El consumo de lácteos no mejora la densidad ósea en mujeres menopáusicas | Nación Farma

El consumo de lácteos no mejora la densidad ósea en mujeres menopáusicas

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Una nueva investigación del Study of Women’s Health Across the Nation (SWAN) analizó la relación entre la ingesta de productos lácteos y el riesgo de fracturas en mujeres.

Se sabe que los lácteos son una de las principales fuentes de calcio. Además, aportan otros nutrientes beneficiosos para la salud ósea y para el organismo en general.

Pero estudios anteriores de SWAN habían reportado, tras 10 años de seguimiento, que el uso de suplementos de calcio se asociaba con una tasa anual inferior de pérdida de densidad mineral ósea (DMO) del cuello femoral, así como de la columna lumbar. Esto se había observado principalmente en mujeres premenopáusicas. Pero no se observaron asociaciones con el riesgo de fractura ósea en ninguna mujer en ese análisis, independientemente del estado menopáusico.

Consumo de lácteos en mujeres

Taylor Wallace y sus colegas de la George Mason University, Fairfax, Virginia, decidieron examinar la ingesta de los lácteos en relación con la salud ósea a largo plazo, utilizando los datos de SWAN. Los hallazgos fueron publicados en su artículo en línea en Menopause.

El estudio comenzó en 1996 e involucró a 3302 mujeres premenopáusicas, perimenopáusicas o con menopausia temprana. Sus edades fluctuaban entre los 42 y los 53 años de edad. El tamaño de la muestra para la tasa anualizada de pérdida de densidad mineral ósea (DMO) y análisis de fractura incluyó a 1955 mujeres.

Para realizar el estudio, se utilizó un cuestionario modificado de frecuencia de ingesta de alimentos. Este se aplicó al inicio, en la visita N° 5 y en la novena visita para registrar el consumo diario de lácteos, entre otros alimentos.

Con estos datos, «las mujeres se clasificaron en cuatro grupos lácteos en función de esta ingesta promedio acumulada de lácteos», señalan Wallace y sus colegas. La ingesta fue agrupada en menor a 0,5 porciones/día, 0,5 a menos de 1,5 porciones/día, 1,5 a menos de 2,5 porciones/día y mayor o igual a 2,5 porciones/día.

Efectos del consumo de lácteos

Este estudio evidenció que las mujeres caucásicas consumen la mayor cantidad de lácteos. «Los individuos blancos no hispanos tenían más probabilidades de consumir mayores cantidades de lácteos en comparación con los afroamericanos, chinos y japoneses», señalan los autores.

Los investigadores no encontraron diferencias significativas para la edad basal y para el IMC. Tampoco con la DMO del cuello femoral y de la columna lumbar, y con el uso de suplementos de calcio. Igualmente, no asociaron el historial de fracturas en relación con el grupo según consumo de lácteos.

No hubo diferencias en las razones de riesgo o en el riesgo relativo de fracturas no traumáticas relacionadas con la frecuencia de la ingesta diaria de lácteos. Tampoco encontraron diferencias significativas en el uso de suplementos de calcio entre los distintos grupos según su ingesta de lácteos.

Por lo tanto, el equipo concluyó que el consumo de lácteos no mejora la densidad ósea en mujeres menopáusicas. Tampoco reduce el riesgo de fractura osteoporótica. «Nuestro trabajo anterior indicó una posible ventana crítica premenopáusica con respecto a la efectividad de los suplementos de calcio», señala Clifford Rosen de la Facultad de medicina de la Universidad de Tufts, Boston, Massachusetts. Por lo que este estudio apoya el trabajo anterior sobre que el consumo de lácteos en mujeres de 45 a 55 años de edad no afecta a la tasa de pérdida ósea o de fracturas. Y esto fue independiente del estado de base de la mujer en la menopausia.

«Así que este estudio SWAN es longitudinal y con un tamaño muestral suficiente para respaldar su conclusión», manifestó Rosen.

Factores a considerar

Los autores advierten que se deben tener en cuenta varios factores al considerar estos nuevos hallazgos: «Primero, la ingesta de lácteos fue baja [en general] entre las participantes de SWAN, con un 65 % que informó un consumo menor de 1,5 porciones al día», señalan.

La ingesta de lácteos también fue «particularmente baja» entre los grupos raciales distintos de los blancos. Esto puede deberse a tasas más altas de intolerancia a la lactosa entre las minorías étnicas, suponen.

Wallace y sus colegas también señalan que la relevancia de la ingesta de productos lácteos para la salud ósea ha sido cuestionada. Existen algunos estudios de observación que incluso han «sugerido que el consumo está asociado con un mayor riesgo de fracturas».

El autor principal de uno de estos estudios, Karl Michaelsson, de la Universidad de Uppsala, Suecia, dijo que el estudio solo había analizado la ingesta de leche, por lo que la falta de beneficios en la salud ósea por su alto consumo puede no aplicar a todos los productos lácteos. «Es posible que necesitemos mirar diferentes tipos de productos lácteos», dijo.

Rosen también señaló que no había información disponible sobre los niveles de vitamina D en pacientes participante en SWAN, lo que que es una limitación del estudio.

Sin embargo, «es importante reconocer que las personas mayores que aumentan su ingesta de lácteos pueden tener beneficios para la salud, como reconoce el Estudio de Salud de las Enfermeras, posiblemente debido a una mayor ingesta de proteínas, mayores niveles de vitamina D o mayor consumo de calcio», observó.