Mujeres que padecen de sarcopenia tienen mayor riesgo de mortalidad por cáncer de mama

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El cáncer de mama es la neoplasia maligna de mayor incidencia entre las mujeres en todo el mundo, puesto que representa el 16% de todos los cánceres entre el género femenino, del cual se estima que cada año se detectan 1,38 millones de casos nuevos, llegando ser el responsable de unas 458,000 muertes, según datos proporcionados por la OMS.

En cuanto a las estadísticas que maneja el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS),  la incidencia de cáncer de mama es de 22 por cada 100 mil mujeres, cifra por debajo de los 35 promedio informada por la OMS.

Este tipo de cáncer forma parte del grupo de enfermedades crónico-degenerativas que tienen tratamientos de elevada efectivida y altas posibilidades de curación, las cuales se encuentran determinadas por el estadio en el cual es detectado y tratado, entre otras variables.

Factores de riesgo conocidos

El cáncer mamario es considerado una enfermedad multifactorial, en la que diversos factores genéticos y ambientales favorecen a su aparición.

Los factores de riesgo reconocidos incluyen aquellos de tipo reproductivos como son: menarquia temprana, nuliparidad, edad mayor de 30 años en el primer embarazo, uso de anticonceptivos orales de alta dosis, menopausia tardía y empleo de terapia de reemplazo hormonal. Además, el riesgo va en aumento con la edad, alta densidad del tejido mamario y una historia familiar de cáncer, especialmente asociada a este tipo de neoplasia.

Otros factores que inciden sobre el riesgo de cáncer de mama incluyen: aspectos nutricionales, escasa actividad física, la historia y duración de la lactancia materna, la obesidad en la post-menopausia, antecedentes de tabaquismo, consumo de alcohol, exposición a radiación de tipo ionizante y el nivel socioeconómico de la paciente.

Si bien, hay que considerar el factor genético, el cáncer de mama hereditario corresponde apenas a un 10-15% de todos los tumores malignos de mama.

Sarcopenia y cáncer mamario

En artículo titulado  “Association of Muscle and Adiposity Measured by Computed Tomography With Survival in Patients With Nonmetastatic Breast Cancer” que fue publicado por la revista JAMA Oncology- con fecha 5 de abril de 2018- figura un estudio en el cual los investigadores han descubierto que las pacientes con cáncer de mama y que presentan sarcopenia asociada pueden tener un riesgo significativamente mayor de muerte en comparación con las pacientes que no la padecen.

El estudio observacional examinó a 3,241 mujeres, diagnosticados con cáncer de mama en estadio II y III, en el período comprendido entre enero del 2000 y diciembre de 2013 en California y durante 2000-2012 en Boston.  Las pacientes pertenecían a Kaiser Permanente del norte de California y del Dana Farber Cancer Institute

En primer lugar, los investigadores analizaron las tomografías computarizadas desde el momento del diagnóstico, para determinar los niveles de músculo y grasa presentes en los cuerpos de las pacientes.  Además, examinaron los registros médicos para averiguar si la paciente había sobrevivido post terapia.

Resultados

Descubrieron que el 34% de las pacientes tenían sarcopenia en su primera TAC, condición que las exponía a un 41% menos de probabilidad de haber sobrevivido, en comparación a las que no presentaban  pérdida de masa muscular.

La mayor cantidad de tejido adiposo corporal también se relacionó con un mayor riesgo de mortalidad. Al analizar ambas variables, los investigadores observaron que las pacientes que presentaban tanto sarcopenia como una gran cantidad de adiposidad corporal tenían un 89% más de probabilidad de fallecer por cáncer mamario.

Según manifiestan los autores: “Hasta donde sabemos, este es el mayor estudio hasta la fecha de pacientes con cáncer de mama no metastásico, y demostramos que la sarcopenia es poco reconocida, altamente prevalente y se asocia con un aumento significativo del riesgo de muerte“, “También establecimos que la masa muscular y de grasa evaluada a partir de tomografías computarizadas adquiridas clínicamente están más fuertemente asociadas con la supervivencia que el IMC, lo que sugiere que serían más útiles para identificar mujeres con riesgo de supervivencia deficiente debido a la adiposidad“.

Según los resultados, las características musculares parecen ser “predictores importantes de supervivencia” para quienes tienen cáncer de mama.

Conclusiones y recomendaciones

Dado que el estudio fue de tipo observacional, estos resultados solo pusieron en evidencia una asociación entre estas variables, pero no pudieron determinar una relación causa-efecto, aunque  la conclusión que se desprende de esta investigación es la importancia de desarrollar músculo, especialmente en el caso de las mujeres que tienen más de 30 años y que pueden estar en riesgo de sufrir cáncer de mama, y que “Además de la pérdida de peso, también debemos considerar intervenciones para mejorar la masa muscular, como el entrenamiento de resistencia o la suplementación con proteínas“, según recomendaron los autores.

La cantidad diaria recomendada (CDR) de proteína es de 0,36 gramos por kilo de peso corporal por día, ya que su aporte es fundamental para construir, reparar y mantener el tejido muscular en el cuerpo humano. Estos nutrientes se encuentran en fuentes vegetales como nueces, frijoles, además de huevos, etc.

En términos de actividad física el entrenamiento de fuerza (también conocido como entrenamiento de resistencia) ha demostrado una gran efectividad, ya que no solo mejora la fuerza y resistencia muscular, sino que también  ralentiza la pérdida ósea , además de mantener hábitos de vida saludables en general.