Las diez complicaciones más frecuentes del parto

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El parto, como proceso natural, consta de tres estadios: borramiento y dilatación del cuello uterino, descenso y nacimiento del bebé y finalmente el alumbramiento de la placenta.

​En la actualidad, aún en el caso de las mujeres con acceso a servicios médicos de calidad, pueden optar por partos sin la intervención de personal médico ni en instituciones hospitalarias. En el caso del parto respetado o parto humanizado, en los que se prioriza la voluntad de la mujer, a la vez que se respetan sus tiempos fisiológicos individuales, para que el nacimiento se desarrolle lo más natural posible, sin recurrir a intervenciones quirúrgicas innecesarias. Otra opción alejada de tecnología es el parto en casa, donde se elige recibir al bebé en la intimidad del propio hogar. Otra de estas modalidades más naturales es el parto en el agua, representa una forma de nacimiento muy suave, tanto para la mamá como para su hijo.

Aunque la mayoría de los partos se desarrollan y culminan sin ningún problema,  las complicaciones pueden ocurrir durante cualquiera de sus etapas y requieren de una intervención rápida y eficaz para evitar el daño en la madre y en su bebé, pueden darse algunos problemas puntuales, conocidos o imprevisibles, que tendrán solución mediante la intervención urgente de instrumentalización (fórceps, ventosa) o cesárea.

Las complicaciones pueden surgir durante cualquier parte del trabajo de parto, pero se ha observado que es más probable que se necesite atención especializada si el embarazo dura más de 42 semanas, si ha habido una cesárea anterior o en caso que la madre sea de edad más avanzada.

Según las previsiones de la OMS se esperaban 303,000 muertes en todo el mundo en 2015 debido a problemas derivadas del parto, por lo que en este artículo revisaremos estas principales complicaciones.

Diez complicaciones del parto

1.    Falta de progreso o parto prolongado

Esta complicación se define como una duración de más de 20 horas si se trata de un primer parto y de 14 horas en caso de haber tenido un parto anteriormente, que puede afectar aproximadamente a un 8% de las mujeres.

Las causas del parto prolongado incluyen variados factores maternos, fetales, medicamentosos y emocionales.

Si este problema se produce durante la fase temprana no suele llevar a complicaciones, excepto un gran agotamiento físico y mental de la madre. Por el contrario, si se da durante la fase activa, puede ser necesaria una evaluación e intervención médica de urgencia.

Si el parto no progresa en una primera etapa, lo primero es relajarse y esperar. Puede ayudar dar un paseo, dormir o tomar un baño caliente.

En las etapas posteriores, se pueden administrar medicamentos inductores del parto o recomendar la cesárea.

2. Sufrimiento fetal

El “estado fetal no tranquilizador“, anteriormente conocido como sufrimiento fetal, indica que  un feto no parece encontrarse en buenas condiciones. Su ocurrencia se da mayoritariamente en embarazos que duran 42 semanas o más.

Esto puede asociarse con: un ritmo cardíaco irregular en el bebé, problemas con el tono muscular y el movimiento, baja cantidad de , que pueden deberse a problemas maternos como hipoxia, anemia e hipertensión, retraso del crecimiento intrauterino, líquido amniótico con meconio, entre otros.

Las estrategias en estos casos consisten en mejorar la hidratación y oxigenación materna y otras intervenciones terapéuticas. En algunos casos, puede ser necesario realizar una cesárea.

3. Asfixia perinatal

Esta complicación se ha definido como “no iniciar y mantener la respiración al nacer“.

Puede ocurrir antes, durante o inmediatamente después del parto, debido a una falta de oxígeno, que acarrea problemas como hipoxemia, hipercapnia (altos niveles de dióxido de carbono) y acidosis metabólica (alteración de la acidez sanguínea), que pueden producir problemas cardiovasculares y mal funcionamiento de los órganos.

El tratamiento de la asfixia perinatal puede incluir proporcionar oxígeno a la madre o realizar un parto por cesárea. Después del parto, puede ser necesaria la respiración mecánica o la medicación.

 4. Distocia del hombro

Es cuando la cabeza del bebé ha salido de la vagina, pero uno de los hombros se atasca dentro del canal de parto.

Si bien no es común, es más probable que afecte a las mujeres  nulíparas y es responsable de la mitad de los partos por cesárea en este grupo.

Los médicos o parteros pueden realizar maniobras específicas para liberar los hombros, como es el cambio de posición de la madre o girar los hombros del bebé con las manos. De no resultar, se puede recurrir a una episiotomía para ampliar el espacio para los hombros.

Las complicaciones generalmente son pasajeras y tratables, pero en caso de alteraciones de la frecuencia cardíaca deben evaluarse posibles problemas como lesiones del plexo braquial del bebé o fractura del húmero o clavícula del feto. Pero lo más grave puede ser la lesión hipóxica-isquémica con daño cerebral y peligro vital.

Las complicaciones maternas incluyen desgarro uterino, vaginal, cervical o rectal y abundante hemorragia post parto.

 5. Sangrado excesivo

En promedio, las mujeres pierden por el parto de un bebé, medio litro de sangre durante el parto vaginal, mientras que en un parto por cesárea el volumen promedio es de 1,000 ml.

Puede ocurrir dentro de las 24 horas posteriores al parto o hasta 12 semanas después, en el caso de hemorragia secundaria.

El sangrado ocurre después de que la placenta es expulsada, lo que ocasiona hipotensión arterial, insuficiencia orgánica, shock e incluso muerte.

Ciertas condiciones médicas y tratamientos pueden aumentar el riesgo de desarrollar hemorragia posparto, como la placenta previa, entre otras.

El tratamiento tiene como objetivo detener rápidamente la hemorragia, pues puede llegar a ser mortal.

 6. Posición anormal del feto

La posición cefálica del feto es la habitual para nacer (95% de los casos), pero los bebés pueden estar mirando hacia arriba, de nalgas (o podálica) o transversal (acostado de lado), por lo que puede ser necesario cambiar manualmente la posición o realizar una episiotomía.

Además existen problemas del cordón umbilical, que generalmente requieren intervención médica urgente, en caso que envuelvan al bebé, se comprima a través del canal de parto   que emerja antes que el bebé.

 7. Placenta previa

Se refiere a que la placenta cubre la abertura del cuello uterino. Afecta a 1 de cada 200 embarazos y puede requerir una cesárea. Está asociada a algunos antecedentes o condiciones maternas previas.

El riesgo se ve incrementado en caso de la placenta acretta, donde esta se adhiere firmemente al útero.

El indicio principal es un sangrado indoloro durante el tercer trimestre, que puede ser desde leve hasta abundante.

 8. Desproporción cefalopélvica

La desproporción cefalopélvica es cuando la cabeza de un bebé no puede pasar a través de la pelvis de la madre, situación ocurre en 1 de cada 250 embarazos.

Esto puede suceder si el bebé es de gran tamaño, tiene una cabeza grande o se encuentra en una posición poco común. También se ha observado cuando la pelvis de la madre es pequeña o su anatomía es inusual.

 9. Ruptura uterina

La rotura uterina sucede cuando se pierde la integridad de la pared del útero. El factor de riesgo implicado más habitualmente es una cirugía como la cesárea. También se asocia a inducción del parto, el tamaño del bebé, tener más de 35 años de edad y uso de instrumentación en el parto vaginal.

En estos casos, el bebé puede estar en riesgo de hipoxia y puede ser necesaria una cesárea. La madre puede presentar hemorragias, por lo que la atención y el control adecuados son fundamentales para reducir el riesgo de mortalidad.

10. Parto precipitado

En conjunto, las tres etapas del parto suelen durar de 6 a 18 horas, pero a veces solo duran de 3 a 5 horas y comienza con una serie de contracciones rápidas e intensas.

Las posibilidades de un parto precipitado aumentan cuando el bebé es más pequeño que el promedio, el útero se contrae eficientemente y si existe una historia de parto rápido.

Las desventajas del trabajo de parto rápido para la madre son el riesgo aumentado de desgarro de cuello uterino y vagina, hemorragia y shock post parto, mientras que para el bebé existe el riesgo de aspiración de líquido amniótico.

Las complicaciones pueden ser potencialmente mortales donde hay una falta de atención médica adecuada, pues las principales causas son las hemorragias e infecciones.

La atención médica adecuada puede prevenir o resolver la mayoría de estos problemas, por lo que es vital asistir a todas las visitas prenatales durante el embarazo y seguir los consejos del médico sobre el embarazo y el parto.

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