Descubren potencial de la vitamina C para el tratamiento de la tuberculosis

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Dentro de las enfermedades infectocontagiosas, la tuberculosis (TB) sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo, ya que según datos aportados por la OMS,  ocasionó la muerte de 1,7 millones de personas el año pasado.

Los factores más importantes que inciden en la falta de control de la TB son, por una parte, el incorrecto manejo en la práctica médica y uso inadecuado de las pautas terapéuticas instauradas, que condicionan un aumento del riesgo en la transmisión de la enfermedad. Por otro lado, se encuentra el abandono del tratamiento por parte del paciente, que se ha evidenciado como el problema más grave, tanto para el control  y la eliminación de la enfermedad.

La sumatoria de un incorrecto manejo terapéutico, la falta de adherencia por parte de los pacientes a los esquemas de tratamiento y el abandono de la terapia, han originado la aparición de cepas resistentes del Mycobacterium tuberculosis, haciendo que de las más de 10 millones de nuevas infecciones diagnosticadas, alrededor de 600,000 mostraran resistencia al medicamento principal.

Terapia combinada actual contra la TB

Los fármacos de primera línea atacan y eliminan a los bacilos de la TB a medida que se van multiplicando, sin embargo, una pequeña proporción de estas bacterias sobrevive, al permanecer en un estado de latencia.

Si la terapia es interrumpida muy pronto, estos bacilos “persistentes” comienzan a multiplicarse, ocasionando una recaída en el paciente, que a menudo se manifiesta con cepas que son resistentes a las drogas.

El tratamiento actual de la TB dura seis meses, con el principal propósito de erradicar a los microorganismos latentes. Pero la principal dificultad es, precisamente, lograr que los pacientes permanezcan en tratamiento por este prolongado período de tiempo.

El descubrimiento clave

El microbiólogo del Albert Einstein College of Medicine, William Jacobs y sus colegas, habían descubierto previamente y de manera accidental, que la vitamina C en elevadas concentraciones podía esterilizan cultivos de Mycobacterium tuberculosis, tanto con el empleo de cepas susceptibles como aquellas resistentes a los medicamentos.

En palabras del investigador principal: “Cuando lo descubrimos por primera vez, era como, ‘¡Wow !, hay tanto que aún no sabemos. ¿Y no sería genial si realmente funciona‘”.

Metodología y hallazgos

Los investigadores probaron el empleo de la concentración subinhibitoria de vitamina C en combinación con fármacos contra la tuberculosis in vitro e in vivo, en un modelo murino infectado con el M. tuberculosis.

In vivo, demostraron que el nivel de vitamina C en el suero de ratón puede incrementarse mediante la inyección intraperitoneal de esta vitamina, para alcanzar concentraciones cercanas a las requeridas en la actividad obtenida in vitro.

Si bien la vitamina C no presentó actividad antimicrobiana por sí misma en los ratones infectados con M. tuberculosis, al combinar este compuesto con los medicamentos antituberculosos de primera línea- isoniazida y rifampicina- redujo la carga bacteriana a nivel pulmonar, ya que de hecho, Jacobs y sus colegas encontraron que tenían aproximadamente diez veces menos bacterias en sus pulmones después de varias semanas, en comparación a  los ratones tratados solo con medicamentos.

Estos experimentos sugieren que la adición de vitamina C a los fármacos antituberculosos de primera línea podría acortar el tratamiento de la TB. Si bien Jacobs reconoció que  “Todavía no es la esterilización“, “pero va en esa dirección“, por lo que es necesario ampliar la investigación con seres humanos.

El estudio fue recientemente publicado en la revista Antimicrobial Agents and Chemotherapy.

Implicaciones de este descubrimiento

Los investigadores manifiestan que si los resultados encontrados en este estudio pueden ser reproducidos en humanos, se estaría ante una manera segura de reducir en varios meses el tiempo de tratamiento para la TB, lo que facilitaría el aumento de la adherencia terapéutica por parte de los pacientes. Además, este suplemento vitamínico podría ofrecer una forma de reducir el desarrollo de M. tuberculosis resistentes a los medicamentos, que representan una grave amenaza para la salud mundial.

Visto desde el aspecto costo versus beneficios, hay que considerar que la vitamina C es un compuesto barato y no tóxico, por lo que podría agregarse fácilmente a la farmacopea disponible actualmente, logrando una mejora sustancial en el resultado de la quimioterapia, a un bajo costo.

David Alland, decano asociado de investigación clínica de la Rutgers New Jersey Medical School- no implicado en el estudio- reconoció que si bien ha habido muy poca investigación sobre la vitamina C y la tuberculosis, se sabe que este nutriente es “un compuesto seguro, está ampliamente disponible, es barato“, “Creo que cuando tengamos ese tipo de opciones a la vista, deberíamos mirarlas sin tener que pasar décadas tratando de descubrir exactamente cómo funciona“, ya que si se logran resultados satisfactorios con su aplicación, “obtendrías un gran beneficio por tu dinero“.

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