Prueban exitosamente la combinación de dos fármacos contra el cáncer colorrectal

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Cuando el cáncer de colon está en sus fases iniciales no produce síntomas. Generalmente, comienza como un pólipo, que al crecer puede sangrar, producir obstrucción intestinal, transformarse en un tumor maligno y complicar la zona rectal, transformándose en un cáncer colorrectal.

Dada su nula o escasa sintomatología, puede pasar inadvertido por quienes lo padecen, hasta que alcanza etapas más avanzadas, donde las tasas de supervivencia son todavía bastante bajas, puesto que una vez que esta neoplasia comienza a diseminarse a otros órganos, se estima una sobrevida a los 5 años de un 13%, aproximadamente.

En Estados Unidos, que es un país lleva un registro nacional oncológico detallado, se estima que en el año en curso  se detectarán unos 100 mil nuevos casos de cáncer colorrectal, que ocasionarán cerca de 50 mil defunciones.

En este país, el cáncer colorrectal ocupa el tercer lugar dentro de las principales causas de muertes relacionadas con el cáncer en adultos. Además, se ha visto que la probabilidad de presentar esta patología para los hombres es de aproximadamente 1 en 22, mientras que para las mujeres es ligeramente más baja, de 1 en 24.

No obstante, esta tasa ha sufrido una lenta reducción en las últimas décadas, debido en parte a los exámenes de detección que permiten identificar pólipos colorrectales antes de que se vuelvan cancerosos y que las células malignizadas puedan hacer metástasis en otros órganos.

Cada año en México se presentan alrededor de 8,700 casos nuevos de cáncer colorrectal, que lo convierte actualmente en la cuarta causa de muerte por tumores malignos en este país.

Tratamiento farmacológico

El cáncer colorrectal puede ser curable hasta en un 90% de los casos, mientras se presente en etapas tempranas. La medicación se emplea como terapia coadyuvante en estas etapas. Por su parte, la combinación de radioterapia y quimioterapia pueden ser opciones para aquellos pacientes que no pueden ser intervenidos quirúrgicamente.

En su búsqueda por mejores opciones para controlar el avance del cáncer colorrectal, especialmente en aquellos casos en que ya hay metástasis establecida, el Dr. Richard Goldberg, director del West Virginia University Cancer Institute en Morgantown y su equipo de investigadores realizaron un ensayo de tipo multicéntrico, doble ciego y controlado con placebo, para evaluar la eficacia de la combinación del regorafenib -un inhibidor multiquinasa que bloquea la angiogénesis del tumor- con un tratamiento de segunda línea que se emplea como monoterapia en pacientes con cáncer colorrectal refractario llamado FOLFIRI (combinación de Irinotecán, Folinato y Fluoruracilo infusional), para ver si podían frenar el crecimiento del tumor por un período más prolongado.

Para realizar este estudio, publicado en la revista Cancer, el equipo reclutó a 181 pacientes con edades promedio de 62 años, que presentaban cáncer colorrectal cuyos tumores no habían sido posibles de extirpar quirúrgicamente. Además, todos los voluntarios presentaban metástasis en otras partes de su cuerpo, las que habían progresado aún después de recibir quimioterapia de primera línea.

Algunos participantes del estudio recibieron terapia combinada de FOLFIRI y regorafenib, mientras que al otro grupo se le administró FOLFIRI junto con un placebo (a 120 pacientes les dieron regorafenib-FOLFIRI y los otros 61 con placebo-FOLFIRI).

Los resultados fueron prometedores. Los que tomaron la nueva combinación de medicamentos tuvieron una interrupción más prolongada de la progresión del cáncer en comparación con los que recibieron FOLFIRI y un placebo.

 

Mejoría en los efectos secundarios

Como es habitual con los medicamentos quimioterápicos, los efectos secundarios del regorafenib incluyen una amplia gama de síntomas desagradables y que pueden afectar notablemente la calidad de vida de los pacientes que los reciben, como ser fatiga, debilidad, pérdida de apetito y diarrea , así como afectación el revestimiento de la boca y la garganta, hinchazón y enrojecimiento, además de dolor. Este fármaco también puede causar dolor en las palmas de las manos o en las plantas de los pies, que puede llegar a ser invalidantes.

En contraste con los hallazgos de la investigación, observaron que en la combinación farmacológica, podían administrar 160 miligramos de regorafenib por día durante 6 días, en lugar de 180 mg diarios durante 2 semanas, lo que tuvo una significativa repercusión en la disminución de los efectos secundarios del medicamento, sin reducir su efectividad.

Esta es una de las razones por las que el Dr. Goldberg se muestra optimista con los resultados y explica sus motivos: “Hay que equilibrar el beneficio, en términos de frenar la progresión del tumor y mejorar la supervivencia, con la calidad de vida. Y eso a menudo requiere experimentación. Es por eso que hacemos estudios como éste“.