Cuando se puede hablar de Trastorno Dismórfico Corporal

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La mayoría de las personas nos preocupamos en algún momento por alguna característica de nuestra cara o cuerpo, ya sea porque nos agrada o pensamos que no es del todo armoniosa o apropiada para nuestra fisonomía. Pero en el caso de aquellos que están afectados por un trastorno dismórfico corporal (TDC) puede pasar largos períodos pensando en detalles físicos que apenas se evidencian o que no son visibles para el resto de las personas, que puede llegar a convertirse en una obsesión, afectando seriamente su calidad de vida y la forma en que se relaciona socialmente.

El trastorno dismórfico corporal es una alteración mental relativamente común, en la que una persona afectada experimenta ansiedad excesiva al pensar que su acné o vello facial es más visible y significativo de lo que se ve. En casos extremos, algunos temen que su apariencia sea inaceptable.

Pero en realidad esta percepción tiene poco que ver con la apariencia física real, pues lo que está alterado es la autoimagen del cuerpo de un individuo, es decir, cómo se ven a sí mismos.

Sin embargo, esta preocupación no se relaciona con el peso o la grasa corporal en personas afectadas por un trastorno alimentario, como en el caso de la anorexia nerviosa .

Se calcula que el TDC afecta entre el 0,7–4,0% de las personas en los Estados Unidos, siendo más probable en las personas entre 15 y 30 años, y de sexo femenino.

Causas

Los especialistas desconocer la causa del TDC, pero hay algunas posibles razones por las cuales podría suceder:

  • Factores genéticos: un pequeño estudio ha sugerido que factores genéticos específicos pueden desempeñar un papel en este trastorno, al señalar que el 8% de las personas con TDC tienen un familiar cercano que ha tenido esta afección en algún momento.
  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC): el TDC a menudo afecta a personas que tienen un diagnóstico de TOC. Un estudio muestra que el 8-37% de las personas con TOC también padecen TDC. 
  •  Procesamiento visual y otras características del cerebro: en un estudio del 2004 en el cual las personas debían dibujar figuras y ver imágenes, los afectados con TDC se enfocaban demasiado en los detalles y percibían más distorsiones que aquellos sin el trastorno. 
  •  Niveles bajos de serotonina: algunos estudios han hallado niveles bajos de serotonina en algunas personas con  TDC, pero aún no está claro el papel de este neurotransmisor  en la etiología del TDC.
  • Experiencias de la infancia: según un estudio , las personas que han experimentado burlas o vergüenza corporal en el pasado, especialmente durante la etapa infantil,  pueden desarrollar  TDC. 

Se piensa que aspectos sociales, como es la valoración de ideas específicas de belleza corporal también puede contribuir al desarrollo de TDC, pero se necesita más investigación para confirmar este punto.

Signos y síntomas

El síntoma principal que experimenta una persona con TDC es la preocupación exagerada por un defecto aparente en la apariencia o una reacción desmesurada ante una ligera imperfección física.

Esta sintomatología se manifiesta a largo plazo, aunque puede variar en intensidad. Además, la parte corporal en que se centra el afectado también puede cambiar, pero por lo general, las áreas más comunes en las que suelen fijarse incluyen la piel -por ejemplo, acné, grasitud o arrugas- y la cara, ejemplificada en la preocupación por el vello facial.

Otras áreas de preocupación pueden incluir la nariz, la boca, los dientes, la posibilidad de pérdida de cabello, las mamas y los genitales.

Esta preocupación puede conducir a los siguientes comportamientos:

  • Extremo cuidado con respecto a la apariencia física.
  • Tocar, medir o mirar de manera repetida el presunto defecto.
  • Leer o investigar en exceso sobre lo que considera problema o defecto.
  • Llegar a descuidar aspectos básicos como el trabajo, la vida social, la familia, la salud y bienestar personal, debido a la excesiva preocupación por su apariencia.
  • Comprobación frecuente del aspecto indeseado en su cuerpo, viéndose en espejos, puertas reflectantes y otras superficies espejadas.
  • Evitar verse en los espejos, llegando incluso a retirarlos de la casa.
  • Especial cuidado en ocultar lo “defectuoso”, por ejemplo a través de pelucas, ropa o maquillaje.
  • Visitar repetidamente a un cirujano estético o dermatólogo, en un intento de corregir el defecto.
  • Pensar varias horas del día pensando en el problema, dificultándole pensar en otras cosas
  • Buscar que los demás compartan la idea sobre la percepción del defecto y sentirse frustrado cuando otros no lo ven.
  • Tomarse varias «selfies» como una forma de buscar aprobación en las otras personas.

Además de estos comportamientos, la persona afectada no hará caso o no le creerá a un amigo que intenta explicar que no hay defecto o que no es significativo. 

Como resultado de esta obsesión, la persona afectada puede creer que otros la están mirando, hablando o burlándose de ella en su ausencia.

La gravedad de esta condición puede afectar gravemente la calidad de vida de una persona, llegando a experimentar tanta angustia que se sienten incapaces de ir a trabajar o socializar. También pueden sufrir ansiedad y depresión , llegando a considerar determinaciones extremas como el suicidio.

Diagnóstico y papel del cirujano plástico

Muchas personas con TDC nunca reciben un diagnóstico ni tratamiento adecuado, debido a  que no buscan ayuda de un médico o psiquiatra, pues no alcanzan a darse cuenta del trastorno que padecen.

En cambio, consultan a un ortodoncista, un dermatólogo, un cirujano plástico u otro especialista que pueda hacer cambios en su apariencia física.

Por lo tanto, se plantea el papel de los cirujanos plástico en el diagnóstico de este trastorno, puesto que un estudio publicado en el 2015 señala que del 7 al 8% de las personas que buscan cirugía plástica en los E.E.U.U. tienen TDC. Puesto que los autores de esta investigación señalan que el número real de personas con TDC puede ser mucho mayor, le sugieren a los cirujanos plásticos que consideren la situación real de un potencial paciente ante la presencia de un sospechoso de padecer TDC,  al que deberían alentar a ver a un médico o psiquiatra, en lugar de aceptar hacer la cirugía de inmediato.

El empleo de un cuestionario para un TDC es una herramienta diagnóstica que puede ayudar a identificar a las personas que buscan cambios físicos por alteraciones en su autoimagen y no por necesidades reales.

Además, una persona con TDC que se somete a una cirugía plástica puede encontrar que se siente peor después del procedimiento o que el resultado no es el esperado.

En el caso de una cosmetóloga u otro especialista que aplica tratamientos de belleza, también podría decidir derivar a una persona para recibir tratamiento sicológico si detecta estas alteraciones en su autopercepción.

Tratamiento

Terapia cognitivo conductual (TCC)

La TCC tiene como objetivo modificar la forma en que una persona se comporta, ayudándola a desarrollar una mejor comprensión de qué la lleva a pensar de cierta manera y cómo esto afecta su comportamiento, a la vez que puede servirle para manejar y detener los pensamientos negativos que surgen automáticamente.

Estas estrategias le sirven al paciente para evaluarse a sí mismos de manera más realista y positiva, además, así pueden aprender formas satisfactorias y adecuadas de manejar los impulsos o rituales, como la comprobación de la imagen en los espejos.

Medicación

Se ha observado que los medicamentos antidepresivos del grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), pueden ayudar a aliviar los síntomas del TDC en al menos la mitad de las personas que los usan. Estos fármacos incluyen fluoxetina, fluvoxamina y citalopram.

Estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS o TMS)

Este tratamiento implica la estimulación de áreas específicas del cerebro mediante campos electromagnéticos, cuyo uso se ha extendido para tratar la depresión, la psicosis y los trastornos de ansiedad.

Pero el primer paso para lograr un diagnóstico y tratamiento adecuados es tomar conciencia de que se padece de TDC y comprender la necesidad del tratamiento médico.


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