Retinas artificiales y estímulos naturales ayudarían a tratar la ceguera

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Científicos israelíes y estadounidenses sugieren que los invidentes con implantes de retina artificial procesan la información de manera exitosa y la integran a estímulos naturales. De esta manera, se podría avanzar en el tratamiento para ciertos tipos de ceguera.

Para llegar a esas conclusiones, los investigadores de la Israel’s Bar-llan University y de la Stanford University, de Estados Unidos, estudiaron cómo el cerebro es capaz de integrar la visión natural y la artificial, así como de mantener y de procesar la información.

Con este descubrimiento, se abriría el camino para una mejor restauración de la visión en pacientes que sufren degeneración macular.

Degeneración macular

La retina está ubicada dentro del ojo y contiene fotorreceptores que absorben la luz; de ese modo, la información se transmite y se procesa en el cerebro.

La mácula, por su parte, es el área central de la retina. Su función es procesar la mayor parte de la información que llega al ojo y que pasa al cerebro. Gracias a ella, podemos ver mientras leemos y conducimos, y podemos reconocer las caras y realizar actividades que requieren visión precisa.

Fuera de la mácula se encuentra la retina periférica, responsable del juicio espacial; aunque la visión en esa zona es entre 10 y 20 veces menos precisa.

Ahora bien, cuando los vasos que irrigan la mácula se vuelven frágiles o delgados se forman pequeños depósitos localizados. Como consecuencia, la visión precisa se ve afectada y se desarrolla la degeneración macular.

Este problema es la causa más común de pérdida de visión severa en el mundo. Afecta a personas de 50 años o más, y no tiene cura. A pesar de lo anterior, los pacientes con degeneración pueden recibir un implante de retina y, además, conservar su visión periférica.

Tratamiento para la ceguera

Cuando las capas de los fotorreceptores se dañan, se puede implantar una retina artificial —dispositivo construido con electrodos más delgados que un cabello— para corregirlo. Una vez que esos electrodos se activan, las células restantes de la retina se estimulan de manera eléctrica. El resultado: la visión es restaurada parcialmente.

Debido a que la visión periférica se conserva, quienes padecen degeneración macular y tienen implantes reciben información tanto de la visión artificial como de los estímulos naturales en el ojo.

Por ese motivo, el equipo de científicos decidió analizar cómo el cerebro procesa la combinación de ambos tipos de visiones y si es capaz de integrar la visión artificial a la normal.

Para descubrirlo, implantaron retinas artificiales (creadas con pequeñas células solares y electrodos) a roedores y observaron su actividad cerebral. Lo que hallaron fue que el procesamiento básico de la corteza visual se mantiene y es capaz de combinar las señales artificiales y naturales como en una visión sana.

Con estos hallazgos se abre la posibilidad de crear nuevos productos para tratar la ceguera. Asimismo, se podrían desarrollar aplicaciones de interfaz cerebro-máquina donde coexistan los procesos artificiales y los naturales.

La investigación completa se publicó en la revista Current Biology.

Con información del artículo “Brain can mix natural and artificial vision to help treat blindness —study”, de Shoshanna Solomon, publicado en The times of Israel.