Orígenes de la telemedicina y casos de éxito en el mundo

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La Telemedicina está intrínsecamente ligada al desarrollo de la tecnología y las telecomunicaciones, y aunque su desarrollo ha sido bastante reciente, esta nueva rama de la ciencia médica tiene muchos más años de ser una realidad.

Desde el origen de las telecomunicaciones, es decir, la emisión de información vía ondas electromagnéticas, a finales del siglo XIX, con la invención del telégrafo, la medicina encontró una brecha que pudo explotar, por ejemplo, en situaciones beligerantes.

Se sabe que durante la Guerra Civil Estadounidense (librada entre 1861 y 1865) se utilizó al telégrafo para informar sobre heridos, muertos en combate, e incluso para intercambiar información con un médico y poder salvar la vida de algún herido.

Con la invención del teléfono en 1854 (patentado por Bell en 1876), la interacción médico-paciente a distancia fue mucho más común; a la entrada del siglo XX, cuando este aparato penetró de forma masiva en la población, los médicos no sólo ofrecían consultas mediante él, sino que intercambiaban información con otros médicos.

El concepto de “Telemedicina” como lo conocemos al día de hoy, es decir la comunicación interactiva y vía remota entre un médico y un paciente mediante un aparato de telecomunicaciones que a la vez permite comunicarse y recabar información biométrica, se concibió en 1924, cuando la revista americana Radio News publicó en su portada un aparato con televisión y micrófono que permitía una consulta entre un médico y su paciente.

Aunque la televisión no se introdujo sino hasta 1929, la mezcla de la medicina con la tecnología telecomunicacional estaba hecha prácticamente desde el inicio de esta última.
Hacia 1959, la Universidad de Nebraska crea los primeros dispositivos de telemedicina: eran aparatos que permitían enviar exámenes neurológicos y radiografías a otros médicos para su interpretación.

Telemedicina

Roger Swinfen Eady impartiendo una introducción de telemedicina en el campus Latipur de Enfermería en Katmandú, India.

De hecho, la radiología fue la primera especialidad en ingresar ciento por ciento a la Telemedicina. Hacia las décadas de los sesenta y setenta, con la carrera espacial, la telemedicina sufrió un gran impulso, en buena medida porque los astronautas no podían viajar con un médico al lado: la NASA, en este sentido, ha sido una de las grandes impulsoras de este fenómeno.

Con la llegada del internet en 1990 y la explosión de la información mediante la intervención satelital, la Telemedicina alcanzó su mayoría de edad, y por primera vez, una posibilidad real de transformar la práctica médica.

Existen múltiples definiciones de lo que es la Telemedicina, el término fue acuñado en la década del setenta, para definir “la curación a distancia”, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no obstante, acuñó la siguiente definición en 2005:la presentación de servicios médicos en aquellos lugares donde la distancia sea un factor crítico; servicios que son entregados por profesionales médicos mediante equipos de telecomunicaciones y tecnologías de la información, con el fin de interactuar con el paciente y recabar información de él; con el objetivo de prevenir y curar enfermedades, lesiones, y ofrecer educación continua”.

Teleradiología por región

Iniciativas de Teleradiología por región de la OMS. Fuente: Segundo Informe de Telemedicina en países miembros de la OMS, 2010.

Iniciativas de Teledermatología por región

Iniciativas de Telepsiquiatría por región

En ese mismo año, en 2005, la OMS emitió una resolución, en el marco de su Asamblea Mundial en Ginebra, al respecto de que la Telemedicina deberá estar fundamentada en los mismos principios éticos y de dignidad que la medicina tradicional; esto es: privacidad, confidencialidad y preserva de la dignidad humana, asegurando su integridad y respetando sus diferencias étnicas o raciales.

En América Latina, por ejemplo, el concepto de la Telemedicina llegó hacia la primera década del nuevo milenio: en Perú, en 2011, se celebraron las primeras jornadas de telesalud y telemedicina; en México, en 2013, se diseñó la Norma Mexicana (NOM) en la materia, que regula al sector salud en el uso de atención médica a distancia.

En nuestro país, entre los proyectos y las iniciativas vigentes en este sector, el más completo y prometedor es sin duda el de Mërcher Industrias Médicasempresa de Aguascalientes que desarrolló un sistema integral de atención médica primaria que -por sus características técnicas y su precio- tiene el potencial de resolver el reto de la cobertura médica primaria universal, no solamente en México sino en países del mundo en donde el acceso a servicios básicos de salud y medicamentos puede ser perjudicado por las distancias y la morfología del territorio.

Una mirada al mundo

Desde entonces, el número de proyectos de telemedicina en países “en vías de desarrollo” ha ido en aumento. Especialmente en aquellos países que tienen una amplia población en la periferia de los servicios de salud. Un ejemplo trascendente es el de Ghana, en África, que en 2011 instauró, junto con Novartis, su primer programa piloto de telemedicina.

El programa inició en el distrito de Amansie Oeste, en la región de Ashanti, al noreste de la capital (unos 330 kilómetros) es una región aislada de los servicios médicos, y que contiene unas 30 comunidades rurales: alrededor de unas 35,000 personas.

El programa, de acuerdo a ejecutores, fue un rotundo éxito, y ha podido conectar a la población más alejada de los servicios médicos con una asistencia eficaz, seguro y disponible las 24 horas. Los médicos Koku Awoonor-Williams y Ann Aerts, escribieron para el diario El País, en abril de 2018, el siguiente caso de éxito:

“El programa superó incluso nuestras expectativas más optimistas. Cinco años después del inicio, la cantidad de derivaciones a clínicas en el área del programa piloto se redujo un 31%, y más de la mitad de las consultas se resolvieron por teléfono. Cada derivación evitada supuso un ahorro promedio para los pacientes de 110 cedis ghaneses (25 dólares), y la alta tasa de casos cerrados exitosamente redujo los tiempos de espera en las clínicas.”

“Hubo uno que se nos quedó en la memoria: poco después del inicio del programa, una joven mujer llamada Debora, que acababa de dar a luz, comenzó a sangrar de forma incontrolable. La trabajadora de salud comunitaria que la atendía no podía darle tratamiento, ni tenía acceso a una ambulancia, así que le quedaban dos alternativas. Una era enviar a Debora en taxi a un hospital lejano (un difícil trayecto por caminos en mal estado), y la otra era hacer una llamada telefónica: se comunicó con el centro regional de telemedicina y el personal le fue dando instrucciones para tratar a la paciente (es muy posible que esto le haya salvado la vida).”

El caso de Ghana, en este sentido, es contundente, y envía un mensaje importante: la Telemedicina podría asegurar la cobertura universal de los servicios médicos, que es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas. De acuerdo al texto de los médicos, Ghana podría cumplir ese objetivo hacia 2020.