Ambientes demasiado limpios podrían ser los causantes de leucemia infantil | Nación Farma

Ambientes demasiado limpios podrían ser los causantes de leucemia infantil

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La leucemia se caracteriza por la proliferación excesiva de leucocitos o glóbulos blancos en la sangre y médula ósea —el tejido blando donde se forman las células sanguíneas—. Este tipo de cáncer impide la producción de glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos saludables. Como consecuencia, los síntomas se vuelven mortales conforme avanza la enfermedad.

Las células cancerosas de leucemia se propagan por el torrente sanguíneo a los ganglios linfáticos. En algunos casos, llegan al cerebro y a la médula espinal. Existen dos tipos de leucemia: aguda, que progresa de forma muy rápida; y la crónica, que se desarrolla de manera paulatina.

Leucemia y sangre normal

Fuente: tiposde.eu

La leucemia puede aparecer en niños y adultos. La leucemia linfocítica aguda (ALL, por sus siglas en inglés) es uno de los tipos de cáncer más común en la infancia; afecta a niños de entre 3 y 7 años. Este desorden se desarrolla a alta velocidad.

Las causas de ALL no son muy claras aún; se ha observado que hay factores genéticos que hacen a los niños propensos a esta enfermedad. Cabe destacar que, anteriormente se pensaba que la exposición a la radiación, las ondas electromagnéticas o productos químicos artificiales eran los causantes; sin embargo, si bien son dañinos, no hay evidencia suficiente que pruebe que son los culpables del ALL, de acuerdo con el profesor Mel Greaves del Institute of Cancer Research, en Reino Unido.

Niña en ambiente común

Fuente: Pixabay

Ambientes muy limpios, una moda que enferma

Durante treinta años, el profesor Greaves ha estudiado la leucemia linfocítica aguda y su relación con la información genética; así como con el ambiente en el cual se desarrollan los niños que la padecen.

Mel Greaves indica que ALL se puede formar en dos etapas. La primera está relacionada con la formación de genes de fusión o hiperdiploidia que forma un gen pre-leucémico desde el útero. La segunda, son cambios genéticos secundarios postnatales en proteínas de la recombinación V(D)J; así como alteraciones en el número de copias conducidas por la citidina desaminasa. Estos factores impulsan la leucemia.

La observación más relevante en estos casos es que en el desarrollo de la leucemia por causas genéticas se da sólo en un 1%; por otro lado, ha observado que la falta de contacto con bacterias y virus comunes en la infancia desata cambios en los genes que pueden terminar en leucemia.

De acuerdo con el especialista, en la actualidad existe una tendencia a mantener a los bebés en ambientes extremadamente limpios; además de alejarlos de otros niños. Esto, a diferencia de lo que se piensa, puede resultar sumamente riesgoso. Los bebés que viven así durante sus primeros meses no desarrollan su sistema autoinmune; por lo tanto, no están listos para enfrentarse a un ambiente donde los gérmenes, infecciones y virus son cotidianos. Asimismo, indica el profesor Greaves, esta tendencia también puede provocar desórdenes autoinmunes como diabetes tipo 1, esclerosis múltiple, linfoma de Hodgkin o alergias.

De un ambiente ultra limpio a uno con con microbios comunes

El profesor Mel Greaves y su equipo analizaron varios casos de cáncer alrededor del mundo; los estudiaron desde la genética hasta la epidemiología. En uno de los análisis, observaron que los genes asociados al desarrollo de la leucemia linfocítica aguda se modificaban cuando se pasaba de un ambiente extremadamente limpio a uno común.

El profesor Greaves asegura que la exposición temprana a infecciones y microbios comunes permiten el desarrollo adecuado del sistema inmunológico; por ende, hace que niñas y niños adquieran menos enfermedades. Además, el investigador destaca que padecimientos como  se han vuelto menos comunes en países subdesarrollados, donde los niños están expuestos de manera cotidiana a gérmenes y virus; a diferencia de países con mayor riqueza y donde se han adoptado estilos de vida ultralimpios.

El estudio fue publicado en la revista Nature Reviews Cancer