Enfermedad de Coats: más que un problema de visión infantil

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En entrevista para Nación Farma, la doctora Karen Daniela Pérez Loza, oftalmóloga, retinóloga y uveóloga, explica que la enfermedad de Coats afecta a los vasos sanguíneos de la retina y que se presenta, predominantemente, en niños de 8 años de edad.

De acuerdo con el National Center for Advancing Translational Science, Estados Unidos, las señales de este padecimiento comienzan en la infancia e incluyen pérdida de visión, estrabismo y una masa blanca en la pupila llamada leucocoria.

En México, no es muy común; sin embargo, es importante saber qué es y cómo se trata para evitar problemas de visión y afecciones más graves, como ceguera o cáncer ocular en la infancia.

En esta enfermedad, los vasos sanguíneos nacen débiles y no tienen el trayecto normal, sino que parecen dilatarse y formar una especie de pequeños hilos llamados telangiectasia. Como consecuencia, la retina no oxigena bien y puede ocasionar baja de visión por la falta de plasma o sangrado interno en el ojo.

La doctora Karen Daniela Pérez Loza, oftalmóloga, retinóloga y uveóloga, afirma que la enfermedad podría estar relacionada con la imposibilidad de producir la proteína responsable de formar a los vasos sanguíneos en el ojo de manera normal.

¿Cómo reconocer la enfermedad de Coats?

La retina es una especie de tapiz que recubre el ojo. Es sensible a la luz y es la responsable de mandar información al cerebro para producir las imágenes. Cuando hay algún problema en ella, la visión se deteriora y puede convertirse en señal de alerta para otros padecimientos como la enfermedad de Coats.

Ahora bien, ¿cómo saber si se trata de este desorden o solo de un problema de agudeza visual? Lo primero que la oftalmóloga Karen Pérez recomienda es revisar la visión de los niños a través de juegos, como taparse un ojo y luego el otro. Si hay alguna dificultad para ver, es necesario acudir con un médico especialista.

También es importante estar atentos a las fotografías que se realizan con flash, ya que lo normal es que el reflejo rojo causado por la luz aparezca en ambos ojos. Si solo se observa en uno, es momento de acudir a un oftalmólogo.

Estos especialistas determinan los problemas oculares a través de un examen completo que incluye la dilatación del ojo para ver el fondo. Así, observan si hay alguna acumulación de bolsas de grasa que puedan sangrar.

«Si un paciente llega en etapas tempranas, se puede tratar con láser o con una técnica que se llama crioterapia, que es congelar esos vasitos malos para que ya no estén sacando todo ese tipo de líquido. Pero, si está en etapas avanzadas, la retina se puede desprender o incluso el ojo puede desarrollar glaucoma», indicó la doctora Pérez.

Etapas y tratamiento de la enfermedad de Coats

Acudir con un especialista de la visión es fundamental para determinar si existe algún problema en los ojos y cuál es su tratamiento. En el caso de la enfermedad de Coats, la atención inmediata es fundamental para evitar que se vuelva más grave, pues es un padecimiento de avance rápido.

Para obtener un diagnóstico, lo primero que se hace, según la doctora Pérez, es revisar la agudeza visual del paciente. De ser necesario, se gradúan lentes. Si esta medida no es suficiente, se usa la lámpara de hendidura para observar el interior del ojo y el estado de la retina.

Una vez que se obtienen los resultados de estas revisiones, se puede determinar el estadio de la afección y el tratamiento que debe seguirse. En el caso de la enfermedad de Coats, cada etapa debe ser tratada de diferente manera según su gravedad:

  • Etapa I y II: Se forma esa especie de grasa en los vasos sanguíneos del ojo, pero es tratable con láser o crioterapia para evitar que sangren. De forma adicional, se mantiene vigilado al paciente.
  • Etapa III: Ya existe desprendimiento de retina; puede ser moderado (etapa IIIA) o total (etapa IIIB).
  • Etapa IV. El paciente tiene desprendimiento de retina y, además, está desarrollando un tipo de glaucoma llamado neovascular, el cual puede provocar ceguera. En estos estadios, se puede operar y hacer una exudación de la retina. Aun con glaucoma, dice la doctora Pérez, es posible hacer cirugía y colocar unos derivados para retirar el líquido responsable de la presión ocular.
  • Etapa V: La más avanzada. Aquí, el ojo ha perdido por completo la visión y es necesario mantenerlo en vigilancia. Si presenta dolor, lo mejor será retirarlo para que no provoque más problemas.

¿Cómo prevenir la enfermedad de Coats?

La doctora Karen Pérez señala que todavía no existe manera de prevenir la enfermedad. No obstante, se recomienda la realización de un estudio denominado tamiz oftalmológico neonatal. Este consiste en observar si un bebé es capaz de seguir la luz o los objetos; asimismo, se dilatan las pupilas y se revisa la retina.

«Este tipo de estudio ayuda a que se puedan detectar problemas oculares a edad temprana y se les pueda otorgar un tratamiento eficaz» para que no desarrollen ceguera u otras complicaciones, declaró la doctora Pérez. Además, hizo hincapié en la importancia de considerarlo dentro de una valoración de un niño sano.

Aunado a lo anterior, la doctora Pérez aconsejó buscar el reflejo rojo cuando se usa el flash en las fotografías: «Aunque a mucha gente no le gusta salir con los ojos rojos, la verdad es que es un dato importante y positivo».

Si bien la enfermedad de Coats se presenta en un bajo porcentaje de la población, es importante tenerla en mente, sobre todo para descartar problemas mayores como tumoraciones del tipo retinoblastoma, un cáncer ocular que también se presenta en niños.

Finalmente, la doctora Pérez invita a los pacientes y a sus familiares a buscar apoyo psicológico porque la pérdida de la visión o de un ojo es un proceso de duelo que debe ser tratado. En México, dos organizaciones que pueden brindar apoyo son Coats Crafts México o la Federación Mexicana de Enfermedades Raras.

«Es bien importante saber que los pacientes que están afectados con esta enfermedad y los familiares no están solos. Hay asociaciones, donde este tipo de pacientes se congregan para poder ofrecerse ayuda mutua».

Oftalmóloga Karen Daniela Pérez Loza