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Dolor durante las relaciones sexuales: causas y taboos

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La disfunción sexual femenina (DSF) es un trastorno que afecta el deseo sexual, la excitación o el orgasmo y que puede ir asociado con dolor durante el coito o dispareunia, que ocasiona un distrés importante que impacta en la calidad de vida y las relaciones interpersonales de la mujer afectada.

La etiología de la DSF es multifactorial, progresiva y se relaciona con la edad y la condición hormonal, ya que puede deberse a varias causas y se considera un problema que afecta a mujeres de todas las edades, si bien algunas experimentan su aparición durante o después de la menopausia. 

En una encuesta estadounidense del 2013, 1 de cada 5 mujeres informó dolor o molestias vulvares durante las relaciones sexuales en los últimos 30 días, y aproximadamente el 30% de las mujeres en una encuesta similar del 2012 reportó dolor durante su contacto sexual más reciente. A veces el dolor es breve, pero en otros casos, es persistente.

Causas probables de dispareunia

La causante de la dispareunia puede deberse a una enfermedad o lesión en curso y a un origen neuropático, cuando se  da por daños directos del nervio o afectación de la actividad neuronal, por lo que este tipo de dolor sexual persiste aún en ausencia de un compromiso orgánico evidente.

Una variedad de afecciones, incluida la endometriosis y un adelgazamiento de la pared vaginal. El dolor puede variar desde la incomodidad de la sequedad vaginal-  que puede ser causada por la menopausia y los cambios en los niveles de estrógeno- hasta dolorosas contracciones pélvicas o ardor y dolor vulvar durante la penetración. La falta de excitación o bajo nivel estrogénico puede causar sequedad vaginal, con el consiguiente dolor. 

Infecciones o inflamaciones

Estos cuadros inflamatorios pueden provocar contracciones dolorosas de los músculos pélvicos o ardor durante la penetración, además pueden ir acompañadas de leucorrea, fiebre, metrorragia, disuria y  otros, que deben ser evaluados como presuntos indicativos de enfermedad inflamatoria pélvica.

Endometriosis

Esta afección hace que las células que recubren el endometrio crezcan en localizaciones extrauterinas, dentro de la cavidad pélvica, lo puede causar sangrado, dolor punzante o calambres que pueden durar días después del acto sexual.

Se cree que la endometriosis afecta hasta al 11% de las mujeres estadounidenses en edad reproductiva. En una encuesta nacional representativa de 2012, el 29,5% de las mujeres con endometriosis también informaron dispareunia.

Vulvodinia

Se refiere a un dolor genital quemante, con escozor o clara sensación de irritación, que hace que el sexo sea incómodo o imposible. Aunque está correlacionado con infecciones vaginales pasadas y debilidad del piso pélvico, la enfermedad aún no se conoce bien y no se ha atribuido a una etiología conocida. 

El manejo de este trastorno va desde abordajes psicológicos, hasta terapia del piso pélvico y vestibulectomía, una cirugía que elimina el tejido doloroso a lo largo del vestíbulo, una zona que rodea las aberturas de la vagina y la uretra.

Trastorno de penetración

Este trastorno de dolor genito-pélvico se encuentra muchas veces asociado a una historia de trauma sexual. Anteriormente era conocido como vaginismo y es una afección que involucra espasmos vaginales dolorosos cuando algo ingresa a la vagina y se cree que es causada por un miedo a la penetración.

Atrofia vulvovaginal

La atrofia vulvovaginal, debida básicamente a una carencia de estrógenos, afecta hasta el 50% de las mujeres posmenopáusicas. Sin embargo, solo el 7% de las mujeres reciben tratamiento para la afección.

Atrofia vaginal

Para muchas mujeres, el sexo doloroso comienza con la menopausia, etapa en que los ovarios producen menos estrógeno, la hormona que ayuda a asegurar la lubricación vaginal y a mantener el revestimiento de la vagina flexible y grueso. La disminución del estrógeno puede causar sequedad dolorosa, adelgazar las paredes vaginales e incluso encoger el tejido vaginal. 

La terapia vaginal con estrógenos puede atenuar la molestia, al igual que productos como los humectantes vaginales y el uso de lubricantes a base de silicona durante las relaciones sexuales.

El uso de píldoras anticonceptivas y de tampones también puede ocasionar dispareunia, entre otras causas.

Implicancias más allá del dolor

Las relaciones sexuales dolorosas pueden afectar la autoestima, la imagen corporal y las relaciones de pareja. Pero a pesar de su prevalencia e importancia, debido a su naturaleza íntima, puede hacer que pase inadvertida y sin tratamiento, debido a que los tabúes sociales actúan obstaculizando el diagnóstico y su consiguiente terapia.

En cuanto a la comunicación con su pareja sexual y la actitud ante este trastorno, una encuesta de 2014 , el 58% de las mujeres posmenopáusicas con molestias vaginales manifestaron evitar la intimidad sexual. El 30% de las mujeres encuestadas dijo que el dolor vaginal hizo que se abstuvieran por completo de tener relaciones sexuales.

Las mujeres que experimentan incomodidad durante el coito también pueden sentirse incómodas al manifestar un caso de dispareunia durante un control de rutina, sensación que los médicos pueden compartir o simplemente no se les ocurre preguntar sobre la salud sexual de su paciente.

También sucede que en muchos casos las mujeres minimizar o ignorar el dolor, hasta llegar a naturalizarlo, por lo que puede tomar años para que las pacientes reciban un diagnóstico de su patología y reciban finalmente un tratamiento adecuado que solucione o alivie al menos su situación. Como ejemplo, para el caso de la endometriosis, las pacientes esperan un promedio de 6,7 años para consultar.

Es posible que las pacientes no consideren que vale la pena mencionar que experimentan dolor durante el coito o que se preocupen de incomodar al hablar sobre sus relaciones sexuales.

El hecho es que las mujeres no tienen que sufrir en silencio esta dolencia que tiene tratamiento, que puede mejorar su calidad de vida, autoestima y relación de pareja.


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