Microplásticos: efectos en la salud

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Los microplásticos puede ser una gran amenaza para la salud humana y animal, pues se cree que estos diminutos trozos de plástico degradado, perlas de plástico y otras fibras sintéticas se pueden filtrar en el suelo, en los peces y en el aire.

¿Qué son los microplásticos?

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU., los microplásticos son pequeñas piezas de plástico (menos de 5 milímetros) de polietileno que se emplean en productos de belleza y salud, como limpiadores y pastas dentales, que van a parar al océano y a los lagos, lo que ocasiona contaminación ambiental.

¿Cómo llegan los microplásticos a nuestro organismo?

Desde 1950, los seres humanos han producido ocho mil millones de toneladas de plástico, de las cuales solo se ha reciclado menos del 10 %. Lo cierto es que todos estos desperdicios se han descompuesto en partículas diminutas que llegan a los lagos, ríos y océanos. De allí, contaminan el agua e, incluso, algunos son consumidos por los peces que más tarde nosotros tendremos en nuestras mesas.

Además, sumado a esto, gran parte de nuestra comida viene envuelta en plástico, lo que hace que estas pequeñas partículas se queden en nuestra comida.

Por otro lado, también existe una gran cantidad de pequeños fragmentos y fibras de plástico que están en el aire que respiramos.  

microplástico
Fuente: Pexels.

¿Cuáles son los efectos de los microplásticos en la salud?

De acuerdo con un informe publicado por el Fondo Mundial para la Naturaleza, las personas corren el riesgo de ingerir alrededor de 5 g de microplástico a la semana, cantidad equivalente a una tarjeta de crédito.

Por otro lado, una investigación publicada en la revista Environmental Science and Technology, asegura además que las personas que dependen del agua embotellada para hidratarse podrían ingerir 90 000 partículas de plástico más por año, en comparación con las personas que toman agua del grifo.

Aunque se necesitan más investigaciones para saber cuáles son los efectos de los microplásticos en la salud de los humanos, se conoce que el plástico tiene efectos tóxicos. Por ejemplo: el bisfenol A (BPA), que se usa para producir ciertos tipos de policarbonato, puede alterar el sistema endocrino, lo que podría interferir en la producción hormonal de las personas.

De acuerdo con el estudio de 2008 de Mark Browne, científico que estudia la contaminación por microplásticos, las partículas de plástico que son ingeridas pueden dañar físicamente los órganos y filtrar químicos peligrosos que alteren las hormonas, comprometan la función inmunológica y obstaculicen el crecimiento y la reproducción.

¿Son tóxicos los microplásticos para los humanos?

Sí, lo son. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Reproductive Toxicology, la exposición al BPA aumenta el riesgo de defectos de nacimiento, enfermedades metabólicas y otros problemas de salud.

Otro ejemplo de lo tóxico que pueden ser los compuestos presentes en el plástico son los ftalatos, los cuales se usan para que sean más flexibles, los que pueden reducir los niveles de testosterona en los fetos masculinos.

De hecho, existe el síndrome de ftalato, en el que los fetos masculinos que fueron expuestos a este químico tienen testículos que no han descendido por completo y penes pequeños.

¿Qué ingredientes del plástico son los más tóxicos?

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., los ingredientes del plástico más tóxicos son:

  • Dioxina
  • Contaminantes orgánicos persistentes (COP)
  • Éteres de difenilo polibromados (PBDE)
  • Bifenilos policlorados (PCB)
  • Hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH)

¿Cómo se puede reducir la exposición a los microplásticos?

Aunque aún existe una incertidumbre científica sobre cuán peligrosos son los microplásticos, se sabe que estos pueden absorberse y desprender sustancias químicas contaminantes y nocivas para la salud. Por ello, se aconseja:

  • Minimizar el uso de productos de consumo que puedan contener microplásticos.
  • Usar bolsas de papel y productos en vidrio.
  • Reciclar los plásticos para evitar que estos lleguen más rápido al medio ambiente.
  • No arrojar artículos de plástico a lagos, ríos y océanos.
  • No calentar los alimentos en plástico, pues se pueden filtrar químicos a su comida.
  • Evitar recipientes que indiquen que tiene ftalatos, estireno y bisfenoles.
  • Retirar el polvo de tu casa, pues está demostrado que en él pueden existir partículas de perfluoroalquilo y de poliflouroalquilo.

Con información de Servicio Oceánico Nacional, Scientific American, The Washington Post y Healthline.