232 pacientes con cáncer y a 63 232 controles emparejados por sexo, edad y fecha de ingreso al hospital. 

Todos los participantes informaron su cantidad diaria promedio de unidades de alcohol estandarizadas y la duración de la ingesta (años como bebedor). Los abstemios de por vida sirvieron como grupo de referencia.

La bebida estandarizada contenía 23 gramos de etanol, que era equivalente a una taza de 180 mililitros de sake japonés; una botella de cerveza de 500 ml; un vaso de vino de 180 ml o unos 60 ml de whisky.

Los hallazgos fueron presentados en la revista Wiley Online Library.

Riesgos según ingesta

Según este estudio, el peligro general de cáncer parecía ser el más bajo con cero consumo de alcohol, mientras que se observó una asociación casi lineal entre el riesgo de padecer esta enfermedad y el consumo de bebidas (a mayor consumo, mayor riesgo). 

Los resultados indicaron que incluso el consumo de alcohol de leve a moderado se asociaba con un elevado riesgo de cáncer. 

Aquellos que tomaban dos bebidas o menos por día tenían probabilidades elevadas de riesgo general de cáncer en todas las categorías de duración del consumo de alcohol.

Estos mismos patrones se observaron con los niveles leve a moderado de ingesta alcohólica para la mayoría de los cánceres gastrointestinales/aerodigestivos, así como los de mama y próstata. 

La asociación sugirió que un nivel bajo de consumo de alcohol al considerar 10 años de bebida o su equivalente -por ejemplo, una bebida por día durante 10 años o dos bebidas por día durante cinco años- aumentaría el peligro de cáncer en un 5 %.

Aquellos que tomaban dos bebidas o menos por día también mostraban un elevado riesgo de cáncer, independientemente de cuánto tiempo habían consumido bebidas alcohólicas. 

Este elevado número puede ser explicado por el peligro relacionado con el alcohol en ubicaciones corporales relativamente comunes, como el colorrectal, el estómago, la mama, la próstata y el esófago.

Para los cánceres aerodigestivos y gastrointestinales superiores, los patrones observados serían explicables por la vulnerabilidad genética común al acetaldehído en los japoneses.

En base a estos significativos hallazgos, el doctor Zaitsu manifestó: «En Japón, la causa principal de muerte es el cáncer. Deberíamos alentar aún más la promoción de la educación pública sobre el riesgo de esta enfermedad relacionado con el alcohol».


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