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Diabetes tipo 1: causas, síntomas y tratamiento

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La diabetes tipo 1, anteriormente conocida como “diabetes juvenil” o “insulinodependiente”, es un trastorno crónico en el que el páncreas no produce suficiente insulina. Sus causas aún son desconocidas, aunque algunos expertos sugieren que se trata de una respuesta autoinmune del sistema.

Este padecimiento suele desarrollarse en la niñez o en la adolescencia, aunque también puede aparecer en la etapa adulta.

¿Varios tipos de diabetes?

La diabetes es un padecimiento crónico en el cual la glucosa —o azúcar— se encuentra en muy altos niveles en la sangre.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de personas con diabetes aumentó de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014; asimismo, se estima que, en 2015, fue la causa directa de 1.6 millones de muertes.

Por si fuera poco, la OMS indica que la prevalencia de esta enfermedad es cada vez mayor en países de ingresos medianos o bajos, y su frecuencia está aumentando en todo el mundo. Aún se desconocen las razones de ese incremento.

La diabetes se ha dividido en tres tipos:

  • Gestacional: Que se desarrolla durante el embarazo y, si no se trata a tiempo, puede ocasionar problemas de salud tanto en la madre como en el hijo.
  • Tipo 1: Provocada por la imposibilidad del páncreas para producir insulina.
  • Tipo 2: Causada por el sobrepeso, obesidad, falta de actividad física y mala alimentación. En este trastorno, el páncreas sí produce insulina, pero no la suficiente, o el cuerpo no puede utilizarla de manera eficaz.

Diabetes tipo 1

La insulina es una hormona que proviene del páncreas. Su labor fundamental es lograr que el azúcar ingrese a unas células (denominadas beta) para convertirlas en energía.

La glucosa (o azúcar) que el organismo necesita proviene de alimentos y del hígado. Se absorbe en el torrente sanguíneo y se convierte en energía para las células de músculos y tejidos.

En la diabetes tipo 1, no hay insulina para que el azúcar entre en las células, razón por la cual el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo.

Hasta ahora, se desconoce la causa de esta enfermedad. Sin embargo, algunos especialistas sugieren que podría ser un trastorno autoinmune, es decir, el sistema inmunológico ataca por error al tejido sano y lo destruye.

Un artículo publicado en la Revista de la Sociedad Bolivariana de Pediatría, a cargo del doctor Juan Pablo Hayes Dorado, señala que esta enfermedad puede ser causada por varios factores genéticos y ambientales.

Por ejemplo, existe un gen llamado IFIH1 que participa en la respuesta inmune ante infecciones virales y podría ser factor de riesgo. Además, el estrés oxidativo en los pacientes diabéticos se acelera por el incremento de la producción de especies de oxígeno reactivo causado por la hiperglucemia y por la menor habilidad del sistema de defensa.

Asimismo, la intolerancia alterada a proteínas específicas determina también la destrucción de las células beta. En personas predispuestas genéticamente, las infecciones virales pueden provocar un desorden en el sistema inmune.

La Mayo Clinic, por su parte, destaca tres factores de riesgo:

  • Antecedentes familiares
  • Genética
  • Edad

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la diabetes tipo 1 se da con mayor frecuencia en niños, adolescentes y jóvenes, aunque puede suceder a cualquier edad. Se estima que, del total de casos nuevos cada año, 6.3 % son menores de 5 años, 3.1 % son de 5 a 9 años y 2.4 % de 10 a 14 años.

Síntomas

Los signos y síntomas de la diabetes tipo 1 pueden aparecer de manera repentina. Los más comunes son los siguientes:

  • Mucha sed
  • Orinar con bastante frecuencia
  • Sentir mucha hambre o cansancio
  • Pérdida de peso sin razón aparente
  • Presencia de heridas que tardan en sanar
  • Piel seca
  • Picazón
  • Sensación de hormigueo o entumecimiento en pies
  • Vista borrosa

Cuando el nivel de la sangre está muy alto, se puede presentar:

  • Respiración profunda y rápida
  • Boca y piel secas
  • Cara enrojecida
  • Aliento con olor a fruta
  • Náuseas o vómito
  • Dolor de estómago

Tratamiento

Para diagnosticar la diabetes tipo 1 se deben realizar pruebas de sangre. Si los niveles de glucosa están por encima de los 125 miligramos por decilitro (mg/dL) en ayunas, o más de 200 mg/dL después de comer, puede ser indicio de la enfermedad.

Para tratarla, las personas tienen que aplicarse inyecciones diarias de insulina, de modo que puedan mantener sus niveles de glucosa en lo normal. De manera adicional, deben monitorear sus niveles de azúcar por medio de aparatos especiales que les permiten obtener una gota de sangre de sus dedos, colocarla en una tira de papel tratada con una sustancia química e insertarla en una máquina computarizada que arrojará información.

En la actualidad, se sugiere que el tratamiento sea integral, es decir, que incluya, además del médico o pediatra, a psicólogos, nutriólogos e incluso trabajadores sociales para cubrir los aspectos principales.

Alimentación

El plan de alimentos debe ser individualizado: mantener horarios regulares, priorizar la ingesta de verduras, frutas y fibras, y reducir el consumo de productos azucarados.

Ejercicio físico

La actividad física regular debe ser una de las piedras angulares del tratamiento, ya que ayuda a controlar el peso, la presión arterial y el perfil lipídico. Además, ofrece una mayor sensación de bienestar.

Otra de las recomendaciones es que, dado que suele aparecer en edades de etapa escolar, se informe a las autoridades académicas para tener un plan de acción en caso de que el paciente necesite ayuda con el manejo de su glucosa, comida y actividad física.

Complicaciones

Cuando la diabetes no es tratada a tiempo o de forma adecuada puede provocar complicaciones serias en el corazón, ojos, riñones, nervios, encías y dientes. Por ejemplo:

  • Enfermedades circulatorias y cardíacas como angina de pecho, accidente cerebrovascular, aterosclerosis y presión arterial alta.
  • Neuropatía, hormigueo o entumecimiento de dedos en manos y pies. Si afecta a los nervios intestinales provoca náuseas, vómitos o estreñimiento.
  • Daño renal que puede terminar en insuficiencia renal.
  • Problemas de vista o ceguera, pues daña los vasos sanguíneos de la retina.
  • Trastornos de piel y boca como infecciones fúngicas y bacterianas.
  • Problemas en los pies que pueden causar ampollas o heridas difíciles de curar y que podrían provocar amputación.

Hipoglucemia o hiperglucemia

La hiperglucemia, según la Federación Mexicana de Diabetes, es el término utilizado para definir el aumento de glucosa en la sangre. En quienes sufren diabetes tipo 1, puede suceder por no haberse administrado la cantidad suficiente de insulina.

Es importante atenderla en cuanto se detecta para evitar sufrir cetoacidosis o coma diabético, que se desarrolla cuando el organismo no cuenta con la suficiente cantidad de insulina y provoca dificultad para respirar, boca seca, aliento con olor frutas, náuseas y vómitos.

Ahora bien, la hipoglucemia es el nivel bajo de azúcar en la sangre; alrededor de 70 miligramos por decilitro o menos. Sus síntomas son dolores de cabeza, hambre, sudoración, visión borrosa, mareo, somnolencia y nerviosismo, hasta ataques o convulsiones, y pérdida de conocimiento en casos severos.

En casos de hipoglucemia nocturna, se pueden presentar síntomas como llorar o tener pesadillas, sudoración excesiva, cansancio, irritabilidad y confusión. La hipoglucemia también se presenta en personas con diabetes tipo 1, aunque es más común en quienes padecen diabetes tipo 2.

¿Un cerebro distinto?

Un estudio publicado en la revista Plos Medicine, realizado por investigadores de la Stanford University, mostró que los niños con diabetes tipo 1 tienen diferencias sutiles pero importantes en su función cerebral.

De acuerdo con los hallazgos del estudio, los niños con diabetes tipo 1 tienen un conjunto de patrones anormales de actividad cerebral que se han observado en otros trastornos, como el declive cognitivo por envejecimiento, esclerosis múltiple y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Para llegar a esas conclusiones, los investigadores realizaron escáneres cerebrales en 93 niños con diabetes tipo 1, y en 57 que no la tenían. Los participantes tenían entre 7 y 14 años de edad, y se sometieron también a pruebas conductuales y cognitivas antes de la exploración cerebral.

Entre las tareas que tuvieron que realizar se encuentran el go/no-go, en el cual debían presionar un botón en respuesta a cada letra, excepto la X, con la finalidad de observar lo que sucede en el cerebro cuando el paciente está concentrado.

A pesar de hacer la tarea con precisión, los cerebros de los niños con diabetes tipo 1 se comportaban de forma distinta: la red neuronal por defecto no se apagaba durante la tarea, por lo que las áreas responsables de la autorregulación y de la concentración trabajaban más de lo normal.

Estas anomalías eran más pronunciadas en aquellos que habían sido diagnosticados a edades más tempranas, lo que sugiere que el problema podría empeorar.

Para estos especialistas, significa que el cerebro de los niños con diabetes tipo 1 no está siendo tan eficiente como podría, lo cual provocaría problemas de aprendizaje y de conducta. Una de las razones puede ser que, al tener cambios crónicos en los niveles de glucosa, el desarrollo cerebral se ve afectado.

Por supuesto, estos son resultados preliminares, pero estos científicos ya piensan en el siguiente paso: estudiar si tener mejores concentraciones de glucosa en la sangre a través de un páncreas artificial puede beneficiar la función cerebral de los niños.

Trabajo conjunto

En 2017, asociaciones civiles de la República Mexicana convocaron a las autoridades a tomar una postura unificada para procurar una atención integral de la diabetes tipo 1 en México bajo los siguientes puntos:

  • Diagnóstico oportuno, medicamento y servicios multidisciplinarios.
  • Campañas informativas y preventivas sobre los diferentes tipos de diabetes.
  • Tratamiento específicos para cada padecimiento.
  • Impulso de un registro nacional de personas con diabetes tipo 1 para la creación de políticas públicas y asignación de recursos para su atención.
  • Homologación de la atención de diabetes 1.
  • Acceso a insumos para manejar la diabetes tipo 1.
  • Capacitación de médicos y de personal de salud.

Por ahora, los esfuerzos se han concentrado en campañas de alimentación saludable, de información sobre el padecimiento y de salud para un diagnóstico oportuno, así como en la identificación de productos con nutrientes asociados al sobrepeso y a la obesidad.