Cáncer de pulmón, ¿por tabaquismo?

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Al hablar de tumores pulmonares, solemos relacionarlos de inmediato con el hábito de fumar. Si bien esta acción no es la única que provoca dicho padecimiento, sí hay evidencia de que el cáncer de pulmón es una enfermedad común por tabaquismo.

En México, la Secretaría de Salud señala que el 80 % de las muertes relacionadas con esta neoplasia tienen como base el consumo de tabaco. Por su parte, las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son menos extremas: registran que solo el 22 % de fallecimientos por cáncer de pulmón a nivel mundial son resultado del tabaquismo. Aun así, la OMS hace hincapié en que el hábito de fumar es el principal factor de riesgo evitable.

De hecho, el cáncer pulmonar está clasificado por la misma OMS como la primera causa de muerte por cáncer en el mundo, con 1.2 millones de decesos anuales.

La American Cancer Society, por su lado, divide las enfermedades que afectan a hombres y a mujeres, y coloca a esta neoplasia como la segunda más común en ambos géneros. Esta institución, solo en 2010, registró 228 820 nuevos casos y estimó 135 720 muertes en Estados Unidos.

Reino Unido también ha mostrado altas cifras de cáncer de pulmón: cada año, contabiliza alrededor de 47 000 nuevos casos. Según el sitio británico NHS, que alberga bases de datos médicos, una de cada tres personas vive con la neoplasia durante un año sin ser diagnosticada y solo una de cada veinte vive más de 10 años después de desarrollar la enfermedad.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, según lo citado en la Guía de Práctica Clínica para la Prevención y Detección Temprana del Cáncer de Pulmón, del Gobierno Federal mexicano, para 2030 habrá hasta diez millones de muertes.

Ahora bien, la mayoría de los casos se presentan en personas fumadoras mayores de 65 años. En México, se calcula que hay mayor incidencia entre personas de 50 a 70 años; cuatro de cada diez pacientes en Reino Unido tienen 75 años o más. En Estados Unidos, uno de cada quince hombres y una de cada diecisiete mujeres padecerán esta neoplasia, incluidos los fumadores y no fumadores.

Respecto a la tasa de supervivencia, depende del diagnóstico, de la velocidad con la que el tumor se esté esparciendo, del tipo de tratamiento y de la salud general del paciente.

Tabaquismo y otros factores de riesgo

El consumo de tabaco es un hábito que no solo produce cáncer de pulmón como podría pensarse. En realidad, el humo de este producto contiene diversas sustancias tóxicas que recorren varias partes del sistema respiratorio antes de llegar a los pulmones. Debido a eso, aumenta las probabilidades de desarrollar tumores en el esófago, laringe, boca, garganta, riñones, vejiga, estómago y cuello del útero.

Lo anterior no anula el hecho de que el cáncer de pulmón es una enfermedad común por tabaquismo. La American Cancer Society, al igual que la Secretaría de Salud mexicana, informa que el 80 % de los casos de neoplasias pulmonares son consecuencia de ese hábito. Cuanto mayor sea la cantidad de cigarrillos fumados, mayor será el riesgo. Eso incluye a los puros y a las pipas.

Según la OMS, el tabaco en goma de mascar o polvo es dañino y puede causar cáncer de boca, esófago y páncreas. Del mismo modo, cigarrillos electrónicos y vapeadores han sido objetos de estudio y han mostrado tener un impacto negativo en la salud pulmonar.

Por si fuera poco, el humo del tabaco daña también a quien no fuma, pero está expuesto constantemente a lugares de fumadores. La American Cancer Society estima que 7000 muertes por cáncer de pulmón cada año son provocadas por este “humo de segunda mano”. Esta organización enlista otras situaciones que aumentan la probabilidad de desarrollar tumores pulmonares:

Exponerse a radón

El radón es un tipo de gas radiactivo que se crea al descomponer uranio en el suelo y en las rocas. Aunque, en el ambiente, este elemento no se encuentra en gran cantidad, existen lugares que pueden tener altos niveles en su interior. En Estados Unidos, es particularmente común que se genere en los sótanos.

Exposición a asbesto

En los molinos, fábricas de ropa, minas y lugares donde se trabaja con material de aislamiento existe asbesto, que, por su composición, aumenta la probabilidad de padecer cáncer de pulmón y mesotelioma, un tipo de tumor que se inicia en la membrana que se encuentra alrededor de los pulmones.

Otros materiales

El uranio, el arsénico, el níquel, el gas mostaza y el cromo son algunas de las sustancias químicas que incrementan la probabilidad de desarrollar cáncer pulmonar. Por fortuna, existen normas que los lugares de trabajo deben acatar para asegurar el bienestar de las personas.

Contaminación

Los gases y las partículas contaminantes que se encuentran en el aire se han vuelto una amenaza para la salud general de los seres vivos, en especial en zonas urbanas e industriales. Entre los elementos dañinos están el benceno, tolueno, amoniaco, cloro, cadmio y plomo.

En este punto, cabe mencionar que el humo de leña podría considerarse otro factor de alto riesgo, en especial en zonas rurales de México. Aunque es de bajo potencial, el Gobierno Federal estima que la leña se usa por al menos tres horas diarias para cocinar, acción que expone, principalmente a mujeres, a cantidades de benzopireno equivalentes a fumar dos cajetillas de cigarros diarias.

Antecedentes

Otros factores de riesgo tienen que ver con el propio historial médico de los pacientes. Es decir, si han tenido familiares con cáncer pulmonar o si ellos mismos han sufrido algún otro tipo de neoplasia y han sido sometidos a quimioterapia o a radioterapia.

Tipos de cáncer de pulmón

El cáncer pulmonar, como su nombre lo indica, se inicia en los pulmones. Se divide en dos tipos según la célula donde el tumor se genere. De ello dependerá su crecimiento y, por lo tanto, el tratamiento que se requiera.

  • Carcinoma de células pequeñas o cáncer de pulmón mirocrítico.
  • Cáncer de células no pequeñas, que es el más común y se desarrolla paulatinamente.

Al igual que sucede con otros tumores malignos, las células cancerosas en los pulmones pueden hacer metástasis hasta llegar a los ganglios linfáticos y a otros órganos. Cuando eso sucede, nos encontramos con otros tipos de cáncer relacionados con el de pulmón. Estos, de acuerdo con la American Cancer Society, son:

Síndrome de Horner o tumores de Pancoast. Es un tipo de carcinoma microcítico que afecta a los nervios de los ojos y causa la caída de un párpado, disminuye el tamaño de alguna de las dos pupilas o produce una transpiración distinta en un lado del rostro.

Síndrome de la vena cava superior. La cava superior es una vena que hace circular la sangre de la cabeza y de los brazos al corazón, pasa por el pulmón derecho y por los ganglios linfáticos del pecho. Los tumores en esta parte provocan presión en la vena y retienen la sangre. Como consecuencia, se produce hinchazón en el rostro, cuello, brazos y en la parte superior del pecho.

Síndromes paraneplásicos. Este tipo de problemas se debe a la producción de sustancias similares a hormonas de la sangre. Aunque el cáncer de pulmón no se haya extendido a esos lugares, provoca afectaciones que, en muchas ocasiones, son signos tempranos de cáncer de pulmón.

Diagnóstico, tratamiento y recomendaciones

Para obtener un diagnóstico adecuado, es necesario acudir con un especialista. Este sabrá, a partir de exámenes médicos, cuál es la situación respecto al cáncer de pulmón y a la salud general del paciente para determinar el tratamiento adecuado.

Algunos de los recursos más comunes para tratar tumores malignos son la cirugía, la quimioterapia, radioterapia, terapia dirigida y medicamentos.

Ahora bien, es importante anotar que lo ideal para un diagnóstico oportuno son chequeos periódicos, ya que las primeras etapas del cáncer suelen ser asintomáticas. Por otro lado, algunas de las señales a las cuales debemos estar alerta son las siguientes:

  • Tos persistente
  • Expulsión de sangre al toser
  • Falta de aire
  • Pérdida de peso y fatiga sin razón
  • Ausencia de apetito
  • Silbido en el pecho
  • Dolor al respirar o al toser

Finalmente, para evitar el cáncer de pulmón, la recomendación principal de las autoridades sanitarias es dejar de fumar. Para ello, en varios países, se realizan campañas periódicas de orientación y de información sobre el tabaquismo, así como apoyo a fumadores, que va desde medicamentos hasta terapia psicológica para dejar el tabaco.

De igual manera, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan alejarse del humo secundario de tabaco, realizar pruebas de radón en casa, asegurarse de que las medidas de salud en los lugares de trabajo son adecuadas (en especial cuando se emplean sustancias carcinógenas) y, claro, acudir al médico ante cualquier anormalidad.