Detección temprana del melanoma: un primer paso para su tratamiento efectivo

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El melanoma es un tumor de rápida propagación y no siempre es fácil de diagnosticar, lo que incide directamente en la disminución de las tasas de supervivencia. Pero ahora un equipo de investigadores en Australia está haciendo ensayos clínicos de una prometedora prueba en sangre que podría detectar este cáncer en su etapa primaria.

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que ocurre cuando los melanocitos, células productoras de melanina, mutan y se dividen sin control.

Puesto que la mayoría de las células pigmentarias están presentes en la piel, los melanomas pueden desarrollarse en cualquier parte de esta, pero en ciertas áreas es más frecuente que en otras. En los hombres, es más probable que afecte al pecho y a la espalda. En las mujeres, las piernas son el sitio más afectado. Otros sitios comunes de melanoma incluyen el rostro.

Si bien el melanoma solo representa alrededor del 1 % de los cánceres de piel, causa un número significativo de muertes, debido a su rápida diseminación.

Epidemiología y causas

La American Cancer Society (ACS) estima que más de 100 000 personas serán diagnosticadas de melanoma en 2020, lo que provocará unas 7000 muertes.

Hay varias razones por las cuales una persona puede desarrollar melanoma, pero se han identificado a los rayos ultravioleta del sol y a las camas solares como responsables de la mayoría de los casos. 

Se sabe que la detección temprana del melanoma se asocia a una tasa de supervivencia del 99 % a 5 años. Para su diagnóstico existen métodos como las biopsias, pero son invasivas y no siempre son confiables.

Análisis de sangre para melanoma

A fin de suplir estos problemas diagnósticos, en 2018, el Melanoma Research Group de la Universidad Edith Cowan de Australia, en Perth, anunció el desarrollo del primer análisis de sangre para detectar el melanoma.

Los ensayos iniciales mostraron que el análisis de sangre podía detectar el 79 % de los casos de melanoma en etapa temprana, hallazgos que aparecen en el British Journal of Cancer.

Las células tumorales circulantes (CTC), que permiten la propagación del cáncer, pueden ser detectadas a través de una muestra de sangre, con potencial utilidad como biomarcador predictivo, pronóstico e indicador de efectividad farmacológica. Pero la gran heterogeneidad de los CTC de melanoma ha dificultado su detección y su aplicación clínica.

Esta prueba detecta autoanticuerpos producidos por el paciente, tan pronto como se desarrolla el melanoma primario. Actualmente, se encuentra en un ensayo clínico, al cual se refiere la profesora Mel Ziman: «Prevemos que [el ensayo] llevará unos 3 años. Si esto tiene éxito, esperamos poder tener una prueba lista para usar en clínicas de patología poco tiempo después».

Células “esquivas”

Recientemente, el mismo grupo de investigadores ha podido rastrear el desarrollo del melanoma, lo cual da una vía potencial para tratarlo.

El método fue desarrollado en colaboración con la facultad de Medicina de Harvard en Boston y con médicos de otros hospitales australianos.

La investigadora principal y profesora asociada, Elin Gray, explica su funcionamiento, que se enfoca en las CTC: «El cáncer se disemina por todo el cuerpo cuando los CTC se desprenden del tumor primario y viajan a través de la sangre para formar tumores secundarios (metástasis) en otros órganos».

Pero encontrar estas células del melanoma implica varias dificultades, que se evidencia en que las tasas de detección pueden variar desde un 40 % hasta un 87 %, por lo que «si podemos encontrar una manera de detectar de manera confiable estas células, entonces tenemos la oportunidad de detener el melanoma en su camino con una poderosa herramienta de diagnóstico que quizás aporte oportunidades para terapias en el futuro», dice Gray.

Con respecto a su heterogeneidad y a su complicación diagnóstica consiguiente, Gray agrega: «Ahora entendemos que la detección de CTC no se puede resolver con un enfoque único, pues hay una gran cantidad de variedades en la forma y en la bioactividad de estos CTC, por lo que todos se ven diferentes y responden de manera diversa a las pruebas de ensayo».

Sumado a lo anterior, «para complicar aún más las cosas, los CTC de melanoma están ocultos entre miles de otras células y entre materia en la sangre. Dentro de un mililitro de sangre hay menos de 10 células cancerosas entre mil millones de glóbulos rojos y un millón de glóbulos blancos, por lo que es muy parecido a encontrar una aguja en un pajar».

Ayuda de la inteligencia artificial

Esta variedad celular, que dificulta notablemente la detección de las CTC, llevó a que el equipo debiera emplear tres pruebas diferentes para analizar estas células.

Usando este método en 43 muestras de sangre de pacientes con melanoma metastásico, los investigadores lograron aumentar las tasas de detección de CTC al 72 %, lo que, explica Gray, «fue un resultado significativo y consistentemente más alto que el uso de una prueba».

Pero indica que estos hallazgos son solo «un primer paso hacia una nueva forma de evitar que el melanoma se propague por todo el cuerpo», dice Gray. Además, ahora planean ajustar las pruebas «para incluir una mejor combinación para capturar la gama más amplia de CTC».

Para lograr resultados más rápidos, el equipo se está asociando con expertos en inteligencia artificial. La aplicación de esta tecnología podría optimizar los resultados de los análisis y mejorar las tasas de detección del melanoma con miras a que pueda ser de utilidad diagnóstica lo más pronto posible.


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