Eutanasia, un debate abierto sobre el derecho a una muerte digna | Nación Farma

Eutanasia, un debate abierto sobre el derecho a una muerte digna

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La eutanasia es la acción para dar muerte de manera indolora a enfermos incurables. En algunos países, el procedimiento se ha aceptado y se ha legalizado al considerarse a la muerte digna como un derecho fundamental. En otras nacionas, aún se califica como un crimen.

Eutanasia proviene de dos vocablos griegos: eu y thanos, que juntos significan “buena muerte”. En otras palabras, eutanasia es tener un fallecimiento apacible y sin dolor.

Un poco de historia

La eutanasia se concibe como una muerte dulce y tranquila; «un derecho que merece un enfermo en fase terminal», señalan los defensores de este procedimiento.

Para realizar la intervención se debe contar con una autorización expresa y reiterada por parte del paciente, quien se encuentra en estado de salud crítico y sin posibilidades de mejora.

En la actualidad, gracias a los avances tecnológicos en el campo médico, se ha logrado prolongar la vida; sin embargo, las enfermedades crónicas siguen siendo la principal causa de muerte y, en muchas ocasiones, de una forma dolorosa e incurable.

El debate sobre la eutanasia es un tema aún no resuelto, pero no es nuevo. El movimiento para la legalización de la eutanasia comenzó en Inglaterra en 1935, cuando Killick Millard fundó la Voluntary Euthanasia Legalization Society. El proyecto de ley fue rechazado por la House of Lords en 1936.

En Estados Unidos, por su parte, se fundó la Sociedad de Eutanasia de América en 1938. Desde entonces, la lucha por reconocer el derecho a morir se extendió a varios puntos de la nación. Por ejemplo:

  • California, en 1977, legalizó los testamentos vitales en los que los pacientes pueden declarar los deseos de atención médica en caso de que se vean imposibilitados por su estado de salud. En 1990, la Corte Suprema aprobó el uso de la eutanasia no activa.
  • Para 1994, en Oregon, se aprobó la Ley de Muerte con Dignidad para que los médicos ayuden a los pacientes terminales que no esperan vivir más de seis meses. Texas hizo legal la eutanasia no activa en 1999.
  • En 2008, más del 57 % de los votantes en el estado de Washington eligió la Ley de Muerte con Dignidad y se aprobó en 2009.

Estados Unidos, así, se convirtió en uno de los seis países que permiten la eutanasia hasta ahora. Los otros son Holanda, Bélgica, Suiza, Luxemburgo y Colombia.

En las legislaciones de estos países, la manifestación de voluntad del paciente ocupa un lugar fundamental en el proceso, por lo que se establecen salvaguardas especiales para garantizar que no es una reacción momentánea a un contexto determinado.

En Bélgica, por ejemplo, se exige que se produzca una solicitud por escrito, de forma voluntaria y reiterada, debidamente firmada por el paciente o por un adulto autorizado. Además, la legislación belga establece que se debe dejar transcurrir el plazo de un mes entre la solicitud y la ejecución de la eutanasia.

Tipos de eutanasia

Según el estudio «Eutanasia y suicidio asistido: conceptos generales, situación legal en Europa, Oregón y Australia», eutanasia es una serie de acciones realizadas por otras personas, a petición expresa y reiterada de un paciente que padece un sufrimiento físico o psíquico como consecuencia de una enfermedad incurable. Además, esa persona lo vive como inaceptable.

Claus Roxin, en su libro Eutanasia y suicidio. Cuestiones dogmáticas y de política criminal, considera que la eutanasia es la ayuda prestada a una persona gravemente enferma para posibilitar una muerte digna en correspondencia con sus propias convicciones.

Por su parte, el español Gonzalo Higuera concibe a la eutanasia como la práctica que procura la muerte para evitar dolores y molestias a petición de quien padece una enfermedad, de sus familiares o por iniciativa de una tercera persona que conoce en profundidad el caso del moribundo.

De acuerdo con Javier Vega Gutiérrez, de la universidad de Valladolid, la eutanasia se puede considerar como un homicidio piadoso si se usa como una forma de privar a los enfermos de los dolores, deformación física o ancianidad penosa.

Vega Gutiérrez considera un tipo de eutanasia llamada eugenésica, económica o social, en la que el fallecimiento se busca como medio para “eliminar las vidas sin valor”. No obstante, hasta ahora se reconocen cuatro tipos de eutanasia:

  • Voluntaria: Se realiza por petición del enfermo.
  • Involuntaria: Es impuesta al paciente. Aquí cabe la eutanasia no voluntaria, en la que la persona no puede emitir su deseo debido a que es incompetente para tomar decisiones concernientes a su salud porque se encuentra en estado de inconsciencia permanente e irreversible, padece trastornos mentales o es menor de edad.
  • Activa: Se administra una sobredosis de medicamentos o fármacos especiales que mitigan dolores, pero aceleran la muerte.
  • Pasiva: Se omiten los medios necesarios para sostener la vida, sea desde retirar la hidratación, hasta evitar la atención terapéutica, desconectar máquinas de apoyo como respiradores o tubos de alimentación con el fin de provocar la muerte.

A pesar de lo anterior, Vega Gutiérrez sostiene que la eutanasia es provocada por otra persona, razón que la califica como homicidio o como suicidio asistido.

Suicidio asistido

Cuando se hace referencia a la eutanasia también se habla del sucidio asistido que, a diferencia de la primera, donde la acción es ejecutada por un médico, implica que el propio enfermo, con la ayuda de alguien que le facilita los medios y los conocimientos para acabar con su vida, lo hace.

Al igual que la eutanasia, el suicidio asistido solo está reconocido y autorizado en Holanda, Bélgica, Suiza y algunos lugares de Estados Unidos, como Oregon, Washington, Montana, Vermont, Colorado, California y Washington DC.

En esos países, el suicidio asistido está fuertemente regulado y se exige una serie de condiciones específicas para autorizarlo.

Eutanasia en México

En 2017, México estuvo a punto de convertirse en el séptimo país del mundo en legalizar la eutanasia al colocar el derecho a una muerte digna dentro de la Constitución de la Ciudad de México.

Tras esa iniciativa, se produjo un gran debate en el país en torno a la eutanasia, lo que llevó a la aplicación de encuestas para conocer la opinión pública al respecto.

Los resultados mostraron que la población estaba a favor de legalizar la muerte asistida:

  • El 59 % de los mexicanos cree que debería estar permitida la eutanasia en caso de una enfermedad terminal incurable.
  • El 67 % de los jóvenes menores de 25 años resultaron ser los más abiertos al respecto.

A pesar de esos resultados y de la inclusión del derecho a una muerte digna en la Constitución de la Ciudad de México, no se ha reconocido a la eutanasia como un procedimiento legal.

En el Código Penal mexicano, la eutanasia activa, entendida como aquella en la que se administra una sustancia letal al paciente, es considerada homicidio y, por lo tanto, un delito.

Por otro lado, según el artículo 312 del Código Penal, prestar ayuda a una persona para que se suicide puede ser castigado con 1 a 12 años de prisión, y en la Ley General de Salud está explícito que se prohíbe la eutanasia.

Según Olga Islas de González Mariscal, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el Código Federal de la Ciudad de México no regula la eutanasia, pero se refiere a ella en el apartado dedicado a los delitos contra la vida y contra la integridad corporal.

En específico, el artículo 127 señala: «A quien prive de la vida a otro por petición expresa, libre y reiterada, siempre que medien razones humanitarias y la víctima tenga una enfermedad incurable en fase terminal, se le impondrá prisión de dos a cinco años».

Opiniones divididas

Entre los argumentos en contra de la eutanasia destaca el juramento de Hipócrates que hacen los graduados de medicina. En este, se señala que no cederán ante presiones para usar venenos o abortivos.

La religión también es uno de los factores por los cuales la eutanasia no es aceptada en varias partes del mundo, ya que se considera un pecado ir en contra de la voluntad de su divinidad, quien es la única con el derecho para decidir sobre la vida humana.

Finalmente, equiparar la eutanasia con el homicidio lleva a cuestionamiento morales que también han detenido su reconocimiento legal.

Ahora bien, algunos argumentos a favor de la eutanasia son los siguientes:

  • Legalizar la eutanasia acabaría con el sufrimiento de pacientes desahuciados, quienes sufren todo tipo de dolencias y de molestias que empobrecen su calidad de vida.
  • Se pondría fin a la muerte en clínicas clandestinas.
  • Se mantendría la dignidad humana al decidir terminar la vida en circunstancias extremas.
  • Los recursos médicos podrían destinarse a curar pacientes que sí se beneficiarían de un tratamiento para recuperarse.

Quienes se han dedicado a estudiar el tema de la eutanasia concuerdan en que el ser humano debe tener derecho de acortar su vida en casos de enfermedad en fase terminal.

Finalmente, los expertos hacen hincapié en que el debate no debería centrarse en privar o no la vida, sino en la aceptación de una muerte larga y dolorosa, o de una muerte rápida y tranquila.


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