El sueño saludable compensaría ciertos factores de riesgo cardiovascular

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Desde hace tiempo se conocen varios factores de riesgo cardiovascular, como hipercolesterolemia, diabetes mellitus, hipertensión arterial, tabaquismo, genética, obesidad, estrés, sedentarismo, menopausia precoz y frecuencia cardíaca elevada.

Además, a partir de varias investigaciones previas se ha ido sumando una asociación entre la calidad/cantidad de sueño y la salud del corazón.

Incluso si la persona no es fumadora, realiza ejercicio físico y no tiene predisposición genética a las enfermedades cardiovasculares (ECV), dormir poco —o en exceso— puede aumentar su riesgo de ataque cardíaco, según un reciente estudio de la University of Colorado Boulder que incluyó a casi medio millón de personas.

Patrones de sueño y riesgo cardíaco

Un estudio ha evaluado por primera vez el impacto sobre los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares al relacionar la combinación de patrones de sueño y la susceptibilidad genética.

El equipo de investigadores fue dirigido por el profesor Lu Qi, director del Centro de Investigación de Obesidad de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, EE. UU. Los resultados se publicaron en el European Heart Journal.

Los científicos analizaron las variaciones genéticas conocidas como polimorfismos de un solo nucleótido (SNP), que se conocen por estar relacionadas con el desarrollo de enfermedades cardíacas y accidente cerebrovascular (ACV). 

Analizaron los SNP de muestras de sangre tomadas de 385 292 participantes sanos pertenecientes al proyecto Biobank del Reino Unido.

Estos datos los usaron para crear una puntuación de riesgo genético a fin de determinar si los participantes tenían un riesgo alto, intermedio o bajo de problemas cardiovasculares.

Además, los investigadores crearon un nuevo “puntaje de sueño saludable” con datos que incluían si la persona era “mañanera” o “vespertina”, cuánto tiempo dormía y si sufría insomnio, ronquidos, somnolencia frecuente y excesiva durante el día. 

El puntaje de sueño saludable varió de 0 a 5, en el cual 5 era el patrón de sueño más sano, representado por una persona “matutina” que dormía entre 7 y 8 horas por noche, sin insomnio, ni ronquidos, ni somnolencia diurna.

Los investigadores siguieron a los participantes durante un promedio de 8,5 años, tiempo durante el cual hubo 7280 casos de enfermedades cardíacas o de accidentes cerebrovasculares.

Sueño y riesgo cardíaco

Los investigadores encontraron que, en comparación con aquellos con un puntaje de sueño de 0-1 (patrón de sueño poco saludable), los participantes con un puntaje de 5 tenían un 35 % menos de riesgo de enfermedad cardiovascular y un 34 % menos de riesgo de enfermedad cardíaca y ACV.

Sobre estos hallazgos, Qi manifestó: “Si el vínculo entre el sueño y la enfermedad cardiovascular resulta ser causal, entonces más de una décima parte de todas las enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares no se habrían producido si todos los participantes tuvieran una puntuación de sueño saludable de 5. Entre las personas con puntuación de sueño de 5, hubo casi 7 casos menos de enfermedad cardiovascular por 1000 personas por año, en comparación con aquellos con una puntuación de sueño de menos de 5”.

“También queríamos estimar la proporción de problemas cardiovasculares que no hubieran ocurrido si todos los participantes tuvieran un patrón de sueño saludable”, agregó el investigador.

Riesgo genético, sueño y ECV

Cuando el equipo estudió el efecto combinado de la puntuación del sueño y la susceptibilidad genética para la enfermedad cardiovascular encontraron lo siguiente:

  • Una persona con un alto riesgo genético y un patrón de sueño deficiente tenía un riesgo 2,5 veces mayor de enfermedad cardíaca y 1,5 veces mayor de accidente cerebrovascular, en comparación con aquellos con un bajo riesgo genético y un patrón de sueño saludable. 
  • Alguien con un bajo riesgo genético, pero con un patrón de sueño poco saludable, tenía un riesgo 1,7 veces mayor de enfermedad cardíaca y 1,6 veces mayor de accidente cerebrovascular.

Estos datos indicarían que habría 11 casos más de enfermedad cardíaca y 5 pacientes más con accidente cerebrovascular por cada 1000 personas al año. Esto es entre los que duermen mal y tienen asociado un elevado riesgo genético con los que cuentan con un sueño saludable y un bajo peligro genético. 

Los nuevos hallazgos muestran que, incluso si las personas presentan un alto riesgo genético para enfermedad cardíaca o para ACV, podría compensarse en cierta medida con los patrones de sueño saludables. Así lo indica Qi: “Descubrimos que las personas con un bajo riesgo genético podrían perder esta protección inherente si tuvieran un patrón de sueño deficiente”.

Posibles explicaciones

Pese a estos hallazgos, los investigadores no pueden excluir la posibilidad de que un patrón de sueño deficiente sea la manifestación de algún problema de salud no detectado que podría estar implicado en el mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. 

Si bien no están claros los mecanismos que vinculan el sueño y el riesgo de enfermedad cardiovascular, los investigadores piensan que la interrupción del sueño podría alterar la regulación hormonal o metabólica del cuerpo. Esta situación aumenta el estrés y las respuestas de “lucha o huida”, además de aumentar la inflamación y alterar el ritmo circadiano natural del organismo.

En base a los descubrimientos realizados, el profesor Qi concluyó: “Al igual que con otros hallazgos de estudios observacionales, nuestros resultados indican una asociación, no una relación causal. Sin embargo, estos estudios pueden motivar otras investigaciones y, al menos, sugerir que es esencial tener en cuenta los patrones generales del sueño cuando se considera el comportamiento de una persona con riesgo de enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular”.