¿Salud y personalidad dependen de la longitud de los dedos? Científicos desmistifican esta teoría

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Si los estudios publicados en los últimos seis meses fueran ciertos, sería muy fácil predecir quién va a sufrir un ataque al corazón de manera prematura, o incluso desarrollar una adicción al alcohol. Algunos estudios así lo creen ya que existe un radio de longitud entre el segundo y cuarto dedo de la mano al que se le conoce como radio 2D:4D.

Suele ser más pequeño en los hombres que en las mujeres. Los científicos que han estudiado este radio piensan que tiene que ver con una exposición del feto a la testosterona y otras hormonas que afectan el desarrollo, incluyendo el del cerebro. Por lo que al conocerlo se puede predecir la personalidad o incluso las enfermedades que alguien podría padecer.

El biólogo John Manning fue uno de los primeros en proponer que este radio de los dedos humanos puede revelar mucho de una persona, en el año de 1998. Pero este campo se ha llevado mucho más lejos de lo que pudo imaginar. En 20 años han aparecido más de mil 400 estudios que relacionan toda clase de atributos en la personalidad o defectos al radio de los dedos. Por ejemplo: rasgos del carácter, habilidades cognitivas, orientación sexual, enfermedades cardiovasculares y hasta cáncer.

Incluso algunos científicos han tratado de determinar el radio de las manos que aparecen en cuevas antiguas para establecer si esas pinturas antiguas la hacían hombres o mujeres.

Sin embargo, hay otro grupo de científicos quienes creen que aquellos que se dedican a investigar el radio 2D:4D están cayendo en una idea simplista y engañosa. Especialmente quienes dudan recalcan que la diferencia de los radios de los dedos entre hombres y mujeres es una ilusión, e incluso consideran que debe haber escepticismo en todos los estudios que ocupen esta medida.

Martin Voracek, psicólogo de la Universidad de Viena, compara las investigaciones del radio con la frenología, una antigua teoría que buscaba probar que se podía determinar el cáracter, defectos y personalidad de alguien al medir su cráneo, cabeza y facciones. Para algunos, que todavía se esté utilizando este radio de los dedos para estudiar algo, pone en entredicho qué se entiende en la ciencia cuando se habla de “evidencia” y “pruebas”.

Creen que puede predecir la orientación sexual

Manning estudió los supuestos radios entre sexos, y determinó que se encontraban en niños de tan solo dos años, por lo que asumió que se debía tratar de algo que sucedía cuando se formaba el feto y que estaba relacionado con los niveles de hormonas a los que estaba expuesto. Al respecto, el científico escribió dos libros y más de 60 estudios sobre el radio.

Al combinar estas teorías con otras, se pueden determinar un sinnúmero de factores. Por ejemplo, la orientación sexual, el nivel de agresividad e incluso condiciones como autismo o adicciones.

Algunos científicos piensan que se puede confiar totalmente en el radio de los dedos para determinar la exposición de los fetos a ciertas hormonas. Incluso uno de estos estudios asegura que la exposición a hormonas puede determinar tu orientación sexual, por lo que las mujeres con altos niveles de testosterona tienen una alta posibilidad de ser lesbianas.

Según el estudio, aunque no existía una teoría sobre cuál era el radio de personas heterosexuales y homosexuales, sí pudieron determinar que las mujeres que se definían como lesbianas tenían menor radio de sus dedos, parecido más al de los hombres, que al de mujeres heterosexuales.

Este y otros estudios que utilizaron el 2D:4D han sido refutados por otros estudios que no lo utilizan y que han mostrado que no hay relación entre la exposición de hormonas y cuestiones como la orientación sexual o la probabilidad de contraer enfermedades. Incluso, científicos que alguna vez utilizaron el radio han concluido que no es una prueba confiable para determinar el nivel de hormonas durante la etapa fetal. A pesar de estas discusiones en la comunidad científica, al menos 20 estudios utilizando el 2D:4D se han publicado este año.

Con información de Science Mag.