Factores de riesgo que aumentan la gravedad en pacientes con COVID-19 | Nación Farma

Factores de riesgo que aumentan la gravedad en pacientes con COVID-19

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Los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) alertan sobre el hecho de que aquellos pacientes con «afecciones médicas crónicas graves» presentan un mayor riesgo de enfermarse gravemente, ser hospitalizados o incluso morir a causa del SARS-CoV-2, más aún si son personas de la tercera o cuarta edad.

Mientras el coronavirus continúa propagándose alrededor del mundo, algunas autoridades locales y estatales han decretado medidas restrictivas para determinadas actividades. El objetivo es evitar aglomeraciones de personas y potencial contagio vírico, como una medida preventiva para mantener a las poblaciones a salvo, especialmente a aquellos grupos más vulnerables.

El nuevo coronavirus SARS-CoV-2 implica un riesgo importante para aquellos adultos que padecen condiciones clínicas y patologías de base. Entre ellos se destacan los inmunodeprimidos, que son más susceptibles a desarrollar la infección y cuadros de mayor gravedad y peor evolución.

Inmunodeprimidos y de edad avanzada

Dentro de los factores de riesgo para desarrollar una forma más grave de enfermedad debido al SARS-CoV-2, se sabe que los adultos de tercera y cuarta edad son más susceptibles. Se conoce que este grupo, además de tener un sistema inmune más debilitado, habitualmente, presentan patologías crónicas asociadas.

Con respecto a estas enfermedades, los expertos manifiestan que las poblaciones en riesgo tienen mayores posibilidades de manifestar síntomas más graves y riesgo de mayor mortalidad derivados de COVID-19, debido a «condiciones subyacentes». Esas mismas patologías se han encontrado en muchos de los que han muerto como resultado de la enfermedad, especialmente en los EE. UU.

Entre las enfermedades que comprometen la inmunidad natural de las personas se destacan aquellas condiciones médicas como la enfermedad renal, hepática, respiratoria y cardiovascular crónica; los VIH positivo; pacientes en espera de trasplante de órganos y trasplantados de órgano sólido o progenitores hematopoyéticos; oncológicos; diabéticos; bajo quimioterapia por tumor sólido o hematopatía maligna; con fístulas de líquido cefalorraquídeo; pacientes con enfermedades autoinmunes y tratados con corticoides, inmunosupresores o productos biológicos; con implantes cocleares, así como pacientes con asplenia (falta del bazo) anatómica o funcional.

Enfermedades cardíacas y pulmonares

Las enfermedades cardíacas y pulmonares son términos generales que se usan para englobar diferentes patologías que podrían afectar estos órganos. Cualquier infección, incluida COVID-19, ocasiona una sobrecarga para el corazón, por lo que si un paciente presenta una enfermedad previa como, por ejemplo, insuficiencia cardíaca, el corazón verá comprometido su funcionamiento. Esto puede producir edema pulmonar, lo que dificultará la respiración y la evolución de la infección respiratoria, además de incrementar las probabilidades de complicaciones.

También se sabe que la infección por el SARS-CoV-2 puede producir miocarditis, una inflamación del músculo cardíaco, que puede afectar el bombeo y empeorar considerablemente el pronóstico del paciente.

Las enfermedades cardiovasculares pueden incluir arritmias, defectos cardíacos congénitos o cualquier aspecto que involucre estenosis (estrechamiento) o bloqueo de vasos sanguíneos. Las últimas condiciones pueden provocar ataques cardíacos, anginas de pecho o accidentes cerebrovasculares. 

Por su parte, la enfermedad pulmonar crónica se refiere a una variedad de condiciones como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fibrosis quística, bronquitis crónica, enfisema pulmonar o edema pulmonar, entre otros.

Además, las personas con estas afecciones se verán más afectadas por cualquier enfermedad respiratoria, incluida la gripe.

Los mayores riesgos de mortalidad

Para aquellos pacientes que fueron internados y confirmados con COVID-19, los mayores factores de riesgo de muerte fueron la edad avanzada, signos de sepsis y problemas de coagulación sanguínea. Estos hallazgos fueron aportados por un estudio publicado en la prestigiosa revista The Lancet.

En palabras del coautor, el doctor Zhibo Liu, médico del Hospital Jinyintan en China, «la edad avanzada, signos de sepsis al ingreso, enfermedades subyacentes como hipertensión arterial y diabetes, además del uso prolongado de ventilación no invasiva, fueron factores importantes en la muerte de estos pacientes. Los resultados más pobres en las personas mayores pueden deberse, en parte, al debilitamiento del sistema inmune relacionado con la edad y al aumento de la inflamación, que podría promover la replicación viral y respuestas más prolongadas a la inflamación».

Recomendaciones para grupos de alto riesgo

Los CDC recomiendan a aquellas personas que presentan riesgos más elevados que acumulen víveres e insumos de limpieza, eviten las multitudes, viajen lo menos posible, dispongan de medicamentos y suministros médicos de venta libre y se comuniquen con su médico para obtener aquellos fármacos adicionales que puedan requerir.

La OMS, por su parte, recomienda que aquellos pacientes con enfermedades cardiovasculares y otras patologías de riesgo para el agravamiento de COVID-19 se vacunen contra las infecciones respiratorias para evitar mayor vulnerabilidad con otro cuadro respiratorio concomitante.

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