Vitamina D podría reducir la mortalidad por enfermedades cardiovasculares

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La vitamina D es una molécula liposoluble que contempla un grupo de moléculas secosteroides que derivan del 7-dehidrocolesterol (7-DHC). Se presenta bajo dos formas principales: el colecalciferol o vitamina D3, que se sintetiza a nivel cutáneo gracias a la luz solar (radiación UVB) y el ergocalciferol o vitamina D2, presente en algunos vegetales, algunos peces y yema de huevo.

La mayoría de las acciones biológicas de 1,25(OH)D están mediadas por su unión a un receptor celular específico, que actúa como un factor transcripcional que modula la actividad de más de 200 genes.

La vitamina D ejerce variadas funciones en el organismo humano, como por ejemplo, en la regulación del metabolismo de la insulina; interviene en el metabolismo de minerales, en especial del calcio; participa en el mantenimiento de la homeostasis, como en el caso del crecimiento, diferenciación y apoptosis celular; interviene en la regulación de los sistemas inmunológico, cardiovascular y músculo-esquelético.

Dadas la multiplicidad de funciones esenciales en las que participa, su deficiencia se relaciona con patologías que tienen que ver con enfermedades como neoplasias malignas y enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple; patologías inflamatorias y diabetes mellitus. Además, se conoce desde hace tiempo, que la 1,25 (OH)D3 (calcitriol o 1-alfa, 25 dihidroxicolecalciferol) es uno de los principales reguladores de la homeostasis del fosfato, junto con la parathormona y las fosfatoninas.

Vitamina D y ECV

Otro efecto de gran relevancia de esta vitamina se refiere a su rol protector en la fisiopatología de la hipertensión arterial y la enfermedad cardiovascular (ECV), dado que se conoce la distribución de múltiples receptores en casi todos los tejidos como son el endotelio, la célula muscular lisa y los cardiomiocitos, donde algunos estudios observacionales han mostrado la relación entre la hipovitaminosis D, la hipertensión arterial y la calcificación de la arteria coronaria.

Otras investigaciones, como un estudio del 2016 reportado por la Medical News Today,  muestra una  asociación entre bajos niveles  de vitamina D y un mayor riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), insuficiencia cardíaca, ataque cardíaco y muerte por causa cardiovascular.

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la causa de mortalidad número 1 en el mundo. En México, las estadísticas indican que 1 de cada 3 personas padecerá de alguna patología cardíaca. En cuanto a la mortalidad, en el 2016, se presentaron 121,427 muertes por causas cardiovasculares, que corresponde aproximadamente al 19% de todas las defunciones ocurridas en el país.

El estudio que demuestra la disminución de la  mortalidad por ECV

Un nuevo estudio, dirigido por la Prof. Jutta Dierkes, del Department of Clinical Medicine at the University of Bergen en Noruega, investigó el papel que desempeñan los niveles de vitamina D en el riesgo de muerte por ECV.

Para ello, el equipo midió los niveles de 25-hidroxivitamina D3 o 25 (OH) D en las muestras de sangre de 4,114 adultos que tenían sospecha diagnóstica de angina de pecho.

Los participantes tenían una edad promedio de 62 años al inicio del estudio, y fueron seguidos durante un promedio de 12 años. Durante el período del seguimiento hubo un total de 895 muertes, de los cuales, 407 estaban relacionados con ECV.

Hallazgos

Según datos del National Institute of Heart (NIH), un nivel sérico de 25 (OH) D entre 50-125 nanomoles por litro (nmol / l) se considera como una concentración adecuada para la salud ósea en individuos sanos.

En el estudio- publicado recientemente en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism,-los investigadores encontraron que las concentraciones sanguíneas de 25 (OH) D óptimas para minimizar el riesgo de mortalidad por ECV era de 42-100 nmol / l, que se asociaba con un 30% menos de probabilidad de morir por ECV. Por el contrario, concentraciones inferiores a 42 nmol / l y superiores a 100 nmol / l se relacionaron con un mayor riesgo de muerte por estas patologías cardíacas.

Según palabras de Dierkes: «Descubrimos que la cantidad correcta de vitamina D reduce sustancialmente el riesgo de muerte. Sin embargo, aumentar demasiado o disminuir en exceso, incrementa el riesgo”.

Recomendaciones para pacientes con ECV

Basándose en estos resultados, el Prof. Dierkes recomienda que todas las personas con ECV se realicen mediciones de vitamina D sérica y que sean monitorizados cercanamente, ya que en caso que los niveles estén por debajo de lo recomendable, se puede requerir un suplemento de vitamina D, puesto que los investigadores recuerdan que la cantidad óptima de vitamina D no es la misma para todos. «Depende de dónde vives y qué tipo de dieta tienes”.

Sin embargo, los investigadores indican que se requiere de más estudios antes de que la vitamina D pueda recomendarse de manera masiva como un suplemento beneficioso para las personas que padecen de ECV.