La profilaxis antibiótica post parto vaginal reduciría de un 50% las infecciones

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Las tasas de infección post parto vaginal asistido sin el empleo de profilaxis antibiótica a nivel mundial están alrededor del 16% y aumenta hasta el 25% después de una cesárea. 

En el 2016, unas 19,500 mujeres murieron a causa de infecciones relacionadas con el embarazo a nivel mundial. 

Estas cifras no están limitadas a la clase económica, pues incluso en medios de altos ingresos, las infecciones representan 1 de cada 20 muertes maternas, registrándose hasta 1 de cada 8 casos en los Estados Unidos. Además, por cada mujer que muere debido a este tipo de complicaciones, otras 70 desarrollan una infección grave y sobreviven con consecuencias a largo plazo en su estado de salud.

Una revisión Cochrane de reciente realización en base a 95 ensayos, mostró que administrar antibióticos previo a la cesárea redujo la infección de la herida quirúrgica, la endometritis y la infección materna grave hasta un 60 a 70%, por lo que se recomienda ampliamente el uso de antibióticos durante la cesárea. 

En cuanto al parto vaginal asistido -donde el médico utiliza una ventosa obstétrica o fórceps para ayudar al bebé a salir del canal del parto- la evidencia sobre el uso de antibióticos profilácticos a un pequeño ensayo de 393 mujeres, por lo que se requieren más estudios sobre este tipo de procedimientos. 

El estudio

Se realizó el primer ensayo aleatorio de su tipo que incluyó a 3,420 mujeres (de 16 años o más) pertenecientes a 27 unidades obstétricas de hospitales del Reino Unido, que fue publicado en The Lancet y en el que se investigó el empleo de una dosis única de antibióticos para prevenir la infección materna en las 6 semanas posteriores al parto vaginal asistido, en el que alrededor de dos tercios de los bebés requirieron el uso de fórceps y un tercio nació por técnica de vacío o ventosa.

Entre marzo de 2016 y junio de 2018, las mujeres fueron asignadas en dos grupos al azar para recibir amoxicilina intravenosa y ácido clavulánico (1,715 mujeres), o placebo (solución salina: 1,705) dentro de las 6 horas posteriores al parto vaginal. 

Antibióticos y morbilidad

Los hallazgos indicaron que dar una profilaxis antibiótica en dosis única a todas las mujeres después del parto con fórceps o extracción al vacío podría prevenir casi la mitad de las infecciones maternas -incluida la sepsis- lo que equivale a evitar más de 7,000 infecciones maternas cada año en el Reino Unido y unas 5,000 en los Estados Unidos.

El estudio además encontró que por cada 100 dosis adicionales de antibióticos administrados de manera preventiva, se podrían evitar 168 dosis debido a las infecciones post parto, por lo que la profilaxis universal después del nacimiento podría reducir el uso de antibióticos en un 17%.

Sobre las consecuencias de estos resultados en cuanto a su impacto en la salud de las mujeres, en palabras de la profesora Marian Knight de la Universidad de Oxford, Reino Unido, quien dirigió la investigación: 

Estos hallazgos resaltan la necesidad urgente de cambiar las pautas actuales de antibióticos de la OMS y otras orientaciones de organizaciones en el Reino Unido, América del Norte y Australasia, que no recomiendan la profilaxis de antibióticos de rutina para el parto asistido. La infección asociada con el embarazo es una causa importante de muerte y enfermedad grave.  Casi 1 de cada 5 mujeres desarrollan una infección después del parto vaginal asistido y nuestros resultados muestran que esto podría reducirse a casi la mitad con una sola dosis de antibiótico profiláctico“.

A la luz de los resultados, aquellas mujeres que recibieron una dosis única de antibióticos tuvieron significativamente menores tasas de infecciones confirmadas y bajo sospecha en relación a las que recibieron placebo: 11% frente a 19%. 

En cuanto a la sepsis, las mujeres que recibieron profilaxis antibiótica también tuvieron una probabilidad mucho menor de haber confirmado este tipo de infección en el cultivo, comparativamente con el grupo que recibió el placebo.

Las tasas de infección por complicaciones de la zona perineal: desgarro , dolor y uso de medicamentos analgésicos también fueron significativamente más bajas en el grupo que recibió antibióticos, en comparación con el grupo del placebo, que además necesitó menos curaciones de sus heridas.

Por todos estos hallazgos, Knight concluye:

Con el reconocimiento cada vez mayor de la necesidad de reducir los partos por cesárea innecesarios, el incentivo para minimizar los daños asociados con otros tipos de parto asistido es aún mayor“, “Esta intervención simple también podría usarse para prevenir infecciones maternas en países de ingresos bajos y medios en los que se dispone de antibióticos por vía intravenosa“.