Cambios en el estilo de vida retrasarían la demencia frontotemporal

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Un estilo de vida activo física y mentalmente otorga resistencia a la demencia frontotemporal, incluso en personas con antecedentes familiares de esta enfermedad. Así lo declararon científicos del UC San Francisco Memory and Aging Center.

Esta nueva investigación se alinea con otros estudios sobre el papel del ejercicio y de la aptitud cognitiva en la prevención del Alzheimer.

La diferencia con los análisis previos es que ahora se observan los tipos de comportamiento que pueden beneficiar a las personas con demencia frontotemporal.

Un padecimiento común en menores de 45 años

La demencia frontotemporal, o FTD, es una enfermedad neurodegenerativa que altera la personalidad, toma de decisiones, lenguaje o habilidades de movimiento. Suele comenzar entre los 45 y los 65 años de edad. Además, puede llevar a la muerte en menos de 10 años.

El 40 % de las personas con FTD tienen antecedentes familiares, y los investigadores han identificado mutaciones genéticas dominantes que impulsan su desarrollo. A pesar de ello, la severidad de la enfermedad puede ser diferente en cada individuo.

Hasta ahora, no existen medicamentos para este padecimiento, sin embargo, hay ensayos clínicos para tratar la enfermedad en el UC San Francisco Memory and Aging Center y en otros centros médicos de Estados Unidos.

El impacto del estilo de vida en la salud

La hipótesis acerca de las mutaciones genéticas de la FTD es que están relacionadas con las actividades diarias de quienes las padecen. En otras palabras, el estilo de vida puede contribuir a generar trayectorias muy diferentes tanto en factores que producen la enfermedad como en su progreso.

Para probar esa hipótesis, el equipo del UC San Francisco Memory and Aging Center trabajó con 105 personas. Los participantes tenían mutaciones genéticas dominantes y causantes de enfermedades, en su mayoría, asintomáticas o con síntomas leves en las primeras etapas.

Los sujetos del estudio se sometieron a resonancias magnéticas para medir el grado de degeneración cerebral causado por la FTD. También realizaron pruebas de pensamiento y memoria, e informaron sobre sus niveles de actividad cognitiva y física, como leer, pasar tiempo con amigos, hacer algún tipo de ejercicio.

A la par de esos análisis, los miembros de sus familias completaron evaluaciones estándares sobre el funcionamiento de los participantes en tareas cotidianas, así como en otras relacionadas con finanzas, consumo de medicamento o ejercicio.

Con esos datos y tras revisiones después de uno o dos años, notaron diferencias significativas en la velocidad y en la gravedad de la FTD entre los menos activos y entre aquellos con actividad mental y física de forma constante.

De igual manera, encontraron que el deterioro funcional fue un 55 % más lento en un cuarto de los participantes activos. Esa característica solo se vio en el 5 % de quienes no tenían actividad.

Por otra parte, los estilos de vida de los participantes no alteraron de forma significativa el tejido cerebral asociado a la FTD. Aun así, aquellas personas más activas mental y físicamente mostraron un desempeño dos veces mejor.

Incentivos para la prevención

Los autores piensan que estos resultados preliminares se pueden utilizar para que personal de atención médica aliente a las personas con antecedentes familiares de FTD a hacer cambios significativos en su estilo de vida. Así, podrán reducir los riesgos de la demencia y tener años más productivos, y los expertos comprenderán mejor los impulsores biológicos de la resiliencia en personas con la enfermedad.

Finalmente, los especialistas piensan que verán diferencias mayores en el deterioro cognitivo a medida que utilicen un combinado de dos estudios al que llaman ALLFTD.

Por lo anterior, indicaron que el siguiente paso es hacer evaluaciones más detalladas y objetivas sobre la actividad física y mental de los participantes, e incluir sensores portátiles para cuantificar la actividad necesaria que promueve la recuperación cognitiva.

Con información del artículo “Lifestyle choices could slow familial frontotemporal dementia”, de la University of California de San Francisco, publicado en Medical Xpress.