Cáncer de tiroides: una nueva prueba podría reducir las extirpaciones innecesarias | Nación Farma

Cáncer de tiroides: una nueva prueba podría reducir las extirpaciones innecesarias

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El cáncer de tiroides ha ido en aumento a nivel mundial. Se estima que este año se diagnosticará cáncer de tiroides a 52,070 adultos tan solo en los Estados Unidos, que producirá la muerte de 2,170 personas.

La distribución de esta patología varía por sexo, siendo el cáncer de tiroides la sexta neoplasia maligna más frecuente en las mujeres y la de mayor frecuencia en el grupo etario de 20 a 34 años.

Si bien las mujeres tienen 3 veces más probabilidades de tener cáncer de tiroides que los hombres, las tasas de mortalidad entre ambos sexos son similares. Este hecho sugiere que los hombres tienen un peor pronóstico en relación a las mujeres cuando hay un diagnóstico de cáncer tiroideo. El 2% de los casos, aproximadamente, ocurre en niños y adolescentes.

Desde 1992, las tasas anuales de diagnóstico de cáncer de tiroides en los E.E.U.U. han aumentado de 6 a más de 14 por cada 100,000 adultos, según datos del Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), uno de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que también estima que hay 822,242 personas viviendo con cáncer de tiroides en los E.E.U.U.

La American Cancer Society sugiere que la razón principal del aumento explosivo en los diagnósticos de cáncer de tiroides en las últimas décadas es la mejoría en el diagnóstico, debido al mayor uso de la tecnología, como el ultrasonido, que es más sensible a la detección de pequeños nódulos tiroideos.

Limitaciones de la biopsia tiroidea

Para diagnosticar el cáncer de tiroides, los médicos generalmente recurren a la biopsia, la llamada aspiración con aguja fina (FNA) guiada por ultrasonido para extraer una muestra de tejido tiroideo, que luego examina un patólogo para ver si el tejido es canceroso.

Sin embargo, debido a que existen limitaciones en los métodos actuales de análisis de tejidos, alrededor de 1 de cada 5 pruebas de FNA- un 20%- son indeterminadas para el diagnóstico citológico de malignidad.

Cuando las pruebas de FNA no son concluyentes, los médicos pueden indicar la realización de pruebas genéticas,  que buscan detectar variantes hereditarias específicas en los genes de las personas, pero estos análisis tampoco están exentos de errores, pues pueden arrojar resultados falsos positivos (indican que el cáncer de tiroides está presente cuando no lo está).

Debido a esta incertidumbre diagnóstica, los médicos a menudo sugieren que los pacientes se sometan a una extirpación parcial o total de la tiroides, que conlleva varios riesgos asociados.

Mejorando el diagnóstico

Según una nueva investigación que aparece en un artículo de PNAS, en el cual se describe una nueva prueba diagnóstica para cáncer tiroideo y detalla cómo se implementó en un estudio piloto.

El equipo que desarrolló el estudio utilizó imágenes de espectrometría de masas para desarrollar un perfil molecular, una especie de “huella digital” del cáncer. Esta tecnología permite identificar los metabolitos provenientes de la actividad de las células cancerosas.

Para averiguar qué metabolitos específicos se debían incluir en la huella digital, el equipo comparó perfiles moleculares tisulares de 178 personas con distintos tipos de nódulos cancerígenos de tiroides e individuos sanos.

Luego, los investigadores probaron la precisión del nuevo modelo de “huella metabólica” en un ensayo piloto en el que participaron 68 personas que se sometieron a la nueva prueba de FNA. Casi un tercio de estos pacientes habían recibido resultados de FNA no concluyentes.

¿Adiós a las cirugías innecesarias?

Los hallazgos revelaron que la nueva prueba redujo el número de resultados falsos positivos de la FNA, siendo alrededor de 1 de cada 10 casos solamente, que con este nivel de precisión llevado a cifras, podría haber evitado que 17 participantes del estudio fueran sometidos a una cirugía innecesaria.

Hay que considerar que posterior a la tiroidectomía- una cirugía no exenta de riesgos- los pacientes deben tomar terapia de reemplazo hormonal por el resto de sus vidas, por lo que dice la coautora del estudio, Livia S. Eberlin, profesora asistente de química y medicina de diagnóstico en The Texas University en Austin: “Si pudiéramos evitar que las personas se sometan a una cirugía que no necesitan y permitirles tener un diagnóstico más preciso, podemos mejorar el tratamiento para los pacientes y reducir los costos para el sistema de salud“.

Aparte de la rapidez del método en cuanto la obtención de resultados, demostró ser aproximadamente dos tercios más preciso que aquellos en los que los médicos confían actualmente para diagnosticar el cáncer de tiroides, como explica el coautor del estudio, el Dr. James W. Suliburk, profesor asociado y jefe de cirugía endocrina en el Baylor College of Medicine, en Houston, Texas: “Podemos hacer este análisis directamente en la muestra de FNA y mucho más rápido que el proceso actual, lo que podría llevar entre 3 y 30 días“.

Ante los inconvenientes expuestos del método tradicional de biopsia, los científicos esperan que esta prueba pueda ayudar a mejorar el diagnóstico de cáncer de tiroides y reducir las cirugías innecesarias, pero enfatizan en la necesidad de ensayos más grandes para validar estos hallazgos iniciales, antes de que los médicos puedan comenzar a usar la nueva prueba como parte del diagnóstico clínico de rutina del cáncer de tiroides.

El equipo se encuentra planificando una prueba de 2 años, con miras a lograr la validación de los hallazgos de la FNA. Este ensayo va a incluir aproximadamente a unas 1,000 personas, y se realizará en Australia, Brasil y los E.E.U.U., esperando optimizar los diagnósticos de cáncer tiroideo, como manifiesta Suliburk: “Con esta prueba de próxima generación podemos proporcionar diagnósticos de cáncer de tiroides más rápido y con más precisión que las técnicas actuales: este será el nuevo estado de la técnica“.

Si los estudios más grandes confirman los promisorios hallazgos, la nueva prueba podría prevenir miles de tiroidectomías parciales o totales innecesarias cada año en los Estados Unidos y en el mundo.