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En estos lugares de México los enfermos renales no son atendidos

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A principios de este mes (mayo), Enrique Lira, activista de la Unión de Pueblos de la Cuenca Lerma-Chapala-Santiago, denunció que los enfermos renales de la Ribera de Chapala no están recibiendo la atención médica adecuada por parte de los organismos públicos de salud.

Lira señaló la urgencia de gestionar recursos públicos de emergencia para los enfermos renales en etapas avanzadas. De acuerdo con el activista, la pobreza extrema orilla a la población a consumir peces y agua contaminada del único pozo al cual tienen acceso.

Asimismo, señaló que, si bien hay enfermos renales que reciben apoyo del Sistema nacional para el desarrollo integral de la familia en Jalisco y de asociaciones civiles, los de mayor gravedad no tienen la ayuda suficiente y fallecen por falta de atención.

Por esos motivos, Lira solicitó al gobierno federal que se declare zona de emergencia sanitaria a áreas contaminadas como Poncitlán, El Salto y Juanacatlán; así como a los alrededores del Lago de Chapala.

Enfermedad renal en México

La enfermedad renal (ER) es la pérdida lenta de la función de los riñones con el tiempo; es decir, se hace más difícil la eliminación de desechos y exceso de agua del cuerpo.

La ER se puede volver crónica (ERC) de manera paulatina en meses o años; esto provoca que, en ocasiones, los síntomas no sean tan claros o persistentes. Como consecuencia, se puede suponer que no hay ningún desorden hasta que los riñones casi hayan dejado de trabajar.

La incidencia de la enfermedad renal crónica ha tenido un incremento en las últimas décadas. A nivel global, se estima que la mortalidad por ERC ha aumentado hasta un 108% en un lapso de veinticinco años (de 1990 a 2015).

En 1990, se registraron alrededor de 592 mil 921 muertes a causa de la ERC; para 2013, aumentaron a más de un millón.

La tasa de muerte a nivel mundial creció de 11.18 a 16.75 por cada 100 mil habitantes. Para 2015, el 1.24% de las muertes se relacionaron con insuficiencia renal.

En México, las edades con mayor mortalidad se sitúan entre los 45 y los 75 años.

El Instituto para la medición y evaluación de la salud, que utiliza la carga global de la enfermedad (CGE) como metodología para evaluar los riesgos poblacionales de algún padecimiento, indica que la Ciudad de México cuenta con la mayor cantidad de muertes por ERC y con el mayor número de discapacidad y ajustes de vida.

En la actualidad, se estima que hay alrededor de 9.6 millones de mexicanos con insuficiencia renal; 65 millones con tratamiento continuo de diálisis; y más de 140 mil con insuficiencia renal crónica. De todos ellos, sólo 50% es atendido en el sector salud, tanto privado como público.

El estado con menor porcentaje de fallecimiento por enfermedades renales es Baja California, y con menor número de discapacidad es Quintana Roo.

Por otro lado, las entidades con mayor incidencia de insuficiencia renal y muertes relacionadas con esta enfermedad son: Estado de México (1,487 fallecimientos); Ciudad de México (948); Jalisco (920); Puebla (756); Guanajuato (604) y Nuevo León (392).

De acuerdo con un estudio de 2018, la prevalencia de enfermedades renales varía según las diferencias regionales al interior de un país.

En México, Chiapas, Guerrero y Oaxaca tenían, hasta 2005, un índice de marginación sanitaria alto: 76% de la población no contaba con seguridad social. Por el contrario, en estados como Baja California, Coahuila, Ciudad de México y Nuevo León, sólo un 47% carecía de servicios de salud.

La diabetes y la hipertensión son dos de las causas más comunes de la ERC.

En nuestro país, estos dos padecimientos también tienen alta incidencia en la población; y son responsables de la mayoría de los casos de enfermedades renales que se tienen registrados.

Es por esa razón que algunos investigadores instan a los organismos de salud a crear políticas para la detección oportuna de la enfermedad. De igual manera sugieren la implementación de programas de prevención para reducir los riesgos.

Por supuesto, la diabetes y la hipertensión no son las únicas razones; existen otras condiciones que pueden dañar a los riñones:

  • Trastornos autoinmunitarios como lupus eritematosos sistémico o esclerodermia.
  • Defectos de nacimiento en los riñones.
  • Lesiones.
  • Infección y cálculos renales.
  • Problemas con las arterias que irrigan los riñones.
  • Algunos medicamentos.
  • Flujo retrógrado de orina hacia los riñones.
  • Mala alimentación.
  • Obesidad.
  • Productos químicos tóxicos y contaminación.

¿La contaminación causa enfermedades renales?

La enfermedad renal crónica es la quinta causa de muerte en el país. La Secretaría de Salud estima que hay más de 12 mil fallecimiento anuales por esta causa.

Hace un par de meses, en el Foro de Transformación del Sistema nacional de donación y trasplantes de órganos en México, se reconoció la necesidad de una estrategia integral para prevenir enfermedades renales; en especial porque son padecimientos silenciosos y progresivos, y porque, en años reciente, se ha identificado a la contaminación como una de sus causas principales.

Estudios epidemiológicos previos muestran que la exposición a metales pesados, consecuencia de desechos industriales, está asociada al daño renal.

Hace 50 años, por ejemplo, en Japón se identificó que la exposición al cadmio generaba enfermedad renal con mayor frecuencia en mujeres. Más tarde, notaron que los trabajadores con exposición a este tipo de metal habían incrementado el riesgo de desarrollar enfermedad renal.

Los metales como el cadmio, talio, cromo, plomo y arsénico, son peligrosos porque difícilmente se degradan; además, se incorporan a los organismos vivos como plantas y animales a través del alimento, aire y agua.

Si bien hay ciertas actividades geológicas naturales fuente de este tipo de metales; las actividades humanas han contribuido a que su presencia incremente y que terminen en ríos, lagos y sistemas acuíferos debido a los residuos industriales sin tratamiento previo.

En México aún hay plantas de tratamientos industriales incapaces de limpiar los metales pesados del agua; aunque los científicos mexicanos han creado diferentes técnicas para su remoción, todavía falta mucho por hacer.

Por esos motivos, activistas como Enrique Lira y organismos como el Tribunal Latinoamericano del Agua, insisten al gobierno local de Jalisco, a nivel federal y a ayuntamientos, a implementar programas de saneamiento integral en sitios como en Lago de Chapal, de manera que se evite la degradación de los ecosistemas y se pueda salvaguardar la salud de las comunidades.