La hora de acostarse y la obesidad muestran asociación en niños de edad preescolar | Nación Farma

La hora de acostarse y la obesidad muestran asociación en niños de edad preescolar

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Un estudio realizado en Suecia asocia lo tarde en que se acuestan los niños con un mayor riesgo de sobrepeso y de obesidad, aunque esto podría ser el reflejo de un estilo de vida más desordenado de la familia.

En investigaciones previas se han encontrado evidencias de que una menor duración del sueño está relacionada con un mayor riesgo de obesidad en la infancia. Esto, a su vez, está asociado a causas variadas, como ingesta desordenada de alimentos, escasa actividad física, falta de cansancio y necesidad de sueño, entre otras. 

Esta epidemia de obesidad es particularmente grave para los niños, pues predispone a varias enfermedades crónicas, como la diabetes y otras graves patologías. A su vez, la diabetes no controlada puede provocar hipertensión arterial y un mayor riesgo de ataque cardíaco, retinopatía diabética, patología renal y trastornos en otros órganos vitales. 

Además, se asocia a la mayor incidencia de apnea del sueño en niños obesos, caracterizada por la obstrucción de las vías aéreas superiores durante el sueño.

En México, 1 de cada 20 niños menores de 5 años y 1 de cada 3 entre los 6 y 19 años presentan sobrepeso u obesidad. Estas cifras ubican al país entre los primeros lugares en obesidad infantil a nivel mundial, problemática que más se evidencia en los estados del norte y en las poblaciones urbanas.

Dormir más tarde y obesidad

Una investigación realizada en Suecia, que formó parte de un estudio más amplio sobre la obesidad, estudió a 107 niños, donde 64 de ellos tenían un padre clasificado como obeso o con sobrepeso. Los autores investigaron la relación entre la hora de dormir y el riesgo de padecer sobrepeso u obesidad.

El autor del estudio fue el doctor Claude Marcus, profesor de Pediatría en el Instituto Karolinska en Suecia, que fue publicado en Journal Pediatrics.

Los investigadores midieron el peso, la altura y la circunferencia de la cintura de cada niño desde la edad de uno hasta los seis años. Todos los participantes tuvieron medidas similares al comenzar el estudio. 

El sueño se midió durante siete días consecutivos, una vez al año. Durante todo el estudio los niños llevaron un rastreador en su muñeca.

Los investigadores descubrieron que los niños que habitualmente se iban a dormir tarde, definido por los investigadores como a las 9 pm, tenían una cintura más ancha y un IMC (índice de masa corporal) más alto al finalizar el estudio.

En cuanto a la duración del sueño, descubrieron que, sin importar cuánto tiempo durmiera un niño, irse a la cama después de las 9 pm estaba asociado con un aumento de la obesidad y un IMC más alto: «Esta hora de acostarse tarde fue un factor que realmente se destacó. Se asoció con un aumento de peso», dijo Marcus. «Sin embargo, lo que podemos ver es [solo] una asociación. Si acuestas a tus hijos antes, ¿cambiaría algo? Eso es algo que no sabemos».

Posibles causas

El investigador piensa que quedarse despierto más allá de las 9 pm podría ser considerado como una manifestación de un estilo de vida más desordenado. Esto podría poner a los niños en mayor riesgo de sobrepeso, en lugar de que este incremento de peso esté directamente relacionado con la hora de acostarse. “Mi hipótesis personal es que esto es más un indicador de una vida más irregular», dijo.

Indicó que la hora de dormir de los niños en todo el mundo varía ampliamente, ya que los que viven en lugares como España y algunas partes de Asia habitualmente se quedan despiertos hasta mucho más tarde.

En un comentario vinculado a la investigación, la doctora Nicole Glaser y el doctor Dennis Styne, ambos endocrinólogos pediátricos de UC Davis Health en Sacramento, California, dijeron que era posible que la obesidad y el sueño inadecuado pudieran deberse a otros factores, como el «exceso de tiempo delante de ka pantalla, ejercicio inadecuado o menos vigilancia general sobre los hábitos de salud por parte de la familia». Sin embargo, no descartaron que pudiera existir una causa física, debido a que algunas de las regiones del cerebro involucradas en la regulación de los ciclos de sueño y vigilia también manejan comportamientos como comer y ayunar. «Por lo tanto, la regulación del sueño y el peso corporal están intrincadamente entrelazados en múltiples niveles», agregaron los dos pediatras.

El escaso número de niños incluidos en la muestra constituyó una limitación importante del estudio. Sin embargo, los investigadores pudieron obtener datos objetivos de las características del sueño a través del rastreador de muñeca, en vez de basarse en la información aportada por padres e hijos.

En cuanto a los hábitos y al manejo familiar, «los padres conscientes deberían ocuparse en mantener una rutina regular cuando se trata de programar las comidas y la hora de acostarse», agregó Marcus.

Para acceder al artículo original de CNN pulsar aquí.