Factor genético sería responsable de un mejor control de VIH en descendentes africanos

La historia natural de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) corresponde a un proceso muy variable, que ha permitido la identificación de individuos que evidencian distintos patrones de progresión de la infección.

Entre estos individuos, existe un grupo en que se ha visto una progresión a largo plazo, caracterizándose por permanecer asintomáticos por prolongados períodos de tiempo, con cargas virales bajas o indetectables, además de no evidenciar cuadros que indiquen un deterioro inmunológico, todo esto, en ausencia de tratamiento antirretroviral.

Este hecho se ha visto asociado a diferentes factores inmunológicos, genéticos y virales, dentro de los cuales, la comprensión de dos claras explicaciones genéticas ha sido fundamental:

  • El factor más poderoso de índole genético que parece intervenir proviene de los genes que controlan a los antígenos leucocitarios humanos (HLA), ya que se ha demostrado que diferentes antígenos HLA determinan la efectividad de la respuesta inmune de una persona contra el VIH.
  • El segundo factor corresponde a características presentes en los glóbulos blancos, especialmente en los portadores del receptor CD4 necesario para su ingreso. Puesto que este virus necesita acoplarse a dos receptores diferentes para ingresar a una célula, y las mutaciones en uno de ellos, conocidas como CCR5, restringe la entrada y, por ende, la replicación y diseminación del virus.

Semanas posteriores a que una persona se infecta con el VIH, la viremia se incrementa vertiginosamente antes de descender a un “punto fijo“, que permanece relativamente constante después de que se ha montado la respuesta inmune del huésped.

Aproximadamente el 25% de las veces, los factores genéticos determinan el grado de viremia persistentemente más bajo, de acuerdo con estudios previos de asociación de todo el genoma.

Estos factores identificados como responsables de la resistencia al progreso de la infección al VIH han despertado un enorme interés en los últimos años, puesto que su identificación permite profundizar en la patogénesis de esta infección, pudiendo llegar a convertirse en un aspecto clave para el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

 

Un nuevo factor genético involucrado

Un estudio reportado muy recientemente en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas– que se lleva a cabo del 4 al 7 de marzo de 2018, en el Centro de Convenciones Hynes en Boston, Massachusetts- encontró un tercer factor genético: una firma genética que conduce a un mejor control del virus en personas de ascendencia africana, que podría aclarar estas diferencias en la progresión y tratamiento del VIH/SIDA.

Metodología de investigación

Para averiguar si intervenían otros factores genéticos en el mantenimiento de las bajas viremias,  los investigadores de la Public Health Agency of Canada in Winnipeg estudiaron la International Collaboration for the Genomics of HIV, que contiene una base de datos con información clínica y genética de aproximadamente 11,000 personas portadoras del VIH de todo el mundo.

Puesto que hasta ahora, la mayoría de los estudios que utilizan la base de datos se han centrado en personas de ascendencia europea, el genetista McLaren y sus colegas observaron un grupo de 2,500 personas de ascendencia africana.

Este estudio dio origen a la detección de una firma genética en un tramo del cromosoma 1, que los investigadores relacionaron con un punto de ajuste de viremias más bajas del VIH. Si bien no encontraron un gen afectado en específico, pero esta región cromosómica desempeña un papel fundamental en el ciclo de la replicación viral, ya que regula la integración del ADN del VIH en los cromosomas humanos: “Esta es una señal real de algo nuevo“, dice John Coffin, un virólogo de la Universidad de Tufts , puesto que al “Descubrir el gen y las mutaciones específicas involucradas en esta asociación podría revelar vías de interacción virus-célula previamente inesperadas, y así contribuir de manera significativa a nuestra comprensión básica del VIH y señalar el camino hacia nuevas terapias“.

Tuberculosis y su asociación con VIH/SIDA

Puesto que la tuberculosis (TB) es la principal causa de mortalidad entre pacientes con SIDA, un nuevo estudio del Johns Hopkins University’s Bloomberg School of Public Health in Baltimore, Maryland- que también fue presentado en la reunión- encontró una manera más simple de prevenir la tuberculosis (TB).

Los investigadores siguieron por un período de más de 2 años a 3,000 sujetos, pertenecientes a 10 países, los cuales estaban infectados por el VIH y que probablemente también tenían TB latente.

En vez de someter a la totalidad de los pacientes a una estrategia de prevención recomendada- un tratamiento de 9 meses en base a isoniazida– trataron a la mitad con la profilaxis básica y al otro grupo con una combinación de isoniazida y rifapentina durante un mes.

Se observó que un número casi idéntico de sujetos de cada grupo desarrolló un caso activo de TB o murió a causa de esta patología durante el estudio, lo que significa que la combinación antibiótica podría funcionar de manera tan eficaz como el tratamiento estándar, según manifestó el investigador Richard Chaisson, quien presentó el informe.

Además, el 97% de los participantes en el grupo de dos medicamentos completaron el tratamiento de 1 mes, en comparación con solo el 90% de los del grupo de 9 meses, siendo la última una tasa de adherencia al tratamiento muy elevada en relación con las que se ven en la gran mayoría de los pacientes, lo que podría conducir a grandes cambios en el cumplimiento y eficacia terapéutica consiguiente, con un impacto económico significativo, especialmente en los países de más bajos ingresos, previa disminución del costo de esta medicación en el mercado.

 

 

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