Los enormes riesgos del tabaquismo de tercera mano para los no fumadores

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Si bien existen prohibiciones de fumar en espacios cerrados y públicos, para evitar que los no fumadores absorban pasivamente los químicos nocivos del cigarrillo, un nuevo estudio encuentra que incluso esas restricciones podrían ser insuficientes. Los compuestos del humo pueden infiltrarse en habitaciones bien ventiladas o en salas de cine, al penetrar la ropa, la piel y el cabello de las personas.

En el humo del tabaco se encuentran unos 4 000 productos químicos, de los cuales unos 250 son nocivos y más de 50 cancerígenos para el ser humano.

Tabaquismo de segunda y de tercera mano

El tabaquismo de segunda mano o pasivo hace referencia al humo que viene del extremo encendido de un cigarrillo o de una pipa, así como del que exhalan los fumadores, que a su vez es inhalado por ellos mismos. Este humo es responsable de graves patologías en el adulto, entre ellas, enfermedades cardiovasculares y respiratorias, como la cardiopatía coronaria y el cáncer de pulmón; y en el lactante ocasiona el síndrome de muerte súbita y produce bajo peso al nacer en el feto.

Por su parte, el tabaquismo de tercera mano es cuando los residuos emanados del humo de los cigarrillos, que contienen las sustancias químicas del tabaco, quedan adheridos a las superficies de los espacios interiores, al cuerpo y a pertenencias de las personas. Estos químicos pueden traspasarse a las personas al tocar las superficies contaminadas o al respirar los gases emanados.

La gran persistencia de los tóxicos del tabaco ha quedado registrada en algunos estudios, como uno que encontró que el humo de terceros se mantiene en hogares desocupados hasta dos meses después de que los fumadores se han mudado. Otra investigación demostró que el humo permaneció en un casino durante seis meses después de la prohibición de fumar.

Pero la mayoría de los estudios se han centrado en analizar los compuestos del tabaco en espacios interiores en los que se ha fumado recientemente.

Aire tóxico en el cine

Un nuevo trabajo sobre la persistencia de los compuestos del humo del tabaco se centró en una sala de cine en Mainz, Alemania, que ha sido objeto de una estricta prohibición de fumar durante 15 años, tiempo suficiente para que se eliminen los contaminantes previos, dice Drew Gentner, ingeniero ambiental en la universidad de Yale y autor principal del estudio. 

Para determinar la calidad del aire en el cine, pusieron un espectrómetro de masas, un equipo que mide los niveles de productos químicos, junto con uno de los conductos de ventilación del recinto. El dispositivo monitoreaba la composición del aire en el diario flujo de clientela mientras miraba una variedad de películas.

En el transcurso de cuatro días, los investigadores encontraron concentraciones pico de 35 productos químicos relacionados con el tabaco, incluidos compuestos tóxicos como el benceno y el formaldehído. Estos hallazgos aparecen en la revista Science Advances

Puesto que se había cumplido estrictamente con la prohibición de fumar, la única forma de que los contaminantes podrían haber ingresado era a través de su adhesión a la ropa y a las personas que habían estado en contacto con humo antes de ingresar.

Cuando exhibieron películas clasificadas R (Restricted), como Resident Evil, los niveles de compuestos de humo de tercera mano fueron hasta un 200 % más altos que durante las presentaciones de la película familiar clasificada G (apta para todo público) como Wendy

Según los niveles de químicos medidos, durante la clasificación R, los espectadores estuvieron expuestos a emisiones equivalentes de 1 a 10 cigarrillos de humo de segunda mano, dice Gentner.

Esto, según explican los investigadores, se debió a que en las películas con clasificación R los asistentes eran de mayor edad, por lo que tenían más probabilidades de haber estado recientemente en contacto con el humo de cigarrillos. 

El riesgo de los no fumadores

Estos hallazgos implican que los contaminantes peligrosos presentes en el humo del tabaco pueden poner en riesgo a los no fumadores, aunque se desconoce su magnitud.

Por lo tanto, la exposición al humo de terceros sería un problema aún más grave en espacios confinados y con escasa o con nula ventilación, como vagones de metro y habitaciones pequeñas de casas.

Según comentarios de Peter DeCarlo, un experto en contaminación del aire de la universidad Johns Hopkins, Baltimore, espera que estudios como este puedan crear conciencia sobre la gran cantidad de toxinas presentes, incluso, en edificios libres de humo.

Georg Matt, un psicólogo de la universidad estatal de San Diego, que ha pasado 20 años estudiando el tabaquismo de tercera mano, dice que estos hallazgos indican que los fumadores o las personas que han estado expuestas a humo de cigarrillo transportan estos compuestos y los liberan gradualmente a medida que se evaporan.