Insulina en píldoras: cada vez más cerca de la realidad

La prevalencia de la diabetes mellitus en la población adulta a nivel mundial se estimó que era del 4% en el año 1995 y que subiría al 5,4% en el 2025, lo que significaría un incremento de 135 millones a 300 millones de pacientes en un breve período de tiempo.

La mayor parte de este incremento se dará en los países en desarrollo, ya que se estima que en el año 2025 más del 75% de los diabéticos residirán en estos lugares.

Dado que la medicación obligatoria para unos 40 millones de personas que viven con diabetes tipo 1 es la aplicación intramuscular de insulina una o dos veces al día- con todos los efectos negativos a nivel tisular, sensación de dolor e incomodidad agregada- actualmente se buscan nuevas formas de administración que resulten igualmente efectivas, menos dañinas y más fáciles de realizar.

Varios grupos de investigadores han probado diversas formas para superar las barreras que la insulina encuentra al ingresar al organismo por vía oral, recurriendo al rediseño de la molécula de insulina, recubriéndola con polímeros protectores e introduciendo aditivos para inhibir la degradación por enzimas o para mejorar la absorción, pero cuyos resultados no han sido exitosos.

La píldora futura

Enfocados en el objetivo de lograr una píldora de insulina que sea clínicamente efectiva, los investigadores de la Harvard John A. Paulson School of Engineering and Applied Sciences (SEAS) han desarrollado un método de administración oral que podría revolucionar la forma en que los diabéticos controlan sus niveles de glucemia. La investigación fue publicada en las Proceedings of the National Academy of Sciences.

La terapia con insulina, por inyección justo debajo de la piel o administrada por una bomba de insulina, generalmente mantiene la glucemia de la mayoría de los diabéticos bajo control, según manifestó el autor principal del estudio Samir Mitragotri, profesor de bioingeniería en SEAS, “Pero muchas personas no se adhieren a ese régimen debido al dolor, la fobia a las agujas y la interferencia con las actividades normales“, cuyas consecuencias se pueden manifestar en un control deficiente de glucemia, con la implicancia de graves consecuencias para la salud a mediano y largo plazo.

Complicaciones y soluciones

La forma de administrar insulina por vía oral ha encontrado numerosas complicaciones, ya que esta molécula proteica puede ser degradada en el ambiente ácido del estómago y tiene una baja absorción  a nivel intestinal. La solución para sortear estos inconvenientes es el transporte de la insulina en un líquido iónico compuesto de colina y ácido geránico, que luego se pone dentro de una cápsula con un recubrimiento resistente a los ácidos.

Al encapsular la formulación líquida de insulina iónica en un recubrimiento resistente especialmente diseñado, los investigadores lograron superar el primer obstáculo, resistiendo la descomposición de los ácidos gástricos en el intestino. Este recubrimiento polimérico se disuelve cuando alcanza el entorno más alcalino existente en el intestino delgado, donde se libera el solvente iónico que transporta la insulina, que es capaz de permanecer estable.

La formulación del vehículo iónico colina-ácido geránico (CAGE) también demostró ser capaz de penetrar la capa de mucosidad que recubre el intestino y las uniones celulares estrechas de la pared intestinal, a través de las cuales los medicamentos formados por moléculas de gran tamaño- como la insulina- no pueden atravesar fácilmente.

Ventajas de una presentación oral

La insulina administrada por vía oral mostraría mayor similitud a la forma en que el páncreas de un individuo sano produce insulina, desde donde se extrae hasta un 80% y el resto circula por el torrente sanguíneo. También podría disminuir los efectos adversos derivados de las inyecciones aplicados durante un largo período de tiempo.

Banerjee señala además que la insulina iónica puede prepararse en un proceso de que implique un solo paso, que podría facilitar y abaratar la producción industrial y su consiguiente llegada a los pacientes, además de incrementar la adherencia terapéutica.

La formulación es biocompatible, fácil de fabricar y puede almacenarse hasta dos meses a temperatura ambiente y al menos cuatro meses en heladera, sin que sufra degradación, lo que es más largo que muchos productos de insulina inyectables actualmente disponibles en el mercado.

Futuro de este compuesto

Posteriormente, Mitragotri planea realizar más pruebas con esta formulación en animales de laboratorio, así como estudios toxicológicos y de biodisponibilidad a largo plazo.

Los investigadores confían en obtener fácilmente la aprobación para los futuros ensayos clínicos en humanos, por el hecho de que los ingredientes clave en sus líquidos iónicos- la colina y el ácido geránico- ya se consideran seguros y la FDA ha establecido una dosis diaria recomendada de colina y del ácido geránico, ya que este último se emplea como un aditivo alimentario industrial muy difundido.

Si la investigación avanza según lo esperado, este enfoque farmacológico podría ampliarse a  la administración oral de otras proteínas, que tienen que atravesar dificultades similares a las que se enfrenta la insulina.

 

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