Hay ácaros en tu rostro, se reproducen mientras duermes y comen tu sebo | Nación Farma

Hay ácaros en tu rostro, se reproducen mientras duermes y comen tu sebo

- Por

Los ácaros son arácnidos similares a garrapatas y según un nuevo video de KQED San Francisco, se encuentran en los poros faciales de la mayoría de los adultos humanos.

Según el artículo de NRP, estos bichos son de ocho patas, transparentes en mayor parte, miden 0.3 milímetros. Viven cerca de las raíces de los folículos del vello facial y están escondidos en los poros.

Estos ácaros se conocen como Demodex, nombre que toman de la palabra griega para referirse a la grasa y a los gusanos aburridos, aunque no son gusanos del todo, son más parecidos a las garrapatas.

El sebo producido por las glándulas de los poros, cerca de los folículos pilosos, es el alimento de los ácaros Demodex. Por ese motivo, se entierran en la cara: quieren encontrar comida grasosa.

Dadas sus características, los ácaros se sienten atraídos por los poros más grasientos del cuerpo; eso incluye las mejillas, la nariz y la frente.

Ya en 1992, en la revista Clinical and Experimental Dermatology, se había dicho que los folículos infestados pueden albergar media docena de ácaros a la vez. Cada ácaro vive al menos dos semanas.

De acuerdo con los especialistas, estos arácnidos no representan amenaza; sin embargo, si se acumulan en grandes cantidades pueden conducir a una enfermedad llamada demodicosis o sarna demodéctica.

En los humanos, ese padecimiento provoca brillo rojo o blanco en la piel y está asociado con una disminución en la respuesta del sistema inmunológico.

Según declaraciones de Michelle Trautwein a NRP, entomóloga en la California Academy of Science en San Francisco, los ácaros Demodex tienen una historia antiquísima que incluye las migraciones.

Para comprenderlos, estudian su ADN; y para estudiar su ADN, utilizan una cucharilla para raspar en las partes con más grasa de la cara. Una vez tomadas las muestras, se llevan al laboratorio para realizar análisis genéticos.

Trautwein ha examinado a más de dos mil personas, incluidos turistas de otros países que pasan por la Academia de ciencias en California. En cada una de sus muestras encontró ácaros.

Compañeros cotidianos

Nuestro cuerpo sirve como alojamiento para hongos, microbios, virus y otro tipo de animales como los ácaros.

La piel está cubierta por una fina capa de vello, salvo en las palmas de las manos y pies; cada uno de ellos crece fuera de su folículo. Y es ahí donde se alojan los ácaros.

Durante el día pasan escondidos dentro de los poros; por la noche, salen a reproducirse y dejar sus huevos. Y, aunque se pueden eliminar al lavarnos el rostro, es difícil deshacerse de todos.

Hasta ahora, se sabe que hay dos tipos de ácaros que viven en los poros faciales.

Son arácnidos microscópicos y, en general, llevan una convivencia benigna con nosotros. No obstante, se sabe que, de alterarse ese equilibrio, causan diferentes enfermedades, como la sarna en los perros, o enfermedades como la rosácea y blefaritis en seres humanos.

Científicos del North Carolina Museum of Natural Science y de la California Academy of Science dieron a conocer algunas características antes desconocidas sobre estos arácnidos compañeros faciales.

Todos tenemos ácaros

Aunque esto no parece obvio, se trata de seres tan microscópicos que es difícil encontrarlos a simple vista. Por fortuna, con algunas pruebas de laboratorio es posible obtener las evidencias de que en la piel de cualquier humano adulto hay ácaros Demodex.

Dos especies no relacionadas entre sí

Uno de los misterios que aún no queda muy claro para los investigadores es cómo los humanos adquirimos a esos arácnidos. Algunos sugieren que es un sistema de co evolución, que, a medida en que los mamíferos evolucionaron, los ácaros se adaptaron a los cambios.

Por otro lado, las dos especies de ácaros que se conocen hasta ahora y viven en nuestras caras, Demodex follicolorum y Demodex brevis no están relacionadas entre sí. Según los análisis la Demodex brevis se parece más a los ácaros de los perros.

Lo anterior supone que los humanos adquirimos a los ácaros de formas distintas. A pesar de ello, aún no queda claro cómo es que esas especies llegaron a los humanos.

Ácaros con historia

A pesar de desconocer cómo obtuvimos los ácaros, es muy probable que estos arácnidos hayan vivido con nosotros desde que los humanos primitivos salieron de África. Por ello, los científicos estudian su ADN y buscan pistas de nuestra historia evolutiva en él.