Hantavirus: el peligroso virus que transmiten algunas especies de ratones

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Las hantavirosis corresponden a un grupo de enfermedades zoonóticas emergentes, potencialmente mortales, cuya causa o agente etiológico es el virus del género Orthohantavirus, llamado Hantavirus o virus de los Andes (ANDV). Su reservorio silvestre más habitual es la rata de arroz pigmeo de cola larga o colilargo, donde cada variante del virus está típicamente asociada a una o varias especies de roedores determinadas.

El nombre del género Hantavirus proviene del río Hantan, ubicado en Corea del Sur, en cuyas proximidades se aisló originalmente el Virus Hantaan.Ya en la década de 1930 se notificaron brotes en Europa y Asia de lo que en esa época se pensaba que era un cuadro renal por hantavirus, pero recién fue en 1978 cuando se aisló este patógeno y se confirmó que algunos roedores podían servir de reservorio para el virus.

Patologías asociadas

Este virus ARN y sus distintos genotipos son causantes del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus(SCPH) y del Síndrome Renal por Hantavirus (SFRH).

El SCPH se encuentra presente en América y tiene una tasa de mortalidad cercana al 30%, aunque ha ido disminuyendo gracias a la mayor información que se dispone de esta enfermedad.

Si bien es difícil de determinar con precisión, el período de incubación oscilaría entre 7 a 45 días, pero se ha establecido por convención en 30 días.

En esta patología se puede presentar desde un cuadro febril leve hasta manifestaciones más graves como fiebre acompañada con mialgias, cefalea, vómitos, tos y dolor abdominal, que puede evolucionar en pocos días hasta una grave dificultad respiratoria, seguida de un desenlace fatal.

La fase de convalecencia puede extenderse hasta 2 meses. Aunque los pacientes suelen recuperarse por completo, puede haber trastornos visuales, debilidad muscular extrema, hipoacusia y miocarditis persistente.

El primer brote de SCPH en América fue reportado en los Estados Unidos en el año 1993, aunque según consta en documentos históricos, estaba presente mucho antes. Después del descubrimiento de este virus “Sin Nombre”, asociado a ese brote, se descubrieron más de 30 variantes de hantavirus en América, especialmente en países sudamericanos, como Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile, Brasil y Argentina.

Entre los años 1995 y 2018, más de 1,500 casos de SCPH se registraron en Argentina, siendo las regiones del noroeste y centro las que tienen el mayor número de casos confirmados.

Puesto que no existe un tratamiento específico, aquellos pacientes con SCPH deben ser asistidos en establecimientos hospitalarios que cuenten con unidades de terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica.

Por su parte, el SFRH ocurre en el continente europeo y asiático, además de áreas aledañas. La tasa de mortalidad es del 12% o menos, según la especie del hantavirus involucrada en la enfermedad.

La enfermedad comprende cuatro fases sucesivas que se presentan tras un período de incubación de 3 unas semanas: una primera fase febril, seguida de una fase de shock y oliguria (orina escasa); los pacientes que sobreviven a esta fase crítica entran en una fase de poliuria (orina abundante) para posteriormente ingresar a una fase de convalecencia que varía en su duración, si no deriva a insuficiencia renal.

La peligrosa trombocitopenia (bajo recuento de plaquetas) es frecuente, lo que puede producirse una hemorragia a cualquier nivel del cuerpo.

El diagnóstico se basa en análisis serológicos. La tasa de mortalidad es entre 6 y 15%. El tratamiento consiste en ribavirina por vía intravenosa.

Genotipos y roedores transmisores

Los reservorios de los Hantavirus en Argentina son los roedores de la familia Muridae, los “sigmodontinos, de los cuales 111 especies de roedores que son nativas de la Argentina, pero sólo 6 de ellas se han identificado como reservorio del virus y pueden transmitirlo al ser humano.

En América se reconocen más de 20 genotipos, cada uno asociado a un reservorio específico. Entre estos se encuentran: el virus Sin Nombre en América de Norte; el virus Laguna Negra en Paraguay y Bolivia; el virus Juquitiba en Brasil, el virus Andes en Argentina y Chile y el virus Choclo en Panamá.

La mayoría de los roedores de las especies involucradas en la transmisión del hantavirus poseen tamaño pequeño, longitud de la cola más larga en relación a la del cuerpo y coloración marrón-rojiza.

El Hantavirus no da sintomatología en los roedores infectados- mayormente machos adultos- y tampoco afectaría su sobrevida. Su presencia en los roedores ronda el 10% de la población. Sin embargo, estos valores fluctúan temporal y espacialmente, entre el 0% al 40% en los ambientes silvestres.

Si bien las especies de roedores reservorios de hantavirus habitan de forma natural en este tipo de ambientes, también pueden encontrarse en lugares rurales, periurbanos y, muy ocasionalmente, en parques urbanos de gran tamaño, especialmente cerca de fuentes de agua y lugares con abundante vegetación. Excepcionalmente pueden buscar refugio dentro de viviendas o galpones que se encuentre próximos a estos ambientes.

La cantidad de individuos que constituyen las poblaciones varía según el alimento disponible- al que responder muy rápidamente- y las condiciones meteorológicas, donde sus períodos reproductivos se restringen a la época primaveral y parte del verano, pues las crías presentan mayor mortalidad durante las estaciones más frías. En algunos casos, cuando se presentan años muy cálidos, lluviosos o con mayor disponibilidad de alimento, la reproducción se puede extender al otoño e invierno.

En Argentina, otros genotipos de Hantavirus están presentes únicamente en roedores y, hasta la fecha, no han sido asociados a casos humanos de hantavirosis.

Formas de contagio

Los roedores infectados liberan al ambiente el virus a través de sus heces, orina y saliva, que al formar aerosoles se transmiten a los humanos al ser inhalados. Además pueden transmitirse al penetrar a través de las mucosas oculares, lesiones en la piel o, más raramente, por la mordedura de un roedor infectado. La transmisión de persona a persona, si bien se considera rara, puede darse por contacto directo con orina, saliva o sangre infectada.

Las probabilidades de exposición y contagio de hantavirus son mayores en los casos que las personas frecuentan lugares que están infestados por estas especies de roedores, especialmente en los ambientes cerrados, como obradores, galpones y corrales.

Epidemiología

Las infecciones por Hantavirus se transmiten entre algunas especies de roedores salvajes de todo el mundo, que diseminan el virus a través de la orina y las heces.

Según informaciones de los CDC de Estados Unidos, se han notificado menos de 700 casos de infección por Hantavirus en este país, desde que comenzó a funcionar la vigilancia epidemiológica en el 1993. La casi totalidad de los casos ocurren al oeste del río Mississippi, con un reporte mayoritario en Arizona, California, Colorado, el estado de Washington y Nuevo México. Fuera de los Estados Unidos, esta patología se ha notificado en varios países de América Latina, incluidos Argentina, Bolivia y Chile.

En un seguimiento del brote de hantavirus en Argentina– que va desde el 2 de noviembre del 2018, los casos más recientes se notificaron el 7 de febrero de 2019. Hasta la fecha, se han confirmado la ocurrencia de 34 casos y 12 muertes.

Formas de prevención

En la actualidad se está estudiando el desarrollo de posibles vacunas y terapias antivirales contra los hantavirus americanos, pero aún sin resultados concretos. Por lo tanto, la estrategia fundamental para evitar la hantavirosis es la prevención, basada en minimizar el contacto humano con los roedores infectados y sus excretas, que puede resumirse en estos puntos:

  • Evitar que hayan ratones en los domicilios, así como  el contacto directo con estos roedores, con sus heces y orina.
  • Limpiar pisos, paredes, mesas, armarios y cajones con una solución compuesta por una parte de hipoclorito de sodio (desinfectante en base a cloro) y nueve partes de agua. Dejar actuar 30 minutos y luego enjuagar.
  • En caso de capturar un ratón, jamás tomar contacto directo con él. Se debe matar con venenos o tramperas. Una vez muerto el roedor, se debe rociar con cloro, dejar por 30 minutos y recogerlo con precaución, haciendo uso de guantes y barbijo y enterrarlo a una profundidad de 30 centímetros o quemarlo.
  • Lugares como huertas, leñeras y galpones deben estar lejos de la casa, por lo menos a 30 metros de distancia.
  • Ventilar un mínimo de 30 minutos  aquellas áreas cerradas como viviendas y  galpones, cubriéndose con barbijo previo al ingreso.
  • Evitar acumular basura y escombros, además de mantener los contenedores y bolsas bien cerradas.
  • En caso de viajar a zonas del país en que hay casos de hantavirus, evitar contacto con galpones; acampar alejado de este tipo de edificaciones, así como de basurales y malez. Jamás acostarse o dormir en el suelo y siempre ingerir agua potable o embotellada.

Tratamiento