Científicos nigerianos y su vacuna contra el COVID-19

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Un equipo científicos nigerianos anunció un importante aporte a la salud pública del país. Este esfuerzo se ha centrado en realizar estudios genéticos de las cepas locales de SARS-CoV-2.

África

Mientras que Europa contabiliza la elevadísima cifra de más de 1,5 millones de casos confirmados de COVID-19, Estados Unidos supera los 1,3 millones y América Latina se aproxima a los 250 000. Por su parte, el continente africano ha registrado aproximadamente unos 55 000 contagios.

Desde el día 14 de febrero, que se reportó el primer caso de COVID-19 en África, los medios de comunicación en todo el mundo, expertos sanitarios, gobiernos locales y hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) han vaticinado una «catástrofe» en el continente.

Sin embargo, este «desastre inminente» que pronosticó John Nkengasong, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de África, aún no ha sucedido.

Los países africanos más afectados por esta pandemia son Sudáfrica, Egipto, y le siguen Marruecos y Argelia.

La mayor mortalidad en el continente africano se ha registrado en Egipto, con 2017. Le sigue Sudáfrica con 1831 muertes, Argelia con 825, Sudán con 506 y Nigeria, que contabiliza 475.

La cifra relativamente reducida de muertos que registra sorprende notablemente. Hasta el 8 de mayo, esta región había reportado un poco más de 2000 muertes, cifra muy inferior a la registrada en otros continentes. A modo de comparación, la ciudad de Nueva York ya ha superado las 20 000 víctimas fatales.

Estos datos son aún más impresionantes si se considera que África es el segundo continente más poblado del mundo con 1200 millones de habitantes.

Vacuna desde y para África

Un importante anuncio se realizó en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la universidad de Adeleke, Ede, en Osun. El doctor Oladipo Kolawole, líder de un equipo de científicos nigerianos, dijo que la vacuna para la COVID-19 está pensada a nivel local, destinada a la protección de los habitantes africanos.

Kolawole, quien es especialista en Virología Médica, Inmunología y Bioinformática, en la universidad de Adeleke, Ede, dijo que el equipo había estado explorando el genoma del SARS-CoV-2 de países africanos para seleccionar los mejores candidatos posibles para desarrollar esta vacuna. Sin embargo, dijo que también funcionaría para inmunizar a los pobladores de otros continentes.

El investigador agregó que, después de probar algunos procesos seleccionados de desarrollo de vacunas, el equipo había podido optar por los mejores candidatos potenciales para prevenir el SARS-CoV-2.

Aún se desconoce el nombre y las características de la vacuna. Pero Kolawole dijo que tomará un mínimo de 18 meses dar a conocer públicamente esos datos.

Indicó que el estudio, que condujo a la creación de la vacuna, había recibido un financiamiento inicial del laboratorio de inmunodeficiencia Trinity y Helix Biogen Consult, en Ogbomosho. Esta suma corresponde a 7,8 millones de nairas nigerianas (unos US$20 000).

Aún faltan estudios

Toda esta falta de información se debe a que aún se requieren muchos análisis y estudios para evaluar eficacia y seguridad. Además, faltan las aprobaciones de las autoridades sanitarias del país.

Por su parte, el profesor Solomon Adebola, vicerrector interino de la universidad, dijo que la institución educativa está preparada para ayudar a financiar la investigación.

Como logro de los científicos nigerianos, el académico destaca: “Estamos contentos de que una vacuna que proporcione una solución a un problema global como la pandemia de coronavirus provenga del país. Es nuestra pasión ser un proveedor de soluciones para una pandemia tan global. Estamos listos para poner nuestros pesos detrás del equipo y hacer que la vacuna sea una realidad».

Al comentar, el profesor Julius Oloke, jefe de la Unidad Coordinadora del Grupo de Investigación y vicecanciller de la Universidad Precious Cornerstone, en Ibadan, dijo, refiriéndose a este desarrollo: «Es un placer que nos hayamos unido para producir una vacuna en un momento en el que el mundo necesita una solución para una pandemia devastadora. Es una prueba de que estamos trabajando y no estamos cruzados de brazos o apartándonos del problema».

Además, destacan que «la vacuna es real. Lo hemos validado varias veces. Está dirigida a los africanos, pero también funcionará para otras razas».

Con respecto a su decisión de los científicos nigerianos de privilegiar la creación de una vacuna por sobre una terapia contra la COVID-19 indico: «La población de quienes necesitan vacunas es mayor que la de quienes necesitan medicamentos. Es por eso que la investigación se centró en una vacuna».

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