¿Qué es la enfermedad de Lyme y dónde está aumentando su incidencia?

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Dentro de las zoonosis que han ganado especial notoriedad en este último tiempo se encuentra la enfermedad de Lyme, o borreliosis, una patología potencialmente mortal que es transmitida a los humanos por una garrapata infectada, que actúa como vector y cuyo agente causal es la bacteria Borrelia burgdorferi (B. burgdorferi), una espiroqueta Gram negativa.

Fue reportado por primera vez en el año, 1977 en la ciudad de Old Lyme, en Estados Unidos de ahí su nombre.

Fuente: QVision

Epidemiología

La enfermedad de Lyme es la enfermedad infecciosa transmitida por garrapatas más común en los Estados Unidos, donde su incidencia parece estar aumentando en los últimos años: los CDC registraron en el año 2015 un total de 25,435 casos confirmados y 9,616 casos probables, con una una incidencia de 8,9 casos por cada 100,000 personas.

Zonas como Nueva Inglaterra, los estados del Atlántico medio y el medio oeste superior tienen mayor probabilidad de presentar casos de borreliosis, pues se encuentran los géneros de garrapatas (Ixodes) que pueden trasmitir la enfermedad de Lyme.

En cuanto al noroeste de México, la presencia de garrapatas Ixodes y Amblyomma infectadas es sugerente de estar frente a una zona endémica para la enfermedad de Lyme, lo que representa un riesgo real de transmisión del agente causal al ser humano.

Transmisión

En Estados Unidos la B. burgdorferi  infecta a los seres humanos a través de la picadura de una garrapata del género Ixodes, como la  I. scapularis o I. pacificus .

Tanto la garrapata adulta como la ninfa joven, tras perforar la piel, insertan sus piezas bucales en la abertura, lo que le permite adherirse firmemente al huésped. Estos insectos tienden a fijarse en las áreas difíciles de visualizar del cuerpo humano, como son el cuero cabelludo, axilas e ingle.

En términos generales, la garrapata debe permanecer unida al huésped humano, durante al menos 36 a 48 horas antes de transmitir la bacteria, por lo que el riesgo de contraer la enfermedad de Lyme por una garrapata, incluso cuando las garrapatas son prevalentes, es escaso, entre el 1,2 y 1,4%.

La mayoría de las personas se deshace de los adultos de mayor tamaño, antes de que tengan tiempo de transmitir la bacteria, por lo que las infecciones humanas son ocasionadas por la mordedura de diminutas ninfas, que son apenas visibles.

La enfermedad de Lyme no se puede propagar por contacto directo entre los humanos, por ejemplo, por el tacto, besos o por contacto sexual, así como tampoco a través de la lactancia materna.

Si bien los perros y los gatos pueden contraer la enfermedad de Lyme, no pueden infectar a los humanos. Tampoco se han documentado casos de personas infectadas al ingerir carne de venado.

Fuente: Diario Basta!

Síntomas

Los signos y síntomas iniciales de la enfermedad de Lyme suelen ser muy leves. Algunas personas pueden incluso ser asintomáticas o pensar que están afectadas por un cuadro gripal.

Al comienzo, puede haber una erupción, que desaparece sin tratamiento; pero posteriormente, la persona afectada puede desarrollar problemas articulares, cardíacos y del sistema nervioso.

Como signo patognomónico de la enfermedad se encuentra el eritema migratorio (EM), que corresponde a una erupción sólida de color rojo en forma de “ojo de buey” que se vuelve de mayor tamaño.

Etapas de la enfermedad:

Etapa 1: enfermedad de Lyme temprana:

En esta temprana aparece el eritema migrans,  de 3 a 30 días después de la infección, o 7 días en promedio.

El EM afecta al 70 al 80% de las personas infectadas por la borrelia.

Características de la erupción:

  • Generalmente comienza como una pequeña área eritematosa que se expande durante varios días, para alcanzar un diámetro de unos 30 centímetros.
  • Generalmente su comienzo se da en el sitio de inoculación de la garrapata, pero puede surgir en cualquier otra parte del cuerpo, a medida que la bacteria se diesemina.
  • Puede perder su coloración central, que le otorga un aspecto de ojo de buey.
  • No se percibe dolor ni prurito en la zona afectada, pero puede sentirse caliente al tacto.

La erupción puede visualizarse menos en las pieles de coloración más oscura.

Etapa 2: enfermedad de Lyme diseminada tempranamente:

La erupción desaparece después de unas 4 semanas, aún sin mediar tratamiento alguno, pero otros síntomas pueden sumarse al transcurrir días o meses después de la infección. Estos incluyen :

  • Meningitis, que lleva a cefaleas y rigidez en el cuello.
  • Erupciones adicionales.
  • Fiebre y escalofríos.
  • Linfadenopatía.
  • Fatiga.
  • Artralgia y dolor óseo, especialmente en las articulaciones de mayor tamaño.
  • Manifestaciones cardíacas como arritmias.
  • Parálisis facial o pérdida del tono muscular facial, unilateral o bilateral.
  • Mareos y dificultad para respirar
  • Neuralgias y dolores punzantes, parestesia en manos o pies.

Esta sintomatología  también puede remitir sin la realización de un tratamiento, transcurridas unas semanas o meses, pero posteriormente aparecen complicaciones adicionales.

Etapa 3: enfermedad de Lyme con diseminación tardía:

También conocida como enfermedad de Lyme tardía. Puede ser la primera alerta de esta patología en algunos individuos.

Estos síntomas pueden aparecer después de semanas, meses e incluso años de ocurrida la infección inicial, en el caso que un paciente no haya rebido una terapia adecuada y efectiva.

Esta etapa conlleva problemas nerviosos y cardíacos.

La persona afectada puede presentar:

  • Dificultad para concentrarse.
  • Problemas de sueño.
  • Alteraciones de la visión.
  • Pérdida de memoria.
  • Parestesia.
  • Arritmias.
  • Artralgias.
  • Parálisis de los músculos faciales.

Aproximadamente el 60% de los pacientes no tratados experimentarán brotes recurrentes de artritis con inflamación severa, especialmente de las grandes articulaciones.

Síndrome de la enfermedad de Lyme post- tratamiento

Algunos pacientes tratados pueden experimentar el síndrome de la enfermedad de Lyme post-tratamiento o enfermedad de Lyme crónica.

Esto implica síntomas inespecíficos, como fatiga y artralgia, que pueden persistir aún meses después de concluida la terapia.

En estos casos el tratamiento es sintomático, con el empleo de descanso y antiinflamatorios.

Diagnóstico

El tratamiento debería empezar tan pronto como aparezca el EM.

Aún más, si una persona ha estado en un área donde la enfermedad de Lyme es endémica y presenta sintomatología sospechosa, la terapia se debe administrar sin la realización de un análisis de sangre. Además, hay que considerar que la seroconversión se da de 2 a 6 semanas post-infección, por lo que una búsqueda de anticuerpos daría un resultado falso negativo.

Las personas deben informar a su médico de inmediato si: viven en un área endémica, evidencian síntomas que podrían indicar la enfermedad de Lyme o que tuvieron un contacto reciente con garrapatas.

En el caso de los pacientes con inflamación de articulaciones o síntomas neurológicos es recomendable que se sometan a una prueba altamente específica, como es la PCR (Reacción de Polimerasa en Cadena).

Tratamiento

En las etapas tempranas de la borreliosis, la terapia antibiótica lleva a una rápida y completa recuperación. Por el contrario, en etapas tardías, especialmente si la persona padece artritis y complicaciones neurológicas, se requieren antibióticos intravenosos. Una mujer embarazada puede ser tratada con antibióticos adecuados a su condición.

La seropositividad para  B. burgdorferi  puede continuar, aún con el paciente sano que ha sido sometido a tratamiento.

Prevención

La forma más efectiva para prevenir la enfermedad de Lyme es evitar las picaduras de garrapatas. Algunas formas de hacer esto son:

  • Conocer la forma correcta de eliminar una garrapata adherida a la piel.
  • Conocer y estar alerta ante los síntomas de la enfermedad.
  • Tener presente el riesgo, especialmente en las zonas endémicas.
  • Emplear repelente en la piel, la ropa y el equipo de campamento o de excursión.
  • Aplicar un tratamiento anti-garrapatas a las mascotas.
  • Revisar el cuerpo, especialmente: debajo de los brazos y detrás de las rodillas, en y alrededor de las orejas, en el ombligo, en cabello de cabeza y cuerpo, entre las piernas y alrededor de la cintura.

Si una garrapata se adhiere a la piel por menos de 24 horas, es poco probable que transmita la enfermedad de Lyme, claro que ante la duda, es mejor someterse a análisis para descartar esta posibilidad.

El artículo original se puede leer aquí.