Aumentan del 10% los casos de insuficiencia renal crónica en México

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La insuficiencia renal crónica es la imposibilidad de los riñones para eliminar desechos y exceso de agua de manera óptima. Los síntomas de esta enfermedad son casi imperceptibles en su primera etapa; quien la padece se da cuenta cuando el problema es mayor.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud y la OMS, el 10% de la población mundial sufre de esta enfermedad. Según cifras de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, en Latinoamérica existen más de 613 pacientes de insuficiencia renal por cada millón de habitantes.

En México, se estima que entre ocho y nueve millones de personas tienen este padecimiento en etapa temprana; hay más de cien mil pacientes con insuficiencia renal crónica en etapas avanzadas; y cerca de 60 mil con un tratamiento sustitutivo de la función renal. En 2010, un estudio realizado por la Secretaría de Salud destacaba que, cada año, se sumaban al menos 40 mil nuevos casos; lo cual habla de una falta de cultura de prevención que ha provocado un rápido crecimiento de la enfermedad.

Recientemente, los casos de insuficiencia renal crónica en el país han aumentado un 10%. En algunos pacientes, la enfermedad es provocada por nefritis o enfermedad poliquística en riñones; no obstante, el factor principal es tener alguna enfermedad crónica como la diabetes o hipertensión arterial.

La insuficiencia renal crónica, una enfermedad silenciosa y que va en aumento en México

Fuente: MedlinePlus

¿Qué tan grave es el problema?

Latinoamérica es una de las zonas donde la insuficiencia renal es un padecimiento común; sin embargo, no hay otro país en el que se registren más casos que en México: se reportan al menos 500 enfermos por cada millón de habitantes.

En 2016, el INEGI colocaba a la insuficiencia renal crónica como la quinta causa de muerte más común en el país; pues había cerca de 12 mil fallecimientos causados por complicaciones derivadas de la insuficiencia renal. Las localidades con mayor incidencia son Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Puebla, Guanajuato, y Nuevo León.

Estimaciones del Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud, indican que, si la incidencia continúa con ese rápido crecimiento, para el 2025, México tendrá más de 212 mil pacientes diagnosticados con insuficiencia renal y habrán muerto otros 160 mil.

Los costos asociados al problema por supuesto son muy elevados; para aquellos pacientes con acceso limitado a los servicios de salud, la situación es aún más complicada, pues las hemodiálisis son costosas.

Aunque a nivel mundial se realicen esfuerzos para ofrecer mejores tratamientos y más accesibles —incluso con terapias basadas en inteligencia artificial— y se haya creado en México la Clínica de Investigación en Hemodiálisis; aún hace falta una cultura de prevención y de chequeos periódicos. Esto como resultado da un diagnóstico tardío.

La insuficiencia renal crónica, una enfermedad silenciosa que va en aumento en México

Fuente: www.renalis.com.mx

Insuficiencia renal crónica, una enfermedad silenciosa

La función de los riñones es mantener la presión sanguínea y la hemoglobina en niveles adecuados; además, son los encargados de eliminar el exceso de líquidos y desechos de nuestro cuerpo. Cuando la insuficiencia renal se hace presente, los riñones dejan de funcionar adecuadamente.

Se estima que 40% de los casos se da en personas con diabetes, mientras el 25% se desencadena en quienes padecen hipertensión. El tabaquismo, el alcoholismo, sedentarismo y obesidad, también son factores de riesgo.

Las alteraciones cardiacas o del cerebro; así como daño en los vasos sanguíneos y el aumento de ácido úrico, también pueden tener como consecuencia insuficiencia renal crónica.

Esta enfermedad es asintomática en las primeras etapas, es progresiva y silenciosa. En su etapa más avanzada se denomina enfermedad renal terminal. Llegado ese momento, los riñones ya no tienen la capacidad de llevar a cabo ninguna de sus funciones; entonces la diálisis o trasplante de riñón se vuelven necesarios.

Esas terapias son altamente invasivas y pueden llegar a ser dolorosas. Son, además, procedimientos tardados. Deben ser constantes para extraer la mayor parte de las toxinas urémicas; el objetivo es evitar complicaciones mayores como aumento de presión en el corazón, infartos, tromboembolia pulmonar o calcificación de vasos sanguíneos.

La mejor forma de combatir la insuficiencia renal crónica es la prevención y las visitas regulares al médico. El ejercicio aeróbico y una alimentación adecuadas son factores indispensables para evitar esta enfermedad y para controlarla en las primeras etapas.