Desde viejos fármacos hasta terapia génica para tratar las enfermedades cardíacas | Nación Farma

Desde viejos fármacos hasta terapia génica para tratar las enfermedades cardíacas

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La enfermedad cardíaca no solo es la asesina número uno en los Estados Unidos, sino que también es una causa importante de discapacidad.

Existen muchos tipos de patologías cardíacas, pero la causa más común es la enfermedad de las arterias coronarias, que consiste en el estrechamiento o bloqueo de las coronarias, que son los vasos sanguíneos que irrigan al propio corazón.

Esta enfermedad se  desarrolla lentamente según transcurre el tiempo y se ha transformado en la causa más importante de los infartos al miocardio.

Otros tipos de problemas cardíacos pueden afectar a las válvulas del corazón- que son de origen congénito- o bien, este órgano puede desarrollar de insuficiencia cardíaca, con variados efectos dañinos para la calidad de vida y riesgo vital.

Debido a la enorme prevalencia de estas enfermedades y su gravedad, se están buscando de manera constante fármacos que ayuden a tratarlas y a reducir el impacto que tienen en la salud pública mundial.

Viejos fármacos, nuevos usos

Colchicina

Dentro de los medicamentos usados desde hace tiempo- y con distinta finalidad de la cardíaca-  se vieron beneficios sorprendentes del fármaco antiinflamatorio colchicina, usado para la gota desde hace varias décadas. 

Este medicamento es vendido como Colcrys, Mitigare y en forma genérica, fue probado en un estudio canadiense de 4,745 personas, que recientemente tuvieron un ataque cardíaco.

Después de unos dos años, los usuarios de colchicina tenían un riesgo 23% menor de sufrir un nuevo ataque cardíaco, muerte relacionada con el corazón, accidente cerebrovascular, paro cardíaco o la urgencia de realizar la  apertura de arterias, en comparación con un grupo que recibió un placebo. 

El beneficio provino principalmente de la prevención de accidentes cerebrovasculares y procedimientos de apertura de arterias.

Para avalar el uso de la colchicina de manera rutinaria en la reducción de los riesgos cardíacos se necesita más evidencia, por lo que se está probando en varios otros estudios, según un comentario escrito por el Dr. L. Kristin Newby, de la Universidad de Duke, que fue publicado en el New England Journal of Medicine.

Farxiga

Otra investigación encontró aplicaciones de Farxiga, de AstraZeneca, un fármaco desarrollado originalmente para tratar la diabetes mellitus tipo 2, que redujo el riesgo de problemas cardíacos en pacientes no diabéticos con insuficiencia cardíaca.

Entre los 2,605 de los pacientes tratados durante 18 meses, aproximadamente el 9% de los que tomaban Farxiga mostraron un empeoramiento de la insuficiencia cardíaca o muerte relacionada con la enfermedad cardíaca, en comparación a casi el 13% de los que no recibieron el medicamento. Eso resultó en un riesgo 27% menor de los que ingerían Farxiga, sin experimentar efectos secundarios graves.

Terapia génica

Los medicamentos más recientes pueden ofrecer nuevas posibilidades de reducir los riesgos cardíacos, aparte de aquellos medicamentos habitualmente empleados para reducir los factores de riesgo, como son el colesterol y la tensión arterial.

Los científicos han estado probando los nuevos fármacos diseñados para la terapia génica, al alterar la expresión del ADN, que busca de esta forma atacar la causal base de muchas patologías, pero sin alterar los genes.

Estos medicamentos actúan silenciando o bloqueando los mensajes químicos que los genes transmiten a las células a través del ARN, para sintetizar proteínas que pueden resultar lesivas, al permitir que se acumule el colesterol en las arterias. 

Varios medicamentos que están en fase de experimentación se han mostrado prometedores, al interferir de manera específica con la expresión de genes dañinos para el corazón, sin modificar los genes mismos, con un tratamiento que se realiza solo dos veces al año.

Los primeros de esta escasa clase de medicamentos de “interferencia de ARN” fueron aprobados recientemente para otras patologías, por lo que la investigación ahora se centra al tratamiento de las enfermedades cardíacas.

La investigación se presentó en una conferencia de la American Heart Association que finalizó el lunes en Filadelfia, que ha concitado una gran atención, pues los nuevos medicamentos dirigidos a genes resultan muy atractivos, especialmente debido a su prolongado efecto en el tiempo.

Inclisiran y colesterol LDL

Dentro de esta clase de medicamentos está el Inclisiran, un pequeño ARN sintetizado químicamente, cuya función es la de modificar la función de una proteína a través de la interferencia del ARN mensajero.

El inclisiran fue probado en 1,561 personas con enfermedad cardíaca debido a las arterias obstruidas y que todavía exhibían elevados niveles de colesterol LDL (cLDL), pese a ingerir el medicamentos estándar para reducir su concentración sérica. 

Los participantes recibieron una inyección de inclisiran o un placebo cuando se unieron al estudio, a los tres meses posteriores y luego, cada seis meses.

Con una sola inyección, Inclisiran demostró ser capaz de producir reducciones del 56% de cLDL durante 84 días en sujetos sanos y sin experimentar efectos secundarios graves. 

Se requerirán más pruebas para demostrar si también reduce los ataques cardíacos y otros problemas relacionados con las patologías cardíacas. Mientras tanto, el fabricante de Inclisiran, The Medicines Company, planea buscar la aprobación federal para este año.

Controlando los triglicéridos

Otros dos medicamentos de interferencia de ARN que están en fase prueba apuntan a los triglicéridos, que están elevados en una cuarta parte de los estadounidenses. 

Los tratamientos convencionales contra la hipertrigliceridemia incluyen dietas muy bajas en grasa, pérdida de peso, aceite de pescado y medicamentos, pero los médicos indican que estos enfoques son insuficientes, por lo que se requieren más y mejores terapias.

Cada uno de los dos fármacos de interferencia de ARN (ARO-ANG3 y ARO-APOC3)– desarrollados por Arrowhead Pharmaceuticals– se probó en varias dosis en 40 personas. Una sola inyección redujo los triglicéridos en un 30% a 67%, y este efecto duró al menos cuatro meses. 

Estos estudios pretendían mostrar la seguridad del fármaco en los sujetos de prueba, a fin de ver los alcances terapéuticos futuros en aquellos pacientes cardíacos con elevados niveles de triglicéridos séricos.

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