Rehabilitación física oncológica regresa calidad de vida a pacientes con linfedema

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En el marco del taller El Impacto y Control de Enfermedades Asociadas al Tratamiento de Cáncer, la doctora Patricia Cortés, oncóloga del Centro Médico Nacional «20 de Noviembre», platicó con Nación Farma sobre cómo la rehabilitación física oncológica regresa calidad de vida a los pacientes con linfedema.

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Qué es el lindefema

Se conoce como linfedema a la hinchazón del tejido blando que aparece tras la extirpación de ganglios como resultado de una intervención quirúrgica en la mama o en la axila. Es una acumulación anormal y progresiva de linfa, que es un líquido coagulable que procede de la sangre.

«El sistema linfático funciona de la siguiente manera: cuando el corazón bombea la sangre a todo el cuerpo, va recogiendo toda la basura que se encuentra a su paso, que son virus, bacterias, veneno de piquetes de insectos. Al llegar a los ganglios, estos se convierten en coladeras, es decir, filtran la sangre para que regrese limpia al corazón», explicó la especialista.

Cuando los ganglios no eliminan todas las impurezas, se obstruye el sistema linfático y se produce hinchazón, la cual puede aparecer inmediatamente después de la cirugía, meses más tarde o hasta 30 años después, como documentan algunos casos en la literatura. Este síntoma llega a ser incapacitante en pacientes graves; ahí radica la importancia de la rehabilitación física oncológica.   

Rehabilitación física oncológica

«No hay medicamentos que se puedan recetar para eliminar el linfedema, pero sí hay manera de controlarlo y de atender a los pacientes para que no se agrave su condición, pues 80 % de los pacientes que reciben rehabilitación física oncológica recuperan su calidad de vida», indicó la oncóloga.

Sin embargo, algunas personas no mejoran, debido a que el tratamiento en fisioterapia es distinto a cuando el sistema linfático está dañado o incompleto.

«Cuanto más ganglios se hayan extirpado y cuanto mayor radioterapia se haya hecho, se incrementan los riesgos de sufrir linfedema. Por eso es necesario tener más especialistas, pues en México se estima que anualmente existen 27 283 nuevos casos de cáncer de mama. Esto indica que no hay institución que no requiera especialistas para tratar linfedema», comentó Cortés.

Es preciso mencionar que una parte fundamental del tratamiento contra el linfedema es el manejo multidisciplinario del paciente, que incluye apoyo emocional.

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Cómo funciona la rehabilitación

Respecto a cómo funciona la rehabilitación, la médica alude que se practican ejercicios de fortalecimiento y estiramiento, y la portación de prendas especiales para cada tipo de paciente. Además, se debe realizar un drenaje linfático adecuado.

Sin embargo, Cortés insiste en que la vigilancia constante hace la diferencia entre una paciente que puede regresar a su vida normal y otra que se queda paralizada indefinidamente.

De acuerdo con cifras de la Fundación Salvati, más del 50 % de los linfedemas en México se detectan de manera oportuna, gracias a la vigilancia médica constante que deben tener todas las sobrevivientes al cáncer.

«Una paciente que tuvo cáncer nunca se da de alta; siempre debe tener una revisión», precisó la doctora.

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Fuente: Telesur TV

Evitar el linfedema

Cuestionada respecto a la forma más efectiva para evitar la aparición de linfedema en pacientes con cáncer de mamá, Cortés aseguró que sí se puede evitar esta enfermedad.

«Hay pacientes que no desarrollan linfedema. Lo que podemos hacer para evitar esta enfermedad es prevenir. La paciente, del lado que le quitaron los ganglios, tiene limitado los movimientos fuertes, como cargar, planchar, y nunca debe colocarse un suero o una vacuna en ese brazo», indicó.

Como una recomendación general para todas las mujeres, la doctora aludió que deben realizarse una mastografía anualmente después de cumplir 40 años en un centro de diagnostico radiológico con equipo adecuado.

«La incidencia del cáncer, en general, se da a partir de los 50 años. Cuanto más edad tengas, más aumentan las probabilidades de padecer esta enfermedad. Las pacientes que tienen antecedentes de cáncer en su familia deben comenzar a realizarse la mastografía a partir de los 35 años», enfatizó la especialista.

Fuente: Mexicofertil.com

Finalmente, Cortés invitó a todas las mujeres a cambiar su estilo de vida, pues problemas como la obesidad aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama y, posteriormente, linfedema.

«Es importante cambiar el estilo de vida, por ejemplo, la obesidad aumenta el riesgo. Hacer ejercicio y comer bien disminuye en un 30 % la probabilidad de tener cáncer. Ahorita todas las pacientes culpan a la pandemia por subir dos o tres kilos, pero no hay pretexto porque hay gente que ha corrido un maratón alrededor de su cama», concluyó Cortés.

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