Impacto de la COVID-19: ¿más muertes por VIH, tuberculosis y malaria?

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pandalabs

Se prevé que algunos países de bajos y medianos ingresos (LMIC) incrementen sus cifras de fallecimientos por algunas patologías infecciosas. La pandemia de COVID-19 provocó la interrupción de programas preventivos y la entrega de medicamentos a los pacientes.

La pandemia de COVID-19 está interrumpiendo, en diverso grado, el funcionamiento de sistemas de salud más vulnerables. También, limita la aplicación de los programas contra varias patologías. Además, restringe la búsqueda de atención médica e interrumpe las cadenas de suministro de varios fármacos. 

Modelos predictivos

Un grupo de investigadores publicaron datos obtenidos de un estudio de modelado sobre el impacto de la COVID-19 en la salud pública. Las estimaciones fueron hechas sobre el VIH, la tuberculosis y la malaria en los LMIC para los próximos 5 años (2020-2024).

Sin embargo, los autores aclaran que su estudio tiene como objetivo principal cuantificar el potencial impacto de COVID-19. Además, brinda guías para poder minimizarlo, en lugar de solo proporcionar estimaciones precisas.

Los autores asumieron un número reproductivo básico RO de 3 ( el número promedio de personas que cada individuo con el virus puede infectar) para desarrollar diferentes escenarios de la pandemia de COVID-19.

Luego emplearon modelos de transmisión del VIH, la tuberculosis y la malaria. Se buscó estimar el impacto adicional en la salud en diferentes entornos.

Impacto de enfermedades

Los hallazgos muestran que el impacto de la pandemia de COVID-19 y el incremento de muertes por VIH, tuberculosis y malaria varía según el grado en el que las medidas adoptadas contra la COVID-19 causen interrupciones prolongadas en los servicios sanitarios. Además, depende de cuán exitosas sean esas medidas para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 para así evitar que el sistema de salud colapse.

Sus estimaciones indican que, en áreas endémicas para estas enfermedades, la interrupción o el empeoramiento de la atención médica por COVID-19 podría impactar de manera similar a la pandemia en sí. Esto corresponde al número de años que se esperaría que una persona viviera si no hubiera muerto por una causa en particular.

Algunos LMIC podrían ver aumentar las muertes por VIH, tuberculosis y malaria hasta en un 10 %, 20 % y 36 % respectivamente. El incremento se debería a la interrupción de los servicios de salud debido a la pandemia y a la sobrecarga de los servicios sanitarios, según una nueva investigación de modelado publicada en la revista The Lancet Global Health.

VIH

Se prevé que el mayor impacto en el VIH se deberá a la interrupción del suministro y de la administración de la TAR. Esto puede ocurrir en momentos de alta demanda del sistema sanitario. 

Suponiendo que no se tomen acciones para frenar los casos, países con altas tasas de VIH (típicas en algunas partes del sur de África con una prevalencia del 20 % entre los jóvenes de 15 a 49 años en el 2018) podrían tener hasta un 10 % más de muertes debido a VIH durante los próximos 5 años. Esto equivale a 612 muertes adicionales por millón de habitantes entre 2020-2024. 

Para garantizar el acceso al tratamiento, los investigadores sugieren la entrega de recetas para varios meses de TAR o repartir los medicamentos a domicilio.

Tuberculosis

Para la TB, se predice que el mayor impacto será la reducción del diagnóstico oportuno y el tratamiento de nuevos casos. Esto podría resultar tras largos períodos de medidas de contención de COVID-19, que limitan el acceso a los servicios de salud. 

Ante un panorama muy negativo en países con una carga muy alta, típica de África meridional, las muertes por tuberculosis podrían aumentar hasta en un 20 % en los próximos 5 años.

Malaria

El modelo predice que el mayor impacto en la malaria podría ser por la interrupción de las campañas planificadas, que generalmente tienen lugar cada 3 años. 

En el peor de los casos, las muertes por malaria podrían aumentar hasta un 36 % en los próximos 5 años.

«Muchas de las ganancias logradas en el control de la malaria en la última década se deben a la distribución de redes duraderas tratadas con insecticidas en el África subsahariana, donde se produce la gran mayoría de las muertes por malaria. Sin embargo, la pandemia de COVID-19, probablemente, interrumpirá estas distribuciones en 2020, lo que resultará en más muertes por malaria», dice la doctora Alexandra Hogan, del Imperial College de Londres, Reino Unido. 

«Se deben priorizar las medidas preventivas de rutina, asegurando que se mantengan las campañas de distribución de mosquiteros y los tratamientos profilácticos, como la distribución masiva de medicamentos y la quimioprevención de la malaria estacional». 

Los autores advierten que predecir el verdadero impacto de la actual pandemia de COVID-19 y el incremento de muertes por VIH, tuberculosis y malaria de COVID-19 está lleno de dificultades. Tampoco se conoce con exactitud en qué medida los programas de prevención y de control de enfermedades pueden verse afectados, incluso a corto plazo. Este hecho, a su vez, tiene un impacto en la salud de la población. 

Además, hacen énfasis en la necesidad del manejo adecuado de la pandemia, de forma tal que permita mantener los programas de salud para no alejar a los pacientes de los centros de atención.

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