¿Estamos frente a nuevos valores normales de la temperatura corporal?

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Un equipo de investigadores, tras analizar las fluctuaciones de la temperatura del cuerpo a través del tiempo, reportó que esta ha disminuido desde el siglo XIX debido a cambios fisiológicos. 

La gran mayoría de las personas solo controlamos nuestra temperatura cuando nos preocupa tener fiebre o al experimentar un proceso infeccioso, como un cuadro gripal.

Proceso de termorregulación

Puesto que  la termorregulación es un complejo sistema encargado de mantener constante la temperatura del medio interno, la temperatura corporal puede verse afectada por muchos factores, como son los hábitos de vida, la edad y la temperatura ambiental, al influir en la forma en que nuestro cuerpo regula el calor.

Esta información del ambiente es captada por varios receptores de los que dispone nuestro organismo. Estos datos son relevados al centro de control y de regulación térmica ubicado en una región del hipotálamo anterior.

Según estos registros y comparaciones, se ponen en marcha mecanismos que aumentan o disminuyen la temperatura, a fin de restaurar los valores que nuestro “termostato interno” considera normal.

Puesto que este indicador puede variar por tantos factores, en el año 1851, un médico alemán de nombre Carl Reinhold August Wunderlich encuestó a 25 000 personas en una ciudad y estableció que 37 °C era la temperatura estándar del cuerpo humano.

Pero estos datos están cambiando, según lo reflejan varios análisis y encuestas de reciente ejecución, que sugieren que la temperatura corporal promedio ahora es inferior.

Por ejemplo, un estudio del 2017 que incluyó a más de 35 000 personas en el Reino Unido y contó con cerca de 250 000 mediciones de temperatura encontró que 36.6 °C es la temperatura oral promedio. 

Temperatura corporal y salud

Para analizar más acuciosamente esta nueva tendencia observada en los valores considerados «normales», un equipo encabezado por Myroslava Protsiv, de la división de Enfermedades Infecciosas y Medicina Geográfica de la universidad de Stanford, California, se dispuso a investigar los datos disponibles. Sus hallazgos aparecen en la revista eLife.

Para probar su hipótesis, los investigadores analizaron información agrupada en tres conjuntos de datos:

  • El primer conjunto incluía datos del período comprendido entre 1862-1930, obtenidos a partir de veteranos del Ejército de la Unión de la Guerra Civil.
  • El segundo, contenía información de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de los Estados Unidos I, que tuvo lugar entre 1971 y 1975.
  • El tercer conjunto fue del Entorno de Base de Datos Integrada de Stanford Translational Research, que contiene datos de personas que recibieron atención médica a través de este centro entre los años 2007 y 2017.

En total, los científicos tuvieron acceso a 677 423 mediciones de temperatura, las cuales fueron dispuestas de una manera integrada para formar un modelo que diera cuenta del cambio a lo largo del tiempo.

Cambios térmicos históricos

Algunos de los hallazgos que los investigadores lograron son los siguientes:

  • La temperatura corporal de los hombres actuales es, en promedio, 0.59 °C más baja que la de sus congéneres nacidos a principios del siglo XIX.
  • La temperatura corporal de las mujeres disminuyó 0.32 °C desde la década de 1890 hasta la actualidad.
  • En general, el análisis evidenció una disminución de 0.03 °C en la temperatura promedio con el transcurso de cada década.

El equipo de investigadores, para verificar si estas disminuciones provenían de los avances en la tecnología de termómetros, observó los cambios dentro de los conjuntos de datos, partiendo de la suposición de que los médicos o los enfermeros de cada período histórico generalmente usaban los mismos tipos de termómetros para uniformar la metodología en la obtención de los datos.

Según la autora principal del estudio, la doctora Julie Parsonnet, profesora de medicina, investigación y políticas de salud, «nuestra temperatura no es lo que la gente piensa que es, por lo tanto, lo que todos aprendieron, que es que nuestra temperatura normal es 37 °C, está mal».

Sin embargo, debido al sexo, la hora del día y la edad puede cambiar la temperatura corporal. Los investigadores no recomiendan actualizar el estándar para todos los adultos estadounidenses.

Posibles explicaciones

Las causas posibles de estos cambios observados se deben a que «fisiológicamente somos simplemente diferentes de lo que éramos en el pasado, puesto que el entorno en el que vivimos ha cambiado, incluida la temperatura en nuestros hogares, nuestro contacto con microorganismos y con los alimentos a los que tenemos acceso», dice Parsonnet.

«Todas estas cosas significan que, aunque pensamos en los seres humanos como si fueran monomórficos, no somos lo mismo. En realidad, estamos cambiando fisiológicamente».

Parsonnet cree que la tasa metabólica promedio (que indica cuánta energía emplea nuestro cuerpo para realizar nuestras funciones vitales) ha disminuido con el tiempo. Esta reducción podría ser el resultado de una baja en la inflamación, puesto que «produce todo tipo de proteínas y de citocinas que aceleran el metabolismo y aumentan la temperatura».

Sumado a esto, los adelantos tecnológicos, como el aire acondicionado y la calefacción, han dado como resultado una temperatura ambiente más constante, lo que hace necesario un menor gasto energético para mantener nuestra temperatura corporal.