La “epidemia de soledad” y el aumento del envejecimiento

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Cuando hablamos de soledad nos referimos a la existencia de un aislamiento social o emocional por carecer de un círculo relacional efectiva con otras personas.

Este fenómeno de la soledad se puede evidenciar especialmente en la población anciana, ya sea por fallecimiento de sus parejas o de sus amistades, como por el alejamiento físico de sus familiares.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que en el año 2025 habrá unos 1000 millones de personas que tendrán más de 60 años, debido al aumento de la esperanza de vida al nacer, especialmente en los países de más altos ingresos.

Esta mayor longevidad de la población mayor ha sido objeto de estudios que han buscado averiguar si los ancianos de hoy están efectivamente más solos que en otras épocas, ya que muchos han hablado de “epidemia de soledad”.

El grupo de estudio

Para responder a la pregunta sobre cómo afecta la soledad en los ancianos, Bianca Suanet, de la Vrije Universiteit Amsterdam, y Louise C. Hawkley, de NORC at the University of Chicago, realizaron un estudio en varias etapas.

Para obtener información, utilizaron datos del Proyecto Nacional de Vida Social, Salud y Envejecimiento y del Estudio de Salud y Jubilación, dos encuestas nacionales de adultos mayores.

Procedieron a comparar tres grupos de adultos estadounidenses:

  • Primero analizaron datos de 2005 y 2006 de 3005 adultos nacidos entre 1920 y 1947.
  • Una segunda vez lo hicieron en los años 2010 y 2011 con 3377 personas, que incluyeron a aquellos participantes de la encuesta anterior que aún estaban vivos, sus cónyuges o parejas. 
  • La tercera encuesta, entre 2015 y 2016, comprendió 4777 adultos, que incluyó una muestra adicional de adultos nacidos entre 1948 y 1965, sobrevivientes de las dos encuestas anteriores.

El estudio no solo midió la soledad de las personas, sino que evaluó el control sobre las situaciones y sobre la vida en general, al igual que el logro de objetivos. 

Por ejemplo, los participantes calificaron la soledad en una escala de 0 (sin soledad) a 11 (soledad severa) en base a sus sentimientos, expresados en una frase representativa: “Extraño tener gente cerca”.

Los estudios fueron publicados en la revista Psychology and Aging.

El impacto de la soledad

Los investigadores descubrieron que el sentimiento de soledad se redujo entre las edades de 50 y 74 años. “Los niveles de soledad pueden haber disminuido para los adultos de esta edad porque tenían mejores oportunidades educativas, atención médica y relaciones sociales, que las generaciones anteriores”, dijo Hawkley.

Pero según los hallazgos, los adultos mayores de 75 años eran más susceptibles a sentirse solos, posiblemente debido a factores como el empeoramiento de la salud, la pérdida de un cónyuge u otra persona significativa en sus vidas.

Sin embargo, no encontraron diferencias entre la soledad manifestada por los baby boomers y los adultos de edades similares pertenecientes a generaciones anteriores.

Según manifestó Hawkley sobre los hallazgos: “No encontramos evidencia de que los adultos mayores se hayan vuelto más solos que los de una edad similar una década antes. Sin embargo, la soledad promedio reportada comienza a aumentar más allá de los 75 años y, por lo tanto, el número total de adultos mayores que se sienten solos puede aumentar una vez que los baby boomers alcanzan los 70 y 80 años”.

Salud, control de la vida y soledad

Hawkley explica la relación entre la soledad y el estado de la población mayor: “Nuestra investigación sugiere que los adultos mayores que mantienen una buena salud y tienen relaciones sociales con su cónyuge, familia o amigos tienden a estar menos solos”.

Suanet explica que los adultos mayores nacidos en las generaciones posteriores se percibían menos solos, porque se sentían más en control y con mejor manejo de sus vidas.

En palabras de Suanet: “En contraste con asumir que existe una epidemia de soledad, descubrimos que los adultos mayores se sentían con más control y, por lo tanto, manejaban bien ciertos aspectos de sus vidas, como mantener una actitud positiva y establecer objetivos, como ir al gimnasio. Además, como es bien sabido en la investigación de la soledad, los participantes que tenían otras redes importantes o más grandes y más diversas también estaban menos solos”.

La investigadora enfatiza en que los adultos mayores se ocupen de mantener y mejorar sus relaciones sociales para hacer nuevos amigos o conservar los que tienen, para poder superar la creciente soledad a medida que envejecen. 

Otro aspecto importante para reducir la soledad es el centrarse más en reforzar los sentimientos de control y manejo de sus vidas por parte de los adultos mayores, en lugar de solo ofrecerles actividades sociales que busquen integrarlos.

Como explica Suanet: “La gente debe administrar su vida social mejor que nunca porque las comunidades tradicionales que proporcionaron medios sociales, como vecindarios, iglesias y familias extensas, han perdido fuerza en las últimas décadas. Por lo tanto, los adultos mayores de hoy necesitan desarrollar habilidades de resolución de problemas y de establecimiento de objetivos para mantener relaciones satisfactorias y reducir la soledad”.

El uso de las modernas tecnologías de comunicación, como los teléfonos móviles y las redes sociales, puede ser muy útil para mantener conexiones sociales significativas, aun pese a la distancia, según expresa Hawkley.

“Las plataformas de videochat e Internet pueden preservar sus relaciones sociales. Estas herramientas pueden ayudar a los adultos mayores a mantenerse en movimiento y a participar en sus comunidades”, amplía la investigadora.

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