El insomnio de la madre puede afectar la calidad del sueño de los hijos en etapa escolar

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El sueño juega un papel fundamental en lo que respecta al bienestar de los niños y adultos, pues durante este período de reposo, el cuerpo se autorepara. En consecuencia, un sueño breve y de calidad deficitaria, puede afectar la salud mental, los procesos cognitivos relacionados con el aprendizaje, como la memoria, perjudicando el buen rendimiento escolar de los niños y su calidad de vida en general.

Alrededor del 30% de las personas adultas sufren trastornos del sueño, de lo cuales, el más común  es el insomnio, que se define como la dificultad para conciliar el sueño y/o permanecer dormido durante la noche.

Los niños, al igual que los adultos, pueden manifestar problemas para dormir y sufrir, por lo tanto, de insomnio. De hecho, algunos estudios han señalado que aproximadamente el 25%   de todos los niños padecen en algún grado este trastorno.

Se ha puesto en evidencia que  trastornos en los hábitos de sueño de la madre pueden repercutir significativamente en la probabilidad de que sus hijos manifiesten problemas para dormir, según sugieren los investigadores.

La realización del estudio

Un equipo de investigadores de la University of Basel en Suiza, en colaboración con científicos de la  University of Warwick del Reino Unido, analizaron la relación que existe entre la calidad del sueño de los padres y la de sus hijos, cuyos resultados  fueron publicados en la revista Sleep Medicine.

El estudio fue dirigido conjuntamente por Natalie Urfer-Maurer, de la Facultad de Psicología de la University of Basel, y el Dr. Sakari Lemola, del Departamento de Psicología de la University of Warwick.

Analizaron los datos de 191 niños sanos, con edades entre los 7 a 12 años, de los cuales, 96 eran prematuros, así como los de sus padres, investigando la relación entre los síntomas de insomnio padecido por los progenitores y la calidad del sueño de sus hijos.

El sueño de los infantes fue evaluado durante una noche por medio de electroencefalografía en el hogar (EEG), mientras que los padres informaron sobre sus propios síntomas de insomnio y los problemas que presentaban sus hijos para dormir.

Los padres de los niños realizaron el cuestionario sobre hábitos de sueño de sus hijos, información que fue comparada con los datos obtenidos por el EEG.  A la vez se le solicitó a los padres que indican la calidad de su propio sueño, a través del uso del índice de gravedad del insomnio.

Los descubrimientos

El equipo descubrió que los niños cuyas madres tienen síntomas de insomnio manifiestan algunas características muy particulares con respecto a su sueño: se duermen más tarde, duermen menor cantidad de horas y pasan menos tiempo en la fase de sueño profundo, según lo determinado a través de la  EEG.

Sin embargo, no se encontró asociación entre los trastornos del sueño de los padres y el sueño de los niños, según los datos arrojados por el EEG.

El estudio sugiere que la razón por la que el sueño de los niños muestra una relación más estrecha con el sueño materno, es que en promedio, las madres pasan más tiempo con sus hijos, con respecto a los padres.

El insomnio de la madre puede influir en la conciliación del sueño del hijo

El estudio encontró que el insomnio asociado a la madre, pero no el del padre, se correlacionaba con una peor calidad de sueño en los niños.

Según Lemola:”Estos hallazgos son importantes porque el sueño en la infancia es esencial para el bienestar y el desarrollo”(…)”Los hallazgos demuestran que el sueño de los niños tiene que ser considerado en el contexto familiar, en particular, el sueño de la madre parece ser importante para ver qué tan bien duermen los niños en edad escolar”.

Como se trata de un estudio de tipo observacional, no se pueden obtener conclusiones sobre los mecanismos involucrados en los hallazgos. Sin embargo, los investigadores se animan a dar algunas explicaciones posible sobre los hechos.

Explicaciones posibles

Existen varias posibles explicaciones para este fenómeno observado: los niños pueden llegar a adquirir fácilmente los hábitos de sueño de sus padres. Por otro lado, en caso de existir  peleas domésticas, estas pueden ser una causa de intranquilidad y generar la mala calidad del sueño tanto de los padres como de los niños.

Además, los autores llegan a suponer que los padres que padecen de insomnio pueden tener deficiencias en el control y la supervisión del sueño en sus propias personas, así como en el manejo de sus hijos. También piensan que la genética  puede desempeñar cierta influencia sobre la manifestación de estos trastornos.