Nuevos datos demuestran que la obesidad está aumentando en zonas rurales | Nación Farma

Nuevos datos demuestran que la obesidad está aumentando en zonas rurales

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La obesidad es el resultado de un desequilibrio entre el consumo y el gasto de energía en el cuerpo. Algunos factores como la edad, el sexo, antecedentes familiares, ambiente pre y posnatal, y la actividad física, influyen en la manera en que cada individuo consume y gasta energía.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), la obesidad es también parte de una serie de transformaciones de la alimentación, la actividad física, la salud y la nutrición en los países más industrializaciones y desarrollados.

Para la FAO, como en las zonas urbanas hay más sedentarismo, el trabajo exige menos actividad física y la preparación de alimentos es menos común en casa, los índices de obesidad son mayores.

Es así, que la obesidad se comenzó a ver como un estereotipo propio de las grandes urbes. No obstante, en años recientes, se ha dado a conocer evidencia de que esa idea es errónea; y de que la zonas rurales también están contribuyendo al que este padecimiento se convierta en una epidemia.

La investigación más reciente fue publicada en la revista Nature. Con esos hallazgos, indican los especialistas, se rompen las nociones preconcebidas sobre las diferencias entre los cuerpos de la ciudad y los del campo.

Para llegar a esas conclusiones, mil científicos, representantes de la Non-Communicable Disease Coalition (NCD), analizaron 2 mil nueve investigaciones que involucraron a más de 112 millones de adultos de 200 países distintos.

Los investigadores evaluaron cambios en el índice de masa corporal; así como la cantidad de grasa en el cuerpo basada en la altura y peso, de individuos entre 1985 y 2017.

Un índice de masa corporal saludable en adultos es de entre 18.5 y 24.9; cuándo va de 25 a 29.9, hay sobrepeso, y arriba de 30 es obesidad.

Al realizar el análisis, notaron que el índice de masa corporal (IMC) ha aumentado en general; pero más en los residentes de zonas rurales.

En las mujeres, el IMC aumentó, en las últimas tres décadas, 2.09 puntos en mujeres rurales, y 1.35 en mujeres de la ciudad; en los hombres, 2.10 y 1.59, respectivamente.

Asimismo, los autores encontraron que más del 55% del incremento de la obesidad a nivel mundial se ha dado en áreas rurales; con la excepción de la África subsahariana, donde el IMC es mucho más alto que en cualquier otro país.

El caso de la África subsahariana se debe a que la agricultura manual sigue siendo común; además, el uso de automóviles en zonas rurales está limitado por la infraestructura deficiente y la pobreza. En cambio, en las ciudades, la movilidad es menos intensa y ha habido reemplazo de alimentos frescos por procesados.

Zonas rurales que han cambiado

Anteriormente, el IMC era más bajo en zonas rurales de países de ingresos bajos y medios; porque el trabajo diario en el campo requería de un mayor gasto energético; además, al tener menores ingresos, la alimentación era distinta.

En la actualidad, la agricultura está cada vez más mecanizada; incluso se utilizan automóviles para el transporte rural; lo cual es una muestra del aumento de ingreso y el cambio en la infraestructura vial, los servicios y las administraciones.

A mayor ingreso, más gasto en alimentos; por lo tanto, el consumo de calorías aumenta.

Por si fuera poco, los alimentos procesados también han llegado al campo y están más disponibles.

Esa situación no se había mostrado; ya que los estudios previos sobre las tendencias del IMC se habían basado en países de ingresos altos. Los nuevos datos, hacen del documento de la NCD algo innovador.

El análisis reúne los datos más recientes de casi todos los países que permiten examinar de forma exhaustiva las tendencias del índice de masa corporal. De ese modo, los resultados demostraron que los niveles de sobrepeso y obesidad son mayores en áreas rurales y que podrían seguir en aumento.

Esto resulta fundamental porque ayudará a mejorar el enfoque de los programas y políticas de prevención y dejar de enfocarse sólo en la obesidad urbana. Tal como sucede en América Latina con la creación de ciclovías; el diseño de edificios para motivar al movimiento; y el enfoque en la creación de espacios para caminar.