Precauciones y medidas sanitarias al convivir con un enfermo con COVID-19 | Nación Farma

Precauciones y medidas sanitarias al convivir con un enfermo con COVID-19

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La importancia de mantener el autoaislamiento y la atención de las necesidades diarias de un enfermo son esenciales, junto con una serie de recomendaciones sobre precauciones y medidas sanitarias.

Debido a que la pandemia ocasionada por el SARS-CoV-2 continúa afectando a personas en todo el mundo, a alguien puede tocarle directamente estar en contacto con esta enfermedad, ya sea por convivir o por ser el paciente. 

En estos casos se debe practicar el distanciamiento social de la mejor forma posible, a la vez que se ayuda a cuidar a otros individuos en el núcleo familiar.

Sugerencias de los CDC

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han hecho varias recomendaciones, a la luz de los actuales conocimientos, para proceder en caso de que existan personas enfermas por el SARS-CoV-2 en casa. Esto es válido para aquellos que presenten un cuadro lo suficientemente leve como para no requerir internación.

Contactar a un médico

Ante los primeros indicios que hagan sospechar que una persona podría estar contagiada por el SARS-CoV-2, hay que comunicarse con un médico de manera inmediata. En este caso, se le explicarán los síntomas y los contactos con otras personas.

En muchos casos, el médico prescribirá la orden para hacer el testeo y para determinar si se trata del COVID-19.

Si el paciente tiene patologías subyacentes que lo ponen en mayor riesgo de muerte, el médico también podrá evaluar qué medicamentos debe continuar ingiriendo o no, además de los ajustes en su estilo de vida.

También se le indicará a los familiares o a las personas que vivan con él qué signos vitales deben controlar a medida que cursa la enfermedad y alertar en caso de un agravamiento que requiera hospitalización.

Aislar al enfermo y desinfectar superficies

Ante la primera sospecha de que un compañero de habitación o miembro de la familia presente síntomas de COVID-19, o un resultado positivo para SARS-CoV-2, debe aislarse de los demás habitantes hasta que el resultado se negativice o hasta que los síntomas hayan desaparecido.

Todos los habitantes de la casa deben usar una máscara facial o un cubreboca de tela si deben compartir la misma habitación con el enfermo. La totalidad de los moradores deben asegurarse de lavar cuidadosamente sus manos durante 20 segundos, después de tener contacto con él. 

Los CDC sugieren aislar al enfermo en una habitación, alejada de los demás, de ser posible. En caso de no existir espacio adicional para hacer efectiva esta medida, es necesario mantener una distancia de dos metros en todo momento.

Esta práctica debería incluir el uso de un baño exclusivo por parte del enfermo. Sino, el paciente deberá usar una máscara cuando salga de su habitación de aislamiento. 

Después de que salga del baño, hay que proceder a desinfectar el inodoro, la pileta, la ducha, las manijas y los dispensadores de jabón. Posteriormente, hay  que lavarse las manos durante al menos 20 segundos. Durante estos quehaceres, hay que evitar tocarse la boca, la nariz y los ojos. 

En estos casos es recomendable que la persona enferma cuente con un carrito para artículos de su uso exclusivo, como un dispensador de jabón, una toalla, crema dental, entre otros elementos. También, sus utensilios deberían incluir aquellos utilizados para ingerir alimentos o bebidas.

En el hogar, hay que asegurarse de limpiar y de desinfectar diariamente las superficies de mayor uso en el hogar: perillas de las puertas, controles remotos, superficies de baño, mostradores de cocina, electrodomésticos y teléfono. 

Cuidados del paciente

Entre la serie de recomendaciones sobre precauciones y sobre medidas sanitarias al convivir con un enfermo con COVID-19, en caso que varias personas vivan en una casa, es aconsejable que solo una de ellas cuide al enfermo, a fin de limitar el contagio.

La atención del paciente incluye llevarle comida o medicinas, controlar la temperatura y la tensión arterial, y revisar su condición general, además de lavar sus ropas. Para esto, el cuidador debe usar guantes y una máscara facial al interactuar con el enfermo. Inmediatamente después, debe lavarse las manos cuidadosamente. También se sugiere abrir una ventana para la circulación del aire.

Para hacer más llevadero el aislamiento, se recomienda llamar por teléfono o enviarle mensajes al paciente. También resulta útil hablarles a través de la puerta o del vidrio que los separa.

Control del cuadro clínico

Es necesario asistir a la sala de emergencias cuando corresponda, no en casos que son manejables en casa. Tampoco se debe esperar a que un cuadro clínico agrave y el paciente llegue con un deterioro importante de su estado general.

Estas medidas se deben a que los hospitales deben seguir protocolos para reducir la exposición del personal y de la población hospitalaria a un potencial contagio de coronavirus. 

Los CDC y hospitales sugieren contactar a su médico ante los siguientes síntomas sospechosos de COVID-19:

  • Disnea (dificultad para respirar).
  • Dolor o presión persistentes en el pecho.
  • Confusión o falta de energía.
  • Cianosis (labios o cara azulados).

Aislamiento en casa

Si alguna persona que convive con uno ha contraído el coronavirus, es posible que los ocupantes de la casa hayan estado expuestos. Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que el período de incubación es de 1 a 14 días. Este es el tiempo entre el contagio del virus y la aparición de los síntomas, por lo que deben ponerse en cuarentena durante dos semanas para evitar transmitir el virus a otras personas.

Para evitar salir, conviene valerse de los servicios que envían las compras al domicilio.

¿Cuándo es recomendable dejar el aislamiento?

Una vez que se ha seguido la serie de recomendaciones sobre precauciones y medidas sanitarias al convivir con un enfermo con COVID-19, los CDC afirman que pueden abandonar su hogar si no han tenido fiebre durante al menos 72 horas (sin empleo de medicamentos) o síntomas como la tos han mejorado y han pasado al menos siete días desde que aparecieron por primera vez.

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