Un análisis de sangre detectaría el Alzheimer años antes de los síntomas

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La enfermedad de Alzheimer es una patología neurodegenerativa de carácter irreversible y progresivo que causa problemas de memoria, que se van agravando con el tiempo, lo que  su vez se acompaña con una reducción gradual en las habilidades de pensamiento y raciocinio, por lo que las personas afectadas comienzan a perder la capacidad de realizar incluso las tareas cotidianas

El Alzheimer actualmente ha adquirido la categoría de pandemia, además de ubicarse como la sexta causa principal de muerte en los Estados Unidos.

Los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer incluyen problemas de memoria que comienzan a interferir con la función normal del sujeto. A veces, las personas con Alzheimer temprano también manifiestan dificultades motrices y un sentido del olfato alterado.

A medida que la enfermedad progresa, los problemas de memoria se vuelven más graves. Además, este deterioro cognitivo puede hacer que una persona se pierda, sea incapaz de manejar el dinero y evidencie cambios de personalidad y comportamiento.

En  cuanto a la etiopatogenia del Alzheimer, su desarrollo se atribuye al resultado de cambios progresivos en el cerebro, que se producen mucho antes de que aparezcan síntomas perceptibles.

Se dan cambios bioquímicos importantes en las células cerebrales, como es la acumulación de proteínas anómalas en su estructura, las que crean placas amiloides– de las que se cree que una forma, la beta-amiloide 42, es especialmente tóxica- y ovillos de proteína tau, que conducen a problemas graves para el funcionamiento de las neuronas. Estas anormalidades lentamente ocasionan que las neuronas pierdan las conexiones entre, eventualmente degeneren y mueran.

Actualmente, la enfermedad de Alzheimer, si bien se sabe que empieza a desarrollarse varios años antes que aparezcan los síntomas, su diagnóstico precoz es aún un tema por definir.

Detección precoz y más exacta

A fin de lograr un diagnóstico de las primeras fases del Alzheimer, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (WUSTL) en St. Louis, realizaron el estudio, que fue publicado en la revista Neurology.

La primera autora, la Dra. Suzanne Schindler, profesora asistente de neurología- quien dirigió a los investigadores- desarrollaron por primera vez una versión inicial de esta prueba diagnóstica hace un par de años.

La prueba utiliza espectrometría de masas en muestras de sangre para detectar la presencia de dos formas de la proteína beta-amiloide: beta-amiloide 42 y beta-amiloide 40. Cuando los depósitos de beta-amiloide en el cerebro comienzan a acumularse, la relación entre los dos las formas de la proteína disminuyen, cambios que puede detectar este método analítico.

En el estudio participaron 158 adultos que tenían al menos 50 años de edad, y todos- excepto diez individuos- tenían una función cognitiva normal. Para efectos del estudio, a cada persona se le realizó un análisis de sangre y una tomografía por emisión de positrones (PET). Los científicos clasificaron los resultados de cada prueba como amiloide positiva o amiloide negativa.

El estudio encontró que el análisis de sangre fue aún más sensible a la detección de la acumulación de proteínas beta-amiloides en el cerebro que el gold standard actual- que corresponde al escáner cerebral PET- además, en el 88% de las veces, los resultados de ambos estudios coincidieron entre sí.

Considerando factores de riesgo

Los autores del estudio querían ver si podían mejorar estos resultados e incrementar la precisión del análisis de sangre, para lo cual analizaron los principales factores de riesgo de Alzheimer, incluida la edad, una variante genética específica (el estado APOE ε4) y el sexo biológico. 

Cuando el equipo consideró la edad y la variante genética relacionada con el Alzheimer, junto con los resultados de los análisis de sangre, la precisión incrementó significativamente- alcanzando el 94%- mientras que el sexo no afectó la precisión de los resultados.

Hay que destacar que los investigadores inicialmente consideraron los resultados de los análisis de sangre de algunos participantes como falsos positivos, porque sus análisis de PET eran negativos, evidenciando una falta de coincidencia en los resultados.

Sin embargo, cuando los investigadores hicieron un seguimiento unos años más tarde, descubrieron que algunas de estos pacientes habían mostrado resultados positivos en exámenes PET posteriores.

Este importante hallazgo sugiere que los análisis de sangre realizados en una fase temprana- al inicio del estudio- fueron más sensibles que los escáneres cerebrales para detectar la enfermedad en sus primeras etapas.

Objetivos y posibilidades de tratamiento futuro

Actualmente, el tratamiento tiene como objetivo fundamental mantener la función mental y controlar el comportamiento, pero hay investigaciones en curso sobre mejores terapias que pueden retrasar la progresión de la enfermedad de manera más efectiva. La detección temprana también es crucial, ya que el resultado a menudo es mucho mejor para las personas que reciben tratamiento temprano.

Además, hay que considerar los aspectos económicos, como indica el autor principal Dr. Randall J. Bateman: “En este momento examinamos a las personas para realizar ensayos clínicos con escáneres cerebrales, lo que lleva mucho tiempo y es costoso, y la inscripción de los participantes lleva años“. En cambio, un análisis en sangre lleva varias ventajas comparativas: “Pero con un análisis de sangre, podríamos examinar a miles de personas al mes. Eso significa que podemos inscribir a los participantes de manera más eficiente en ensayos clínicos, lo que nos ayudará a encontrar tratamientos más rápido y podría tener un enorme impacto en el costo de la enfermedad, como así como el sufrimiento humano que lo acompaña“.